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A finales del siglo pasado, tener una cara adorable y sonreír como los ángeles te aseguraba papeles, por lo menos, durante unos años. Así pasó con estrellas que se comieron la gran pantalla en su infancia y desaparecieron del panorama al poco tiempo. Entre esas estrellas emergentes resonaba un nombre: Leonardo DiCaprio. Como muchos otros, podría haber sido flor de un día, pero un conjunto de acontecimientos adornados de leyendas urbanas y un talento incuestionable hicieron que ahora disfrutemos en la gran pantalla de un actor consolidado y polifacético como pocos.

De la comuna hippie a la gran pantalla

Leonardo Wilhelm DiCaprio nació el 11 de noviembre de 1974 en Los Ángeles, California, donde su niñez fue bastante peculiar. Su madre, secretaria nacida en Alemania; su padre, artista de cómic underground con ascendencia italiana. Se divorciaron cuando él tenía un año y pasó de vivir en una comuna a residir con su madre en los suburbios de Los Ángeles. Esta le apuntó a un casting y comenzó desde los tiernos 5 años a hacer anuncios, siguiendo el ejemplo de su hermanastro Adam Farrar, quien conseguía ganarse unos dólares así.

Irmelin, Leo y George DiCaprio en 1976 en Los Ángeles, California

Comenzó con pequeños anuncios y no debutó en la pequeña pantalla hasta 1990 con la serie ¡Dulce hogar… a veces! (producida por Ron Howard). Ese mismo año, tuvo un pequeño papel en Santa Barbara (Bridget & Jerome Dobson). En la gran pantalla debutó en 1991 con Critters 3: La venganza, y ese mismo año también comenzó a aparecer en la sitcom de la BBC Los problemas crecen como personaje recurrente en más de 20 episodios. Sin embargo, su primer papel reconocido fue en 1992 acompañando a Ellen Barkin y Robert De Niro en Vida de este chico (Michael Caton-Jones). Inspirado en la biografía del profesor de literatura Tobias Wolff, Leo encarna a Toby, un joven de los años 50 que tiene que lidiar con su abusivo padrastro Dwight (Robert De Niro).

El fatídico Halloween de River Phoenix

River Phoenix en Mi Idaho privado (Gus Van Sant, 1991)

No podemos hablar de finales de siglo sin mencionar a una de las estrellas indiscutibles de la época, River Phoenix. Se ganó un hueco en películas de grandes directores como Steven Spielberg o Gus Van Sant y en los corazones de miles de fans. Sin embargo, en Halloween de 1993, en el club Viper Room de San Francisco (cuyo propietario era Johnny Depp), perdió la vida debido a una sobredosis. Aquí comienza una de las leyendas urbanas que relaciona a ambos jóvenes.

Y es que no solo se relacionan porque DiCaprio estuviera en esa fiesta aquella noche. Con su muerte, Leo era el nuevo (o más bien único) candidato para papeles como el del poeta francés Arthur Rimbaud en Vidas al límite (Agnieszka Holland) o el del escritor estadounidense Jim Carroll en Diario de un rebelde (Scott Kalvert), por los que habría competido con Phoenix.

¿A quién ama Gilbert Grape? (Lasse Hallström, 1993)

Claro que, como toda leyenda urbana, cojea de más de una pata. Y es que DiCaprio ya había demostrado su talento y su más que favorable futuro en la industria ese mismo año, gracias a su papel junto al ya nombrado Johnny Depp en ¿A quién ama Gilbert Grape? (Lasse Hallström), por el que recibió su primera nominación al Oscar.

Aquellos maravillosos años

A partir de 1993, el éxito comenzaba a ebullir. Y es que una nominación al Oscar como Mejor actor de reparto con tan solo 19 años no la recibe cualquiera. En 1995 protagonizó Rápida y mortal (Sam Raimi), junto a grandes como Sharon Stone, Gene Hackman o Russell Crowe, además de Vidas al límite (Agnieszka Holland), junto con David Thewlis, y Diario de un rebelde (Scott Kalvert) junto a un jovencísimo Mark Wahlberg y Lorraine Bracco. En los primeros años de su veintena vemos a un joven abriéndose hueco con papeles de lo más diversos, creciendo en la gran pantalla y desarrollando su calidad interpretativa. Aunque de momento, poco a poco.

Romeo + Julieta, de William Shakespeare (Baz Luhrmann, 1996)

En 1996 tuvo proyectos que seguían alimentando su fama y fortuna, entre ellos una maravillosa adaptación del clásico dirigido por Baz Luhrmann: Romeo + Julieta, de William Shakespeare. Considerada la adaptación más fiel de la obra del dramaturgo inglés, comparte pantalla con una todavía jovencísima Claire Danes (Homeland) llevando la historia de amor a un nuevo escenario en el presente, ambientada en Verona Beach. De drama a drama, graba La habitación de Marvin, una conmovedora historia donde Leo encarna a Hank, problemático hijo de Lee (Meryl Streep) que acompaña a su madre a visitar a su hermana Bessie (Diane Keaton), diagnosticada de leucemia y cuya única esperanza es la donación de médula de un pariente cercano. Este sería el último proyecto del joven antes de despegar y convertirse en una de las estrellas más conocidas, adoradas y valoradas del mundo.

A pesar de dar el salto a la fama mundial en 1997, no son pocos los proyectos en los que se sumerge entre 1990 y 1996, trabajando con numerosos directores y ampliando sus dotes interpretativas entre dramas, acción, drogadicción y homosexualidad. Pero en ocasiones hay blockbusters que cambian la vida, y supo subirse al barco adecuado.

Ha nacido una estrella: El fenómeno Titanic

Leo y Kate en la escena del hacha. Titanic (James Cameron, 1997)

Indiscutiblemente, el verdadero salto a la fama (le pese a quien le pese) se lo otorgó Titanic (James Cameron) en 1997. Y es que 14 nominaciones a los Oscar y 11 estatuillas ganadas no se las lleva cualquiera (de hecho, solo Ben-Hur y El señor de los anillos: El retorno del rey, en 1959 y 2003 respectivamente, comparten el mismo número). Si hablamos de los Globos de Oro, encontramos 8 nominaciones y cuatro premio, 10 nominaciones a los BATFA, 3 a los SAG… y así hasta los 121 premios a los que fue nominado el largometraje.

No solo la historia basada en hechos reales embaucó al público; no solo el diseño de producción y su presupuesto, la construcción escenográfica y fotográfica, ni tampoco el retrato social y económico que desarrollaron más que satisfactoriamente. Leonardo DiCaprio y Kate Winslet se comieron el mundo en 1997. La conexión entre ellos, la naturalidad y espontaneidad de ella, y la sonrisa y picardía de él, aportaron la química que el largo necesitaba, creando desde su estreno un clásico atemporal. Y si, además, añades la muerte trágica del guaperas protagonista al final, nos tienes ganados.

Titanic (James Cameron, 1997)

Sin embargo, y pese a recibir tantas candidaturas, Leo no se presentó a la gala de los Oscar. ¿La razón? A pesar de las 14 nominaciones que tuvo la película, él no fue nominado a Mejor actor. Y como joven orgulloso y quizá algo mezquino de 23 años que era, decidió no hacer acto de presencia.

Y ahora, ¿qué?

Posterior al éxito y a la repercusión mediática, entre 1998 y 2000 Leo pareció estancarse en dos proyectos que no dieron el feedback que se esperaba de ellos. El primero, El hombre de la máscara de hierro (Randall Wallace), en el que encarna a Luis XIV y a su gemelo, al que mantiene encarcelado. Con un elenco más que prometedor que incluía a Jeremy Irons, John Malkovich o Gérard Depardieu, se queda en una obra de poca trascendencia. Incluso recibe su primera nominación al Razzie a la Peor pareja en pantalla. O sea, él mismo.

Lo mismo pasa con el considerado por muchos “uno de los peores trabajos” de Woody Allen: Celebrity. Ni Kenneth Branagh, ni Judy Davis, ni Winona Ryder consiguen salvar la cinta en blanco y negro que ofrece casi dos horas de historias conectadas. No siempre vamos a tener papeles memorables, ¿no, Leo?

Tobey Maguire y Leo DiCaprio en los 90

Pero qué vamos a juzgar. Posterior al éxito del barco hundido perfectamente podría haberse tomado un par de años sabáticos para divertirse y salir de fiesta (aunque lo hizo sin dejar de trabajar) con sus amigos de toda la vida Tobey Maguire (donde otra de tantas leyendas urbanas dice que llevan saliendo juntos 15 años) o Harmony Korine (que por aquel entonces había estrenado el clásico de culto Gummo).

Estos eran parte de un grupo más grande, “encargados de mantener a Leo con los pies en la tierra”, los autodenominados Pussy Posse. Connotaciones machistas aparte, este grupo era el habitual de fiestas y aventuras en Los Ángeles en la década de los 90. Además de los ya nombrados, completan la pandilla Lukas Haas (El renacido), Kevin Connolly, Jay R. Ferguson (Mad Men) y David Blaine.

Nuevo milenio, vida nueva

El nuevo milenio fue determinante para el futuro profesional del ya no tan niño DiCaprio. Sin haber cumplido aún los 25 estrenó La playa, un largometraje dirigido por Danny Boyle en el que interpreta a Richard, un joven que viaja a Tailandia para descubrirse a sí mismo y encuentra un mapa que le llevará a un lugar idílico. Con mayor profundidad en el tratamiento, la película recibió una buena acogida, a pesar de nominar a Leo a su segundo y (gracias a Dios) último Razzie. Podemos correr también un tupido velo sobre Don’s Plum (R. D. Robb), primera película en la que colabora con Tobey y Kevin. Además de no tener una fecha determinada de estreno (se cataloga entre 1995 y 2001), los propios DiCaprio y McGuire prohibieron durante dos décadas que pudiera accederse a ella en Estados Unidos y Canadá.

Gangs of New York (Martin Scorsese, 2002)

Pero el bache queda ahí, pues 2002 es un año importante en el que estrena dos películas muy bien valoradas por la crítica y con dos directores de diez: Gangs of New York, de Martin Scorsese, y Atrápame si puedes, de Steven SpielbergGangs of New York narra la historia del regreso de Amsterdam Vallon (DiCaprio) a Nueva York cinco años después para vengarse del hombre que mató a su padre, Bill “The Butcher” (Daniel Day-Lewis). El reparto lo completan Cameron Diaz, Jim Broadbent, John C. Reilly, Liam Neeson, Gary Lewis y 10 nominaciones al Oscar (entre ellas a Mejor película, Mejor director y Mejor actor de reparto).

Spielberg nos trajo otra película argumentalmente niquelada al rodar Atrápame si puedes, con Tom Hanks al frente del reparto. Cuenta la historia del piloto Frank Abagnale Jr. y sus millones de dólares antes de cumplir diecinueve años. Ah, no, era médico. Espera, ¿no era fiscal? Carl Hanratty (Tom Hanks) tampoco lo sabe y se pasa todo el largometraje jugando al gato y el rato con Frank. El polifacético papel supuso su tercera nominación a los Globos de Oro. Su talento iba reconociéndose y la magnitud de sus papeles iba creciendo.

Scorsese, mon amour

Entre 2004 y 2006, Leonardo tuvo sus propios “felices años veinte”, porque trabajar al lado de Martin Scorsese debe producir ese efecto. Pocas veces un director repite con DiCaprio (al parecer es un poco complicado en los rodajes), pero lo de Martin fue amor a primera vista. Después de desenvolverse como pez en el agua en Gangs of New York, llegó el turno de El aviador, película que supuso su segunda nominación al Oscar, además de las otras once nominaciones del filme. A pesar de no ganarlo, comenzaba a codearse con los grandes cabecillas de Hollywood (y es que ese año la estatuilla la ganó Jamie Foxx por la majestuosa Ray).

Scorsese dirigiendo a DiCaprio en el set de El aviador (2004)

Como debió saberle a poco, dos años después le teníamos encabezando Infiltrados junto a Matt Damon, Mark Wahlberg y Jack Nicholson en un afilado thriller de agentes de encubierto y bandas irlandesas al sur de Boston. Acomodándose en el género de acción (pero nunca encasillándose), vemos hilarantes persecuciones y notables actuaciones del reparto.

El Valhalla interpretativo

En 2006 trabajó también en el thriller Diamante de sangre (Edward Zwick) junto a Djimon Hounsou adentrándose en la problemática de los llamados diamantes de sangre, donde encarnaría a Danny Archer, un intermediario avispado en un mundo donde te juegas la vida a diario. Este papel supondría su tercera nominación al Oscar y una competitiva carrera en la que comenzó a ser juzgado por dedicarse únicamente a conseguir la estatuilla.

En 2008 trabajaría a las ordenes de Ridley Scott en la aclamada Red de mentiras junto con Russell Crowe y Mark Strong, esta vez en la piel de un agente de la CIA. Volvió a coincidir con Winslet once años después en el melodrama Revolutionary Road (Sam Mendes), película que recorre el sueño americano y el estancamiento en la vida de la clase media y sus problemas de pareja. Una cinta con ambas interpretaciones protagonistas soberbias, que le otorgó a Winslet el Globo de Oro a la Mejor actriz.

Leo y Kate en Revolutionary Road (Sam Mendez, 2008)

Como si no fuera suficiente, en 2010 repitió por tercera vez con Scorsese en Shutter Island, en la que interpretaba a Teddy Daniels, un agente inmerso en la desaparición de un paciente en un sanatorio mental. Envuelto en un halo de misterio hasta el final con una fotografía oscura y maquiavélica, compartió reparto con Mark Ruffalo (Spotlight) y Emily Mortimer. Uno de sus papeles más desquiciantes y que demostraban una vez más la adaptabilidad del actor. El culmen de la versatilidad vino ese mismo año de la mano del ya considerado clásico de culto Inception (Christopher Nolan), donde una corporación induce a sueños controlados a sus víctimas. Un tratamiento de la arquitectura de los sueños y el subconsciente humano que a cualquier entusiasta de los diferentes planos de la realidad pone la piel de gallina.

Biografías, vaqueros y millonarios

Otra nominación a los Globos de Oro llegó en 2011 reconociendo su talento en J. Edgar (Clint Eastwood), donde se repasa la carrera de J. Edgar Hoover, cabecilla durante 50 años del FBI, desde una perspectiva personal y profesional para ser escrita su biografía. Una poderosa actuación acompañada de Josh Hamilton, Geoff Pierson y Naomi Watts.

De Eastwood pasó a las ordenes de Quentin Tarantino al año siguiente, donde, diferencias en el set aparte, bordó la interpretación de Calvin Candie, un despreciable propietario de la plantación Candyland y, sin duda, el antagonista supremo de Django desencadenado (2012). Quizá lo más recordado de este rodaje (aparte de las ya nombradas diferencias entre DiCaprio y Tarantino) es la escena en la que Leo se corta la mano con un cristal y sigue filmando a pesar de necesitar atención médica.

Django desencadenado (Quentin Tarantino, 2012)

En 2013 realizó dos interpretaciones millonarias en dos épocas totalmente distintas. La primera llegó de la mano de Baz Luhrmann con El gran Gatsby, basada en la novela homónima de F. Scott Fitzgerald escrita en 1925. Nos narra la vida de Nick Carraway (Tobey Maguire) un corredor de bolsa y escritor que se ve maravillado por el estilo de vida de su multimillonario vecino Jay Gatsby (DiCaprio). Todo aderezado con una historia de amor en la que Daisy Buchanan (Carey Mulligan) es protagonista.

La segunda parte millonaria nos devuelve al presente, con la última (hasta el momento) colaboración entre Scorsese–DiCaprio. Una película gamberra, irreverente e intensa llamada El lobo de Wall Street. Basada en hechos reales, sigue la historia del corredor de bolsa Jordan Belfort (DiCaprio) y el ascenso de su carrera en el complicado mundillo de Wall Street. El dinero, el sexo y las drogas bañan una historia que solo Scorsese supo tratar desde la calidad cinematográfica sin terminar en una orgía barata de escenas sin sentido. A su equipo inseparable se suman Jonah Hill, Kyle Chandler, Rob Reiner, Jon Bernthal y Jon Favreau, además de una todavía prácticamente desconocida Margot Robbie en el papel de su mujer Naomi Lapaglia y la colaboración especial de Matthew McConaughey. Una cómica colaboración si tenemos en cuenta que, en los Oscar de ese año, McConaughey “robó la estatuilla a Leo, sumando a la lista de memes memorables unos cuantos más.

And The Oscar goes to…

¡Leonardo DiCaprio! Muchos lloramos con este momento, sobre todo sabiendo que los memes llegarían a su fin (al menos los más crueles). Alejandro González Iñárritu nos presentaba El renacido (2015), un largometraje basado en la América salvaje en 1820 y un mano a mano entre naturaleza y hombre, lucha por la supervivencia y venganza. Dos horas y media donde las líneas de guion son escasas y el paisaje habla por sí mismo, con una fotografía que ensalza la película convirtiéndola en una obra imprescindible (algo reconocido por la Academia con el Best Achievement in Cinematography a Emmanuel Lubezki). Pero no todo queda en la interpretación de DiCaprio como Hugh Glass o en la fotografía de Lubezki. El elenco protagonista refuerza la propuesta con un Tom Hardy en la piel de antagonista exquisitamente interpretado, junto a nombres como Domhnall Gleeson, Will Poulter y Forrest Goodluck.

Después de muchos años de lucha y cinco nominaciones, por fin conseguía lo que llevaba ansiando. Es cierto que muchos han criticado el conseguir un Oscar como su único fin interpretativo, y aunque así hubiera sido siempre ha dado todo de sí para realizar con realismo y carisma a personajes de lo más diversos.

El renacido (Alejandro González Iñarritu, 2015)

Al margen de su carrera como actor, es conocido por el activismo que realiza a favor del medioambiente, por diferentes proyectos para salvar animales en peligro de extinción y por concienciar acerca del calentamiento global. A colación con esto, en 2016 sacó un documental al que puso voz, rostro y producción ejecutiva. Before the Flood salió en colaboración con National Geographic y contó con un alto presupuesto que sirvió, entre otras cosas, para conseguir entrevistas con nada más y nada menos que el anterior presidente de Estados Unidos Barack Obama o el papa Francisco. Un documental que se puede visualizar de forma gratuita en la web de National Geographic.

Leonardo DiCaprio es un estandarte en Hollywood y un referente, querido por muchos y odiado por otros tantos. Pero es indiscutible su capacidad interpretativa, su ambición y la ejecución de sus papeles con una determinación y acierto propios de un gran actor. Y es que, si la fiebre del Oscar como muchos dicen no le afecta, tendremos DiCaprio para muchos años. Y nosotros tan contentos.

Cristina Domínguez

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