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Master of none Storm King - El Palomitrón

Probablemente a Master of None no le siente bien emitirse en una plataforma de VOD en plena época del binge-watching. Netflix estrenó el pasado 12 de mayo la segunda temporada de esta serie creada y protagonizada por Aziz Ansari, solo una semana antes de lo nuevo de Unbreakable Kimmy Schmidt, una de las comedias más populares de la plataforma.

La falta de datos de audiencia nos impide saber si seguiremos disfrutando de ella en próximas temporadas, pero Netflix parece contenta con una serie que, más allá de la conversación generada, gusta mucho a la crítica y le reporta prestigio y nominaciones, a diferencia de otras recientes y sonadas cancelaciones. Parece que, en buena parte, dependerá del propio autor, pues la ficción tiene bastante de autobiográfica y para contar tus experiencias tienes que vivirlas primero, como comentaba Lena Waithe (Denise) a la publicación TV Guide.

La segunda temporada ha mejorado a la primera

Master of None ha vuelto a regalarnos un precioso y delicado retrato del amor y el desamor desde el personal estilo de Anzari, muy influenciado por el cine indie pero también por los clásicos italianos que tanto ha reivindicado esta temporada. El cómico ha incorporado al país alpino como un personaje más, con constantes referencias musicales y cinematográficas, los capítulos rodados en Módena y la presencia de la fantástica Alessandra Mastronardi. Todo esto conjugado con su visión del mundo que le rodea, desde su pertenencia a una minoría étnica y reivindicando la multiculturalidad de su país, tan infrarrepresentada en el cine y la televisión.

Aziz Ansari - El Palomitrón

El creador ha continuado explotando el universo de las apps para ligar, que le sirvieron de material para su libro Modern Romance, principalmente en el episodio Primera cita. Precisamente uno de los grandes logros de la serie es su retrato costumbrista de la sociedad contemporánea, sin caer en la parodia y con una perspectiva intergeneracional e interracial de la propia realidad de Anzari y Alan Yang, su mano derecha en el proyecto. Las apariciones de Shoukath Ansari, padre real y ficticio del protagonista, siguen siendo oro.

La segunda temporada de la serie podría dividirse en dos bloques prácticamente aislados: la historia de amor y el Nueva York que no sale por televisión. En este segundo grupo encontramos brillantes pasajes como el capítulo Acción de Gracias, dedicado a la homosexualidad de Denise y con la participación de una (siempre) soberbia Angela Bassett o Nueva York, te adoro, en el que los protagonistas se echan a un lado para dar visibilidad a otros personajes representantes de esa mayoría social que nunca vemos en pantalla. Y siempre con la comedia de fondo.

Al final, Master of None no deja de ser una historia de amor (o dos, una por temporada), en pleno salto hacia la madurez y cuyo desenlace es lo de menos. También va de asumir quién eres, aceptar tus circunstancias y luchar por lo importante. No ser una estrella del cine y sí el presentador de Batalla de cupcakes no es el fin del mundo. Que tu gente sea feliz y respetada, ser honesto con los que te rodean, gestionar tus frustraciones, encontrar tu lugar en un mundo injusto y desigual, amar y ser amado. Eso es lo que de verdad (le) importa. Tan sencillo y complicado como eso.

Fon López

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