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Legión - portada - El PalomitrónDavid Haller es un personaje del universo Marvel que nació de la pluma de Chris Claremont y el pincel de Bill Sienkiewicz en marzo de 1985. Y lo hizo en un cómic de Nuevos Mutantes, en el vigésimo quinto tomo. El creador de la serie Fargo, Noah Hawley, se aleja del género de esta y firma la autoría de la nueva serie de Marvel y FX que, si bien se inspira en los cómics originales, no busca seguirlos ciegamente. Dan Stevens (Downton Abbey) es el encargado de ponerse en la piel de David Haller, un mutante que sufre de esquizofrenia, personalidad múltiple y autismo. Sin duda un personaje con mucho potencial para ser explotado por sus guionistas, y para que él mismo explote.

La historia da comienzo en un hospital psiquiátrico, otro de los muchos en los que Haller ha vivido. Allí, lucha por conseguir estabilizar su vorágine mental. Cuando su mejoría parece empezar a consolidarse, llega Sydney Barrett (Rachel Keller), la cual dejará prendado a Haller desde el primer momento, revolviéndole aún más su mundo interior.

Legión - Haller y Barrett dándose la mano - El Palomitrón

El piloto, de algo más de 60 minutos de duración, nos dio la oportunidad de degustar la atmósfera que prevemos que rodeará a la serie. En primer lugar, la intriga es constante, nunca sabemos qué va a pasar después y nos encontramos tan perdidos como el propio protagonista. También la acción es uno de los motores de la trama, todo ello regado con momentos de humor, capaces de provocar carcajada. En pos de alimentar nuestra confusión, Haller mezcla la realidad con su imaginación, y no sabemos cuándo está viviendo las cosas o cuándo sufre alucinaciones. Si bien esto funcionó muy bien en el primer episodio, repetir la fórmula durante los ocho que componen esta primera temporada puede marear al espectador y llegar a aburrirlo con tanta incertidumbre. Será probablemente uno de los pilares básicos que determine el éxito o fracaso de la serie.

Es curioso que tras el reciente estreno de Múltiple, hace poco más de dos semanas, tengamos de nuevo a un personaje con el mismo desorden que el interpretado por James McAvoy. La diferencia principal puede residir en que con el personaje de Shyamalan contemplábamos el trastorno desde fuera de su cabeza, mientras que en el caso de Haller, vivimos su locura desde el interior de esta.

Legión - Haller sentado - El Palomitrón

En lo técnico la serie es francamente intachable: los espacios, el sonido, los efectos especiales y el resto de elementos se complementan a la perfección para que nos sumamos en la historia y no queramos perdernos detalle. También las actuaciones consiguen mantener nuestro interés en todo momento, aunque lo realmente atrayente, lo que de verdad brilla por encima de todo, es la fuerza del guion, que parece palpitar tras la fina piel de la pantalla, con un latir constante que dota de vida al resto de órganos que forman el entramado de la serie. Solo tememos, como decíamos, que la confusión que vive el personaje vaya a seguir jugándonos malas pasadas y que finalmente acabemos no solo por no saber qué estamos viendo, sino por no querer hacerlo. Por si acaso, haceos con un bote de biodramina para salvar el posible mareo argumental que pueda venírsenos encima.

En cualquier caso, el primer capítulo como tal es redondo y nos hace confiar una vez más en el buen hacer de Noah Hawley, que puede liar un espectáculo inolvidable. La historia del episodio piloto, muy bien desarrollada, nos dejará ya en bañador y subidos al trampolín, dispuestos a lanzarnos a la piscina argumental que pueden suponer los siguientes siete capítulos. Lo podréis comprobar a partir de hoy lunes, 13 de febrero, a las 23:05 en FOX.

Eloy Rojano

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