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Pese a sus últimos intentos por explorar nuevos terrenos de la industria cinematográfica, LUC BESSON (EL QUINTO ELEMENTO, LEÓN: EL PROFESIONAL) siempre ha sido un hombre de acción, sencillo en su complejidad, y tan simple como las dos principales bazas de todas y cada una de las películas que en la década de los 90 ya le hicieran famoso: thriller y mujeres. Erigido como rey de ese llamado cine de acción feminista, siempre fue el galo defensor de un muy específico prototipo de película liderada por una heroína fuerte, vengadora e implacable liquidadora, tan sanguinaria como sus enemigos, a las que malacostumbró a su sector de espectadores durante un amplio tiempo. Y a las que ahora, más de una década después, vuelve a recuperar en la gran pantalla para volver a hacer lo que mejor sabe y llevaba tiempo sin hacer: contentarnos.

BESSON, prestidigitador ya consumado, propone en LUCY su truco final. Un espectáculo de velocidad y sensaciones donde la emoción del thriller se complementa con lo filosófico de las teorías humanas y la sociabilidad del ser tecnológico en un homenaje hacia ese cine que tanto le ofreció y tanto nos dio. Basándose en una premisa simple (el ser humano explora un 10% de su capacidad cerebral, ¿qué pasaría si llegara a explorar el 100%?) BESSON nos envuelve desde el primer minuto en una producción rápida y directa donde el entorno exótico de Taiwan acoge a la inocente Lucy (SCARLETT JOHANSSON). Obligada a ejercer de mula por un amigo, comienza a sufrir una mutación y a adquirir poderes sobrenaturales cuando la droga entra de forma accidental en contacto con su cuerpo. Convertida en una máquina de matar y progresivamente alejada de su mentalidad humana, la transformación de Lucy, heroína por casualidad, más preocupada en transmitir su conocimiento que en usarlo para su propio beneficio, es tan espectacular como la de una SCARLETT JOHANSSON más actriz que nunca.

 

Lucy-Scarlett-Johansson

 

Además de una recién probada versatilidad (a tener en cuenta también títulos como UNDER THE SKIN o HER), JOHANSSON es todo predisposición y entendimiento en un personaje complejo, alejado progresivamente de todo registro emocional o humano, siempre en el riesgo de caer en una interpretación padecedora de benafflecktitis. En el destacable dúo que junto a BESSON conforma, la libertad de expresión y la notable despreocupación de la cinta se manifiestan en un extremado surrealismo, locura donde la cordura tiene cabida, estridencia convertida en algo tan inentendible como irresistible. En un más continuo, LUCY no sufre de bajones o pérdidas de ritmo gracias a una labor de montaje magistral. Al contrario, animados por la creciente adquisición de poder y control cerebral de su protagonista, el espectador se acerca lenta y crecientemente a una sensación de clímax continuo.

Y así, pese a la simpleza de los villanos, o un MORGAN FREEMAN algo escaso de implicación en la trama, BESSON logra un nuevo acierto en el cine escapista que incluso derivando en excesos y tintes propios del MALICK más cercano a EL ÁRBOL DE LA VIDA, convence (y polariza) por lo interesante de sus rasgos filosóficos y el análisis humano. Un BESSON que auna la esencia de TRANSCENDENCE o SIN LIMITES y las mejora, consiguiendo que Lucy sea algo más allá que una simple heroína, y LUCY, algo más que una simple apuesta del cine de acción actual. Que entendamos que quiere decir todo esto, como la película, es otra historia.

 

Lucy

 

Puede que fuera BESSON y no Lucy el que tomara el CPH4, esa droga sintética objeto de estudio en la cinta, para realizar una película que sobrepasa la locura cinematográfica. Puede que no. Pero guste o no, polarice o no, en la cinta se encuentra la omnipresencia de una auténtica heroína y la presencia que sólo una gran interpretación puede proporcionar. La de ella. Scarlett, la profesional.

 

 

LO MEJOR:

  • SCARLETT JOHANSSON retándose a sí misma y demostrando ser capaz de llevar un film de estas características por sí sola.
  • Volver a ver a LUC BESSON tras más de una década haciendo el cine que mejor conoce y sabe hacer, y volviendo a traer en pantalla a una de sus múltiples heroínas.

LO PEOR:

  • El espectáculo visual y el destacable trabajo de montaje esconden una trama que por sí sola puede resultar simple o previsible.
  • Un MORGAN FREEMAN que, al igual que en TRANSCENDENCE, parece desaprovechado y relegado a una labor muy secundaria.

 

 

 

Lydia Martínez

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