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Jill y familia Mamá contra corriente El PalomitrónEl canal Cosmo entrenará el 16 de marzo Mamá contra corriente, una serie que ya va por su segunda temporada en EE. UU. (Odd Mom Out), que tiene prevista una tercera y por la que se han pasado como estrellas invitadas Drew Barrymore o Gwyneth Paltrow. Basada en la novela Momzillas, escrita por Jill Kargman, que también protagoniza esta comedia de situación, se desarrolla en el barrio rico por excelencia de Nueva York, el Upper East Side, donde parece muy difícil encajar si no estás exclusivamente preocupada por las apariencias.

Las pijas Mamá contra corriente El PalomitrónEn el primer capítulo se nos hace una rápida pero certera presentación de los personajes que van a protagonizar la serie. Empezamos por Jill Weber (Jill Kargman), una mujer bastante diferente a las de su entorno, y no solo físicamente: es muy divertida, algo que disfrutan su marido y sus tres hijos, no tiene pelos en la lengua (además, suelta palabrotas con facilidad), aparcó su carrera de fotógrafa para dedicarse a su familia y le dan igual los convencionalismos de su entorno, aunque intenta ser aceptada, pero no le suele salir demasiado bien. Su marido, Andy (Andy Buckley), es un reconocido abogado neoyorquino que acaba de ser ascendido a socio del bufete, pero las cosas no serán tan sencillas en ese nuevo puesto. Además, siente que sus éxitos están eclipsados por los de su hermano Lex (Sean Kleier), que acaba de vender su empresa por más de 600 millones de dólares. La mujer de este es Brooke (Abby Elliott), el prototipo de niña bien que mira a todo el mundo por encima del hombro, con un ejército de empleados para realizar cualquier tarea que suponga un nimio esfuerzo y que prefiere las limpiezas de colón a un buen bocadillo. ¿Un matrimonio perfecto? Pronto descubriremos que, tras la capa de perfume caro, hay cosas que no huelen del todo bien. Para terminar con la familia Weber debemos nombrar a la matriarca Candace, interpretada por Joanna Cassidy, Zhora en Blade Runner, una suegra bastante terrible. Por último, el gran apoyo de Jill, su amiga Vanessa (K. K. Glick), una doctora que tiene muy poco que ver con el resto de su entorno.

Y con estos mimbres se teje una serie que va a presentar esa dicotomía entre la vida “normal” de Jill y la de las petrimetres de su cuñada y las amigas de esta. Un día a día en el que sufre los ataques inmisericordes de su suegra, que no la acepta; de la directora del colegio al que quiere llevar a sus hijos, por salirse de la norma; de una monitora de spinning por su camiseta de deporte… Pero ella sabrá salir reforzada de esas situaciones poniendo todo su empeño y, por supuesto, riendo junto a sus hijos, comiendo comida basura y bebiendo copa tras copa de vino.

Jill y Andy Mamá contra corriente El Palomitrón

El personaje de Jill, acompañado de su amiga Vanessa, es el perfecto contrapunto al resto, y suponemos que el de su marido también lo será, aunque todavía lo conocemos poco. La protagonista pretende ser otra representante del concepto “mala madre” que tanto se reivindica en estos días (madres que no son perfectas, que reconocen que se ven desbordadas por sus trabajos, por las obligaciones familiares, etc.), y decimos pretende porque no nos la podemos creer, y damos algunas razones: asegura que su cuerpo no esta tan firme como otrora, pues ha tenido tres hijos y no le gusta el deporte, pero en las escenas en las que está en ropa interior no se le ve ni un gramo de celulitis, ni grasa, por no hablar de sus contorneados brazos; parece que quiere ir de representante de la clase trabajadora, pero ella misma reconoce que es rica (aunque no tanto como sus cuñados); intenta hacer chistes, pero son solo palabrotas, y queda en el culo-caca-pedo-pis-vagina… Que educar y cuidar de tres niños es muy sacrificado, pero que tiene todas las posibilidades que su cuantioso dinero puedo comprar, por lo que la identificación con ella solo podrá ser hasta cierto punto. Aunque seguro que muchas madres comprenden que al término de una jornada interminable, aguantando presiones por todos lados (niños, AMPA, jefe…), lo mejor es acabar bailando con una copa de vino en la mano.

Pijas y guays Mamá contra corriente El PalomitrónUna comedia que nos lleva de nuevo a las altas esferas de Nueva York, pero para observarlas desde el punto de vista gamberro y ácido de Jill Weber, o Kargman, y que quizá sea más realista que los que otras ficciones nos han mostrado, ya que ella se ha criado en ese ambiente. Una serie con la que podremos ser espectadores de las miserias de los ricos y de las ridículas situaciones en las que se mete su protagonista tratando de ser ella misma en un mundo que pretende fagocitarla. ¿Y no es eso lo que queremos todos?

Rocío Alarcos

 

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