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Madre!-El palomitron

2015. Casa de piedra rojiza en Manhattan. Interior, habitación principal, cama. Día. Un sudoroso y angustiado Darren Aronofsky sufre terribles pesadillas sobre la explotación humana de los limitados recursos del planeta, las crisis migratorias, el cambio climático y las guerras mientras se mueve agitadamente entre las sábanas. Súbitamente, abre los ojos y alza su torso bruscamente. Salta de la cama al escritorio, coge una pluma y empieza a escribir. 5 días más tarde, misma localización. Extenuado pero al mismo tiempo radiante, Aronofsky levanta el manuscrito que tiene delante. En voz alta lee su título: Madre. “No, le falta algo” piensa. Coge la pluma y con el pulso tembloroso dibuja una raya y un punto. “Ahora sí”.

Así tal cual transcurrió la gestación de la película de la que todo el mundo está hablando. Empezando por el propio Darren, que aterrorizado por la avalancha de críticas se ha visto obligado a confesar el discurso que hay detrás de la cinta. Este es el primer punto que tratar sobre Madre! En nuestra humilde opinión, se puede disfrutar de dos formas: literalmente (resultando en un producto entretenido e inquietante con un desenlace delirante) o metafóricamente. Esta segunda experiencia es más satisfactoria si dejas atrás la obsesión por encontrar un significado a todo, y que ello absorba toda tu atención y te haga desconectar del filme.

Madre!-El palomitron

No obstante, ahora que el propio director ha hecho público el significado de la parábola podríamos pensar que nuestra percepción diferente es errónea y cerrar el debate. Pues no. Tal y como argumentan Jen Yamato y Justin Chang, periodistas de Los Angeles Times, un discurso único y total empobrece la obra de arte. La metáfora del director sobre el sufrimiento de la tierra, el dios implacable y violento y los personajes bíblicos (Adán, Eva, Caín y Abel) es interesante (lo sentimos, Captain Fantastic), pero hay otras lecturas que tener en cuenta. Las hay que fueron diseñadas por el director y guionista como paralelas a la tesis principal, y otras que se filtraron en el montaje final por razones subconscientes o por acciones de terceras personas. Entre ellas, reflexiones sobre la dualidad del artista (Egocéntrico-Creador), la violencia machista, el despojo de toda intimidad, el saqueo emocional que vive un/a artista y la búsqueda incesante por parte de los humanos de algo a lo que venerar.

Madre!-El palomitron

Esta multitud de interpretaciones y simbolismos no gustó a la gente que iba al cine a ver otra película de invasiones domésticas y no la recomendaron a nadie. Así, se convirtió en un fracaso de taquilla que no ha conseguido ni recuperar la inversión. Las críticas tampoco ayudaron. Madre! es la decimonovena cinta en recibir una F (la nota más baja) en Cinemascore. Este selecto grupo (solo 19 pelis en 30 años) está formado por películas “malas” de terror y propuestas de autor/a (Campion, Friedkin, Altman, Soderbergh) que juegan a subvertir diferentes géneros cinematográficos molestando al público más convencional. Podéis consultar la lista con todos los títulos en Vulture.

En resumen, Madre! es uno de los eventos cinematográficos del año. Id a verla y creaos vuestra propia teoría. Nosotros tenemos la nuestra. Después debatimos. Debatiréis con todo el mundo. Una cinta capaz de generar este grado de conversación y especulación es una buena señal para la salud del medio. Y a la pregunta ¿obra maestra o bodrio pretencioso e infumable?, respondemos un poco de las dos.

LO MEJOR:

  • Una Jennifer Lawrence entregadísima. Tanto que hasta se rompió una costilla (ironías bíblicas ¿eh, Aronofsky?)
  • La atmósfera claustrofóbica de la casa.
  • Un diseño de sonido intrusista que te mantiene en estado de permanente alerta.
  • Los últimos 30 minutos.
  • La estructura global de la cinta.
  • Los cameos.
  • La exclamación.

LO PEOR:

  • La obsesión por encontrar una teoría única que lo explique todo.
  • Los últimos 30 minutos.

Pau Jané

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