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Rick y Morty T3 El Palomitrón

Qué rápido se ha ido para lo que tardó en llegar. La tercera temporada de Rick y Morty (emitida en nuestro país por TNT) ha terminado tan pronto que aún seguimos “procesando” el “a really long time” con el que Mr. Poopy Butthole nos sentenciaba a otra espera más… o no. En Reddit ya se han abierto cientos de hilos con conspiraciones al respecto de la season finale de esta temporada. ¿Especial de Navidad quizás? Roiland desde luego ya nos tiene acostumbrados a sorpresas como la de estrenar la 3T de Rick y Morty en el April Fools’ (algo así como el día de los inocentes americano) y reventar Internet con un fandom preguntándose si lo que estaba pasando era real o se trataba una broma pesada de los creativos de la serie.

Lo cierto es que el capítulo que abría la nueva de temporada de Rick y Morty justificaba cualquier espera, por larga que fuera. Dan Harmon ya explicó que querían tomarse todo el tiempo necesario para hacer de esta temporada la mejor de toda la serie: “The darkest year of our adventures, Morty”, anunciaba Rick en un capítulo que aplastó todas y cada una de nuestras expectativas sobre la temporada.

The Rickshank Rickdemption es, sencillamente, uno de los mejores capítulos del año. No solo hablamos de la temporada y de la serie, sino de toda la televisión. Una clase magistral de narrativa y de cómo resolver en 20 minutos lo que a otra serie le hubiera costado capítulos enteros. Un capítulo para cerrar la segunda temporada y abrir la tercera: salsa Szechuan, Jerry y Beth divorciados, Rick como dueño y señor de todo aquello de lo que se puede ser dueño y señor (con el apoyo de Summer y Beth, por supuesto), y un Morty que, cuanto más conoce a Rick, más se aleja de él.

Rick y Morty tercera temporada El Palomitrón

De esta temporada se pueden decir muchas cosas. Nosotros nos quedamos con que la serie parece haber alcanzado definitivamente su madurez. El 3×01 significó un antes y un después en este sentido: la dimensión Cronenberg, el posterior cambio y el “auto”entierro final. Situaciones, aparentemente aisladas, confluyeron en un primer capítulo que nos dejó bastante claro que cada acto en Rick y Morty tiene sus consecuencias después: la serie ya no era tan autoconclusiva como parecía ser, y sus personajes menos todavía. Esa es la gran baza de esta última temporada: la riqueza emocional de sus protagonistas y sus relaciones.

Porque Morty ya no es ni por asomo el niño de la primera temporada. No dudó en matar a su abuelo ni tampoco en transformar al exnovio de Summer cuando este le sustituyó por otra. El nihilismo de Rick, siempre por encima del absurdo, ha terminado por abrir los ojos al pequeño de la familia. Aunque le pese, su abuelo tiene razón, y Morty lo ha acabado aceptando: nada (o casi nada) importa lo suficiente. ¿A quién le importa la moral cuando estamos casi por encima de la muerte?

Será cosa de los genes. O de ser demasiado inteligente para ser buena persona. No es disparatado afirmar que Beth es el personaje más trascendental de esta última temporada. No solo vuelve a unir a la familia: sobre ella también cierne una de las grandes incógnitas de la serie, una que los propios guionistas han decidido dejar en el aire: ¿Es Beth un clon? Sea como fuere, lo cierto es que la relación entre padre e hija ha adquirido, contra todo pronóstico, una importancia vital en el desarrollo de la serie. Memorable el diálogo que mantienen estos dos en The Abc’s of Beth.

Rick en su laboratorio - El Palomitrón

Han sido 10 capítulos, todo hay que decirlo, un escalón por debajo de su temporada anterior. Es cierto que la serie ha alcanzado sus cotas de calidad más altas. The Ricklantis Mixup (sí, la ciudadela) es probablemente el mejor capítulo de lo que llevamos de serie. Veinte minutos magistrales que merecen un análisis aparte. Sin embargo, desde una perspectiva global, la tercera temporada vista en bloque no llega al nivel de la segunda. Si una tuvo microversos, Unity y hasta una guardería de Jerrys, otra ha tenido capítulos más bien mediocres, como el de Vindicators y Mad Max.

Sí que hay que reconocer el acierto de sustituir el clásico capítulo de Interdimensional Cable por el de Morty’s Mind Blower, un capítulo que demuestra dos cosas (tres si cuentas que Morty ganó en el ajedrez a Rick): en esto de contar historias absurdas, pero muy inteligentes, no hay quien gane a los guionistas de esta serie. Y segundo, y más importante: la relación de Rick y Morty está construida sobre una farsa, ya ni en sus recuerdos pueden confiar.

El desconcertante último capítulo, para algunos mejorable, para otros suficiente, deja las cartas colocadas de cara a la próxima temporada. La familia unida y Rick al margen de la estampa. Un déjà vu de la anterior season finale pero con un ligero cambio: a nadie le importa Rick. ¿Ha cavado Rick su propia tumba? No nos importa que para la próxima temporada tarden dos, tres o cuatro años. Nos vale con que sigan haciendo, con permiso de BoJack Horseman, una de las mejores series animadas de la actualidad.

¿Y Jerry? De Jerry preferimos no decir nada: mejor os dejamos con el que es, en nuestra opinión, el mejor momento de toda la temporada:

Víctor Camarero

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