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Looking, the movie

Más de un año después de la cancelación de Looking debido a sus insuficientes datos de audiencia, HBO ha cerrado la historia a través de Looking, the movie, que, pese a su título, no podría funcionar como un producto independiente sin el visionado previo de las dos temporadas de la serie. Prescindiendo totalmente de la presentación de personajes, la película está dirigida exclusivamente a los que hayan seguido la ficción hasta el último episodio.

El epílogo de Andrew Haigh, creador de Looking y director de las muy notables Weekend y 45 años, es un digno final para una serie que siempre pareció estar a punto de explotar pero acabó quedándose a medias. Con algunos episodios más brillantes que otros y una segunda temporada mejor que la primera, este retrato de un grupo de amigos homosexuales de San Francisco ha salido mal parado en las comparaciones con Weekend, de la que es heredera directa y con la que Haigh desarrolló personajes más complejos en mucho menos tiempo de metraje.

Looking, the movie

Looking, the movie sitúa la trama nueve meses después del último episodio, con Patrick viviendo en Denver y regresando a San Francisco para la boda de Agustín y Eddie. El telefilme narra las cuarenta y ocho horas de celebración entre la despedida de soltero y la fiesta tras el enlace y enfatiza más aún el protagonismo del diseñador de videojuegos. Soltero tras fracasar su intento de convivencia con Kevin, la historia se centra demasiado en la necesidad de Patrick de encontrar una pareja para sentirse completo. Si bien esto ha sido una constante en las dos temporadas de la serie, en la película se convierte en el leitmotiv del personaje y llega a resultar un tanto cargante. Pese a ello, la maestría de Haigh y Michael Lannan en el guion consiguen regalarnos algunas muy buenas escenas con esos diálogos brillantes a los que nos tienen acostumbrados.

En los apenas noventa minutos de duración se reflexiona sobre la monogamia como (¿única?) forma de mantener las relaciones de pareja a largo plazo; la paternidad, en este caso de Doris, que se confirma como mejor personaje de la historia y, sobre todo, acerca de la vida en pareja como fin último e imprescindible para alcanzar la felicidad. En ese sentido, el comportamiento de Patrick es honesto y coherente con lo que ha sido su desarrollo a lo largo de las temporadas de la serie, a pesar de no contar nada que no hayamos visto infinidad de veces en el cine mumblecore, dramedias indies e incluso comedias de situación como Friends. La crisis de los 30 y los 40 en chicos bien del primer mundo contada a través de diálogos ingeniosos y largos paseos nocturnos.

Looking, the movie

Al final, Looking ha acabado siendo una reflexión sobre el amor universal sin centrarse demasiado en las particularidades de las relaciones homosexuales. Al margen de personajes y situaciones concretas y no demasiado relevantes, esta ha sido la historia de un chico buscando desesperadamente enamorarse a lo largo de dos años. El problema es que las expectativas de buena parte del público iban desencaminadas esperando un (nuevo) retrato de la comunidad gay, en este caso de California, y que, además, el protagonista en cuestión no siempre generaba la empatía suficiente. La orientación sexual de los protagonistas no era tan determinante para las tramas como en un principio se podía suponer, no siendo esto algo negativo per se, pero sí alejado de la idea de serie que nos trató de vender HBO en sus primeras promos.

Pese a todo, Looking, the movie es un buen cierre para una buena serie. Lo malo de generar tantas y buenas expectativas es que, aun siendo así, nos queda la sensación de que podíamos haber asistido a algo mejor.

 

Fon López

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