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ANDREW DOMINIK (EL ASESINATO DE JESSE JAMES POR EL COBARDE DE ROBERT FORD y CHOPPER) nos presenta un film en el que doy por seguro que crítica y público en general van por caminos separados. Bajo mi punto de vista es una cinta muy pretenciosa y engañosa, que basa todo su potencial en un diseño de producción muy cuidado y en las buenas interpretaciones de sus actores, y que conste en acta que estas virtudes son ya suficientes para ver la película, aunque mi consejo es que os ahorréis el dinero de la entrada en cines y la veáis cómodamente en casa.

El argumento no hace falta resumirlo porque apenas supone una complicación de lo sencillo que es: tres tipos con muy pocas luces deciden atracar una partida de cartas llevándose el dinero de la mafia. La mafia, por su parte, contrata a BRAD PITT para que averigüe quién está detrás del golpe y dar a los insensatos una lección ejemplar. Apenas 5 ó 6 personajes soportan toda la trama de la película durante 97 minutos que pasan lentamente.

DOMINIK nos sumerge de una manera excesivamente densa en una historia que abusa de diálogos para bloquear cualquier crescendo de ritmo, y es ésta misma lentitud, muy bien fotografiada eso sí, la que hace que muchos vean en la propuesta una cinta de cine negro. Personalmente, y si me ciño a las claves del cine negro, no encuentro puntos que me hagan llegar a tal conclusión: no hay ni rastro de un pasado tormentoso en el personaje de BRAD PITT, tampoco tenemos ninguna femme fatale (tercera pata básica y cuán necesaria en este género) y cualquier referencia al sexo femenino de esta cinta es para tildarlas de putas, yonkis, o meros instrumentos sexuales de satisfacciones primarias (de hecho la única mujer que aparece en toda la película es una prostituta barata que se va por la puerta debidamente humillada), como tampoco acierto a distinguir ningún conflicto interno en cualquiera de los protagonistas. ¿Qué me queda entonces? Un filme superficial, de exquisita factura técnica, pero con argumento simplón y personajes planos, a excepción de MICKEY, un asesino a sueldo interpretado por JAMES GANDOLFINI, que curiosamente es  también el más tedioso de todos.

Por ningún lado veo semejanza en los diálogos con el cine de TARANTINO, como tampoco sé detectar esa supuesta crítica al sistema, aparte de bombardear de manera explícita, durante toda la cinta, y la que se puede, con noticias financieras, debates, y discursos políticos, que surgen de televisores, radios, o lo que se preste. Lo que sí veo es que una joya como DRIVE (NICOLAS WINDING REFN) empieza a crear escuela sobre una generación de directores, en la que ANDREW DOMINIK  no dudo que esté de los primeros de la clase pero le falta mucho que rematar y mejorar.

En resumidas cuentas, una película a medio gas, que pretende compensar un guión muy flojito engañando al espectador más pedante (esos que al cine negro le llaman film noir…) con una alta factura visual y un buen elenco de actores.

LO MEJOR:

  • BRAD PITT. Definitivo actor de solvencia le pongas donde le pongas.
  • La FOTOGRAFÍA de la película, muy bella y cuidada al máximo. Salva muchas escenas con notable alto, pero no evita que la película suspenda en su conjunto.
  • La CONVERSACIÓN EN EL RESTAURANTE entre MICKEY y FRANKIE.

LO PEOR:

  • El RITMO brilla por su ausencia.
  • El PERSONAJE de JAMES GALDOLFINI, bien interpretado por éste, pero aburrido y sin sentido como pocos…
  • Que pienses que vas a ver algo en la línea de GUY RITCHIE, como le ha pasado a más de uno, y te encuentres con esto.

 

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Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.

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