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Mentalismo en el cine palacio de la prensaUn par de años antes de que Stanley Kubrick filmara una de sus películas cumbres, otro maestro se inspiró para escribir El resplandor. Stephen King padeció durante su estancia en un lugar llamado The Stanley Hotel una experiencia siniestra y sueños perturbadores. Los escalofriantes sucesos que ocurren en el Hotel Overlook tienen, por tanto, algún chorrito de realidad. Sugestión o fenómeno paranormal, qué más da. Se agradece a los espíritus el empujoncito de creatividad que le dieron tanto al novelista como al cineasta para dar forma a unas de las historias de terror más atrapantes de la literatura y el cine de todos los tiempos.

Atraídos por el magnetismo de misterio y la hipnótica espiritualidad que desprenden por todos los costados los sucesos de El resplandor, The Stanley Hotel recibe, hoy en día, cientos de visitas. Osados que quieren comprobar en carne propia qué se cuece dentro de las enigmáticas paredes. Los hay, incluso, que se chiflan por alojarse en la habitación 237. ¿A qué cinéfilo no le gustaría, en realidad? La buena noticia es que hay una alternativa de vivir la experiencia para los que no es viable un viaje de ese calibre. Se llama Pablo Raijenstein, y ha traído a Madrid las premoniciones y las experiencias paranormales, telepáticas y de hipnosis que giran alrededor de El resplandor.

Mentalismo en el cine palacio de la prensaLa primera sesión de Mentalismo en el cine, celebrada este pasado miércoles en el cine del Palacio de la Prensa, se ha incluido en el conjunto de actividades de Madrid Hotel Week, pero no será la única oportunidad de vincularse con el cine a través de la magia. Visto lo visto, será bastante probable que acciones parecidas lleguen muy pronto. Porque Raijenstein es uno de los representantes de la nueva generación de mentalistas. Su especialidad consiste en fusionar el mentalismo con otras disciplinas artísticas que le permiten crear atmósferas y experiencias que rozan lo onírico. Su espectáculo, Mentalismo en el cine, lleva ya cuatro años en cartel, y le ha venido de maravilla la fusión con el visionado de una de las películas más inolvidables de Kubrick.

No se trata solo de la proyección de una película al uso (que, oye, tampoco está mal disfrutar de El resplandor en la gran pantalla), sino de un espectáculo cinematográfico sorprendentemente directo y original que pone, y más de una vez, la piel de gallina. Una oportunidad de disfrutar de un clásico de la filmografía desde un nuevo punto de vista, que además invita al púbico a reflexionar sobre su propia percepción.

Y si a todo esto le sumamos una dosis de Hendrick’s, pues ya el tema se pone bastante serio. Mentalismo + cine +copa conforman un triplete con pocos rivales, y sin duda podemos hablar de una experiencia tan agradable como necesaria.

Una propuesta a la que vamos a seguir la pista y de la que esperamos segundas partes, y si es pronto… ¡pues mucho mejor!

María Robert

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