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Los hombres libres de Jones Matthew McConaughey El Palomitron

La libertad es una de aquellas cosas que no se valora lo suficiente hasta el mismo día en que se pierde. Pero ¿qué ocurre con aquellos que ya nacen despojados de ella? Esos, los que soportan el látigo injusto de un patrón, maltratados por la historia, despojados de toda humanidad, son los que, por desgracia, cimientan las civilizaciones modernas. Hay quienes, históricamente, se han aprovechado del débil para labrarse un futuro mejor. Pero también los hay que, enfundándose en la piel del damnificado, han luchado por la libertad de otros cuando ellos ya la tenían.

No sabemos si es cierto que Newton Knight era un heroico liberador del pueblo oprimido o un criminal despiadado. Lo que sí sabemos (y eso queda claro desde el primer fotograma) es que, en Los hombres libres de Jones, este triste recordatorio escrito y dirigido por Gary Ross (Los juegos del hambre) sobre el periodo de esclavitud y la consiguiente “reconstrucción” en los Estados Unidos de América, el personaje interpretado por Matthew McConaughey es demasiado bueno para ser verdad. Porque en este relato de liberación racial y lucha heroica de clases, cada decisión moral de Knight está diseñada para conmovernos, como si beatificar a un personaje fuera la mejor forma de explicar las atrocidades cometidas en base a una diferencia inexistente.

Los hombres libres de Jones Matthew McConaughey El Palomitron

Mientras Gary Ross consigue que los eventos históricos que se tratan eleven el interés general de la película, parece a la vez dispuesto a escupirnos constantemente fuera de esta con la inclusión incesante de fotografías reales de la guerra de Secesión con sus consecuentes títulos explicativos. Tampoco ayuda la existencia de dos películas dentro de la misma: por un lado, el filme con voluntad de denuncia racial; por otro, el relato épico de toma de libertad por parte del pueblo. Su montaje es atropellado, y eso culmina en el final totalmente anticlimático de una película que se alarga por culpa de la voluntad del propio director de dejar bien claro el carácter cíclico y latente de las disputas raciales en Norteamérica, repitiéndose y sobrexplicando la tesis final del filme.

Los hombres libres de Jones Matthew McConaughey El Palomitron

Pese a su exasperante duración, la desconexión derivada de la exposición flagrante, su final anticlimático y su vocación de relato beatificador, Los hombres libres de Jones no deja de ser un buen recordatorio de a dónde venimos, a dónde vamos y el camino que nos falta por recorrer en la lucha por la igualdad racial, a veces por su desgarrador tratamiento de las relaciones humanas; otras por la aturdidora representación de la inefable brutalidad del sur de los Estados Unidos (no solo de sus habitantes, sino también de sus políticos), pero siempre presente en las actuaciones, con ese McConaughey que desde hace unos años parece obligarse a despojarse de la vanidad que acompañaba sus papeles en comedias románticas del montón, un Mahershala Ali con la presencia actoral que solo exhiben los más grandes o el orgullo roto de Gugu Mbatha-Raw.

Los hombres libres de Jones constituye el enésimo intento del cine comercial de Hollywood para reabrir el debate del asunto dominante en la historia de los Estados Unidos al gran público, y es muy probable que lo consiga (pese a todos sus fallos) gracias a una historia ciertamente apasionante, basada en hechos históricos, con una gran cantidad de momentos de puro cine y una lección moral dura, verdadera, y aún con dolorosa vigencia. Sin embargo, en esta casa seguiremos valorando por encima del resto el intento de Steve McQueen con 12 años de esclavitud.

 

LO MEJOR:

  • La actuación de Mahershala Ali.
  • El talento de Gary Ross para enseñar los horrores de la guerra, pero también los momentos de calma de los desertores.

LO PEOR:

  • Su final anticlimático.
  • La beatificación de su personaje principal.

 

Pol Llongueras

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