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LOS ANTECEDENTES

Harry Dean Stanton murió actuando. Hasta el final. A sus más de 90 años, al admirado actor se le pudo ver en plena forma en la tercera temporada de Twin Peaks. No fue ese, sin embargo, el último regalo del intérprete. Dean Stanton falleció en septiembre del año pasado con una película póstuma pendiente de estreno. Lucky, una suerte de testamento vital atestado de pedacitos de sí mismo y de su existencia, es la ópera prima del actor John Carroll Lynch (AHS), y la despedida más especial y conmovedora para un artista de los grandes.

LA PELÍCULA

Lucky tiene todo el encanto de un filme artesanal. Es una obra de arte hecha entre amigos. Sencilla y cotidiana. La historia de un nonagenario ateo que empieza, en el ocaso de su vida, un viaje de autodescubrimiento. Cada detalle es una pincelada de buen gusto esbozada por el actor John Carroll Lynch, quien se pone por primera vez al mando de la cámara. El resultado del largometraje le vaticina ya una prometedora carrera como director.

Sobre todo porque Lynch ha sabido sacar a relucir con mimo cada detalle de la película. Empezando por el guion de Logan Sparks y Drago Sumonja, una sucesión de diálogos geniales que empujan a sumergirse en las conversaciones cotidianas llenas de ironía, sabiduría y vitalidad que abundan en el filme. Temas trascendentales y sesudos como la muerte y la existencia, plasmados en peroratas brillantes, lúcidas y libres de florituras. Un cóctel potentísimo de filosofía, picardía, frescura y energía. Tampoco es desdeñable el trabajo de Tim Suhrstedt, director de fotografía y responsable de una belleza visual admirable y una atmósfera poderosa.

Eso sí, y sin desmerecer la espléndida combinación del resto de componentes, el pilar más sólido sobre el que se sustenta la película es Harry Dean Stanton en su papel de Lucky. El actor, pese a sus memorables trabajos en otros filmes como París, Texas o Alien, el octavo pasajero, regala, a sus 91 años, una de las mejores interpretaciones de su carrera.

Critica Lucky

ELLOS Y ELLAS

Más bien ÉL. Genio y figura hasta el final. Lucky y Harry Dean Stanton son dos caras de la misma moda. De hecho, la película está basada en sus vivencias, en sus aficiones y sus amistades. Aparecen en el largometraje sus batallitas en la II Guerra Mundial, se refleja su vicio con el tabaco, el personaje cuenta una de sus historias infantiles y saca una sonrisa con su afición a los concursos de la tele. Pero también radiografía sus convicciones, su sentido del humor, su postura ante el mundo, su postura ante los temas más trascendentales. Todo narrado con delicadeza, un sentido del humor y una pasión por la vida dignos de admirar.

Además, al actor lo acompañan en este viaje algunos de sus amigos más íntimos, como David Lynch o Tom Skerritt, que interpretan a algunos de los personajes secundarios.

LA SORPRESA

Lucky es en sí misma una lección vital. Cómo un hombre de 90 años, sumido en la rutina y en la soledad, puede demostrar que la alegría de vivir es cuestión de saberla buscar.

Crítica Lucky

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

El cumpleaños. Toda la esencia de la película está plasmada en esos pocos minutos; una escena icónica, inesperada y entrañable en la que el personaje de Lucky demuestra, pese a estar en el ocaso de su vida, que aún tiene muchas ganas de vivir.

TE GUSTARÁ SI…

Aprecias el encanto del cine hecho con mimo, belleza y reflexión.

LO MEJOR

  • La delicadeza y sencillez con la que filosofa sobre temas trascendentales como la muerte y la existencia, plasmados en diálogos lúcidos e irónicos.
  • El maravilloso testamento interpretativo que deja Harry Dean Stanton.
  • La belleza de su fotografía, a cargo de Tim Suhrstedt.

LO PEOR

  • Que nunca más podamos disfrutar de Stanton, quien ni siquiera pudo ver la película estrenada en los cines.

María Robert

 

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