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Los tiempos han cambiado incluso para el amor. Las reglas de este juego ancestral se han ido modificado en los últimos años hasta el punto de volverse anárquico. Las historias de ‘chico conoce chica’ simplemente han dejado de interesar. De hecho, incluso parecen irreales. La sociedad actual atraviesa una época en la que es consciente de que los finales felices no existen y que la frustración puede ser un hábito como cualquier otro.  Los sueños, sueños son. Y esta derrota asimilada parece haber infectado también al amor y a lo que la gente quiere saber de él. Lo podemos comprobar en la cantidad de películas y series donde el argumento se centra en la superación de una ruptura sentimental, en princesas que se han ahogado en la charca tratando de besar ranas y en personas que aceptan que sus historias de amor se acabarán tan rápido como la litrona que tienen en sus manos.

En pleno apogeo del desamor y, curiosamente, tras la resaca de San Valentín, NETFLIX estrenó el pasado 19 de febrero LOVE. La incursión de la cadena televisiva en el terreno de las comedias “románticas” viene avalada por un especialista en el género: JUDD APATOW. El productor de comedias como Y DE REPENTE TÚ, LA BODA DE MI MEJOR AMIGA o VIRGEN A LOS 40 ha creado junto con LESLEY ARFIN (GIRLS, AWKWARD, BROOKLYN NINE-NINE) esta serie donde dos personas deberán hacer frente a sus fracasos amorosos mientras tratan de poner orden a sus destartaladas vidas. En EL PALOMITRÓN ya hemos podido disfrutar de los primeros capítulos, así que vamos a contaros qué podemos esperar (y también qué nos hemos encontrado) en esta atractiva y curiosa propuesta.

 

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LOVE nos presenta a Gus (PAUL RUST) y a Mickey (GILLIAN JACOBS), dos personas completamente distintas que, a priori, no tienen nada en común. Gus es bonachón e inocente y Mickey es desvergonzada e impetuosa. Él deja que la vida lo vaya remolcando mientras que ella intenta dirigir la suya. Podríamos pensar que ambos personajes son la antítesis del otro, pero esta sensación de disparidad se diluye en cuanto empezamos a indagar en sus vidas.

Ambos protagonistas comparten cierta insatisfacción con sus vidas. Se sienten encallados en unos trabajos que no corresponden a sus ambiciones y viven unas rutinas donde la pérdida de la dignidad está a la orden del día. Pero aquello que los posiciona en un mismo nivel son sus situaciones sentimentales. Mientras que Gus es abandonado por su novia justo en un momento clave de su relación, Mickey se ve obligada a dejar su historia de amor ante la falta de compromiso y madurez por parte de su pareja. Por tanto, tenemos a dos personajes con distintas formas de afrontar la vida y en bandos opuestos ante una ruptura sentimental. Pero será el desamor quien, curiosamente, hará que sus caminos se crucen.

 

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Las expectativas puestas en esta serie eran bastante elevadas. Contando con la experiencia que JUDD APATOW posee en este terreno y con el carisma de PAUL RUST (ARRESTED DEVELOPMENT, MALDITOS BASTARDOS) y de GILLIAN JACOBS (GIRLS, COMMUNITY), la serie tenía unos buenos ingredientes para desarrollar una historia atractiva contada de un modo ingenioso o, cuanto menos, diferente. Sin embargo, tras haber visto los tres primeros episodios, parece que LOVE deja un sabor parecido al sentimiento al que hace referencia su título. Hay una cierta sensación agridulce en su visionado, y no precisamente por culpa de haber esperado demasiado de ella.

El principal fallo de LOVE no está en su pareja protagonista. Tanto Gus como Mickey tienen una personalidad marcada que conecta con el espectador, y la serie gana puntos cuando junta a ambos en escena (de hecho, el segundo capítulo, centrado exclusivamente en su encuentro, es el más conseguido). El problema está en el envoltorio que les rodea. Los universos individuales de cada personaje y los secundarios que los acompañan no están a la altura. La compañera de piso de Mickey, Bertie (CLAUDIA O’DOHERTY), o las tramas desarrolladas en la estación de radio en la que trabaja todavía no han terminado de explotar. Tampoco lo consiguen los amigos de Gus o el mundillo de la serie de brujas adolescentes en la que trabaja dando clases a su protagonista. Solo su jefa, interpretada por TRACIE THOMS (LOOPER, GRINDHOUSE: DEATH PROOF), y su crítica velada a cierta showrunner de exitosas series de médicos, abogados universitarios y secretarias de la Casa Blanca logra elevar un nivel coral bastante mejorable.

 

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Por tanto, habiendo visto ya un tercio de la primera temporada, podemos afirmar que LOVE es un producto que hay que consumir con pies de plomo. Es una comedia actual, fresca e irreverente que retrata los principales problemas de aquellos que, metidos ya en la treintena, se niegan a abandonar su juventud. El sello identificativo de JUDD APATOW y las buenas interpretaciones de PAUL RUST y GILLIAN JACOBS están ahí. Pero el problema es que, quizás, ya nos han contado esta historia antes con mayor éxito. Aun así, seguimos teniendo fe en que la serie vaya remontando conforme avanza la temporada hasta ofrecernos un entretenimiento. Y es que, al igual que sucede con el amor, nunca hay que perder la fe en un producto de NETFLIX.

 

 

 

Jorge Bastante

2 Comentarios

  1. No estoy de acuerdo, creo que la serie es más brillante de como la pintas. Si es cierto que los primeros episodios no se desarrollan muy bien y si esta serie se emitirá semanalmente me borraría al tercer episodio. Pero aquí, la magia de Netflix; hay que llegar al final para darse cuenta de porque esta pareja se merece una serie para ella sola.