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Afiche Manual de un tacaño El palomitrónManual de un tacaño es la comedia francesa, de enorme éxito en su país, que llega a nuestras pantallas este fin de semana. Estrenada a finales de septiembre del pasado año, tenía previsto estar en la cartelera española en época navideña, pero, anticipándose el aluvión de blockbusters de ese momento, la distribuidora (Vértice cine) decidió retrasarla hasta este mes de febrero. Dirigida por Fred Cavayé (director de Cuenta atrás y guionista de Los próximos tres días), la podemos considerar una reinterpretación y actualización de El avaro, de Molière. Su peso descansa totalmente en Dany Boon (Bienvenidos al Norte, Llévame a la Luna), el más que reconocido humorista, director, guionista…, y al que acompañan, entre otros, Laurence Arné, Noémie Schmidt o Patrick Ridremont.

Boon se mete en esta ocasión en la piel del violinista François Gautier, un hombre obsesionado con la necesidad de ahorrar hasta un punto mezquino. Practicar la cicatería es su única diversión, rechazando el contacto humano al máximo, pues le supondría ser de algún modo generoso, algo inconcebible para él. Es una curiosa mezcla de virtuoso musical y pesetero. Todo su mundo se trastocará cuando aparezcan, al mismo tiempo, una posible relación con una compañera de la orquesta y una hija ya crecidita, de la que desconocía su existencia.

Boon violinista Manual de un tacaño El Palomitrón

La película tiene dos partes muy diferenciadas. Una primera, con la presentación del personaje principal, muestra el entorno en el que se mueve, sus obsesiones, sus manías… y cómo la llegada de esas dos mujeres hace que intente ocultar su miserable existencia, aunque sin dejar de lado lo roñoso que puede llegar a ser. Justo entonces, cuando se ronda algo más de un tercio de la película, los gags que hasta entonces jugaban con la exagerada tacañería de François se vuelven aburridos y la cinta se viene abajo completamente. Hasta ese momento, estábamos ante un personaje con el que no podíamos empatizar, obviamente, pero sí que nos permitía esbozar una sonrisa, y hasta soltar alguna carcajada, por las ridículas escenas que propiciaba.

¿En una sociedad hiperconsumista como la actual se puede reducir el gasto al mínimo? Claro, pero el personaje va mucho más allá, haciendo que una cajera repita la cuenta del supermercado porque sus números no le cuadran, o llegando a ingerir comida caducada. Pero, ojo, no es ningún llamamiento contra la tendencia inmoderada a gastar innecesariamente, sino un recurso para exponer la personalidad del personaje. Un comportamiento que deja de ser gracioso para llevarnos a creer que su trauma necesita atención psicológica urgente. Y de ahí pasamos a la comedia romántica simplona y previsible. Aunque destacaremos las conversaciones con el director del banco, el único que parece ver la humanidad en el protagonista y que siempre está dispuesto a darle consejo.

Boon sonriente Manual de un tacaño El Palomitrón

Un filme que puede recordar en su primera mitad, y siempre gracias a Boon, a las comedias de Louis de Fùnes (El gendarme de Saint-Tropez) o al más cercano y popular Mr. Bean de Rowan Atkinson; pero, insistimos: se desinfla muy pronto. Perdemos personajes, otros actúan sin justificación… y, sobre todo, el protagonista no tiene ninguna evolución. Es el mismo al principio y al final; obviando el gran gesto climático de la película, su racanería permanece inalterable. Un entretenimiento ligerísimo con un Boon eficaz.

LO MEJOR:

  • Danny Boon.
  • Los gags de los primeros 40 minutos.

LO PEOR:

  • La segunda mitad. Insustancial.
  • La no evolución del personaje protagonista.

Rocío Alarcos

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