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LOS ANTECEDENTES

Marguerite Duras plasmó en su obra su propia vida. Uno de los episodios más difíciles para la brillante escritora francesa fue el de los trágicos años de la ocupación alemana y los primeros meses de la liberación. Tanto ella como su marido, Robert Antelme, participaron activamente en la Resistencia. Cuando Robert fue delatado y deportado por la Gestapo a Dachau, Marguerite se embarcó en una lucha desesperada para conseguir su regreso. Para la autora de El amante, aquel tiempo se resumió en una angustiosa espera, reflejada más tarde en forma de diario. El dolor, obra autobiográfica tardía que publicó en 1985, ha dado el salto a la gran pantalla de la mano del cineasta Emmanuel Finkiel. Marguerite Duras. París 1944 compitió en la sección oficial de la pasada edición del Festival de San Sebastián y ahora llega a las salas.

LA PELÍCULA

Marguerite Duras era un ser indomable y rebelde. Deslumbrante y perturbador. Una personalidad y una trayectoria vital así estaban destinadas a ser carne de biopic. El filme de Emmanuel Finkiel rememora un periodo muy corto de la biografía de la escritora, aunque esos meses la marcaron para siempre. La experiencia que vivió podría haber salido de su propia mente privilegiada, pero fue real más allá de la literatura y de El dolor. La Resistencia. La detención y la deportación de su marido. El cambio de rumbo de la guerra. Esperar con más incertidumbre que certeza el regreso de Robert del mismísimo infierno.

Resulta inevitable, por tanto, sentir una intensa curiosidad por saber cómo cobra vida El dolor en el cine. Sin embargo, lo que se propone la película no tiene nada que ver con lo que uno pudiera haberse imaginado. Acostumbrados a filmes que suelen manifestar el sufrimiento de las víctimas con toda su crudeza o a heroicas batallas por salvar el mundo de los villanos nazis, Marguerite Duras. París 1944 rompe totalmente con el esquema habitual, presentando un notable producto de cine de autor que mira a la historia desde la distancia y no impone ningún juicio de valor.

Es más, no hay nada de sufrimiento morboso, ni de violencia explícita. Ni siquiera una secuencia efectista o incómoda de ver, como es habitual en los títulos que intentan ser fieles a la triste realidad que cuentan. Consigue estremecer, sí, pero jugando con el poder de la sutileza y convirtiendo el dolor en belleza. Ahí es donde reside su principal hándicap. Pone demasiado empeño en explotar la estética de cada plano, con una intensidad que llega a extenuar y una historia que da demasiadas vueltas para lo que quiere contar.

ELLOS Y ELLAS

Una exquisita Mélanie Thierry encarna a la joven Marguerite de la Francia ocupada. Thierry, que ha trabajado con Guiseppe Tornatore (La leyenda del pianista en océano), con Fernando León de Aranoa (Un día perfecto) o Bertrand Tavernier (La princesa de Montpensier), imprime con su mirada azul un papel lleno de fragilidad, determinación, soledad y sufrimiento. La acompañan en el reparto Benjamin Biolay, quien da vida a su amante, el ensayista Dionys Mascolo y Benoît Magimel, el misterioso colaboracionista Rabier.

LA SORPRESA

El nazismo, la II Guerra Mundial y el Holocausto son apuesta segura en el cine. Una tríada recurrente y exitosa. Salvo excepciones, como la oscarizada El hijo de Saúl, o el documental Shoah, suelen sostenerse sobre un perfil comercial.

Seguramente, si Marguerite Duras. París 1944 hubiese sido rodada en Hollywood, también lo sería. Es lo que se espera de ella, pero a cambio el espectador se encuentra con una visión totalmente renovada de la temática. Un producto de autor introspectivo y sutil donde el drama no se sirve en bandeja.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

La vuelta a casa de un deportado. Pocas veces se ha mostrado el espinoso camino hacia la recuperación de los supervivientes de los campos de concentración. La guerra para ellos no acabó con su liberación. La mayoría sufrió secuelas de por vida. Nunca pudieron abandonar del todo aquellos muros donde la humanidad les fue robada.

TE GUSTARÁ SI…

De verdad te gusta el cine de autor francés y no solo lo ves por postureo.

LO MEJOR

  • La historia en sí. Guste más o menos el envoltorio, narra un episodio interesantísimo de la vida de la escritora francesa.
  • Supone una ruptura total respecto al estilo de filmes mainstream habituales sobre el nazismo, convirtiendo la película en un notable producto de autor.
  • No necesita mostrar el sufrimiento explícitamente para transmitir el horror que los personajes están viviendo.

 LO PEOR

  • No es una película dirigida al gran público, por mucho que la temática sí lo sea.
  • La Marguerite Duras escritora queda relegada a un plano secundario y es una figura demasiado fascinante como para desaprovecharla.

María Robert

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