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Khalessi

 

El pasado viernes asistimos a la jornada “Revolución audiovisual: Televisión y Contenidos Digitales” organizada por AMC Networks International Iberia en la escuela de negocios ESIC, que contó con la presencia de algunos de los directivos de televisión más importantes de nuestro país. Entre ellos se encontraba Silvio González, consejero delegado de Atresmedia, cuya ponencia ha generado numerosas reacciones en prensa y redes sociales. González afirmaba que hay que “desmitificar la ficción estadounidense” en cuanto a sus audiencias en nuestro país y que lo que realmente funciona es la ficción nacional.

Que las audiencias de las series norteamericanas son insuficientes para las dos grandes cadenas de nuestro país es un hecho consumado en la mayoría de los casos, pero es algo que hace unos años no sucedía y todos parecemos tener una explicación: la mala programación, las horas intempestivas, el exceso de publicidad o el retraso en los estrenos son algunos de los argumentos que nuestros lectores nos apuntaban en Twitter. Más allá de estos datos, que de forma aislada son todos ciertos, existe un contexto de complicadas ecuaciones que han dado como resultado el divorcio entre los espectadores y las cadenas de televisión en abierto cuando estas programan series extranjeras y en el que trataremos de profundizar a continuación.

El modelo americano no se puede comparar al español

Estados Unidos es un país con más de 300 millones de habitantes y con una industria audiovisual incomparable con la de cualquier estado europeo. Esto posibilita que las cinco grandes cadenas en abierto (ABC, CBS, NBC, FOX y The CW) puedan configurar sus prime times de una forma muy distinta a las emisoras españolas. Desde las 8 hasta las 11 de la noche que dura el horario de máxima audiencia se emiten varias series de estreno y se rentabilizan. Aquí, tenemos que alargar un solo capítulo hasta los 70 interminables minutos porque es inviable económicamente programar dos series de producción propia de 40 minutos cada una. Con una audiencia potencial mucho más reducida (tenemos una séptima parte de población que ellos y menos capacidad para exportar) es muy difícil cambiar el modelo. Encontrar dos series extranjeras para programarlas en una misma noche y que ambas tengan éxito es como encontrar el Santo Grial, así que se suele recurrir al doble episodio (dos de estreno o uno de estreno más reposición) como mal menor.

 

The Flash
THE FLASH, la serie estrella del pasado verano en Antena 3

 

Es cierto que, sobre todo en verano, nuestras cadenas abusan de esta fórmula programando hasta tres capítulos de estreno consecutivos para ventilarse una temporada de 22 episodios en apenas mes y medio. Curiosamente, muchos espectadores responden de forma positiva. ¿Por qué, si durante la época estival las series extranjeras funcionan, no se programan más en temporada alta? Porque en verano hay muchos menos espectadores viendo la tele, caen los ingresos publicitarios y no se pueden rentabilizar series de producción propia (excepto las low cost) ni grandes reality shows. A menor competencia, mayor posibilidad de lograr el éxito con un producto que en invierno probablemente no llamaría la atención. Intentos hay, pero el porcentaje de éxito es muy bajo.

La inmediatez, gran enemiga de la televisión lineal

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿Empezamos a descargar series pirateadas porque no había alternativas por parte de la industria o estas han retrasado su llegada porque es inviable económicamente competir contra la gratuidad de las webs piratas? Probablemente ambas opciones sean correctas en parte, pero es cierto que la industria ha estado lenta atendiendo a los cambios en los modelos de consumo. Tiene razón Silvio González en que en España lo que funcionan son las series nacionales, pero no explica por qué: la televisión lineal sobrevive gracias a los contenidos en primicia: informativos y programas de actualidad, series de estreno global (en nuestro caso las españolas), eventos deportivos o programas de entretenimiento que generan contenidos virales. Las series extranjeras, después de ser estrenadas en su país de origen, llegar a España a través del pago y llevar meses (o años) colgadas en internet, han ido encontrando en el camino a su emisión en abierto a muchos espectadores que ya no tendrán la necesidad de sintonizar con una cadena de televisión para verlas.

 

Expediente X
EXPEDIENTE X fue muy comentada en redes sociales antes de su estreno en España

 

Los blogs tenemos parte de responsabilidad de alimentar el hype hablando de productos que aún no se han estrenado en España. No es raro ver cómo los blogueros de series comentamos en Twitter capítulos que incluso se emitirán durante esa misma semana en la televisión de pago española. La necesidad de ser los primeros en ver, escribir, compartir y comentar es contagiosa. Por eso las cadenas temáticas se están poniendo tanto las pilas estrenando episodios con menos de 24 horas de diferencia respecto a su estreno en Estados Unidos.

CSI, JUEGOS DE TRONOS o HOMELAND: ¿Qué funciona y qué no?

Si observamos las series que mejor funcionan en abierto, principalmente en Cuatro y La Sexta, un género predomina con claridad: el procedimental. Las ficciones con tramas autoconclusivas, que no necesitan de un seguimiento constante y semanal y a las que te puedes enganchar tras varias temporadas son las únicas que consiguen conservar espectadores con los años: la franquicia CSI en Telecinco (ahora en Cuatro), EL MENTALISTA, BONES, MENTES CRIMINALES, CASTLE o HOUSE han mantenido registros de audiencia superiores a la media de sus cadenas más allá de la primera temporada.

 

Homeland Season 3
La tercera temporada de HOMELAND fracasó en Cuatro

 

Los demás géneros, si bien consiguen triunfar en sus estrenos en abierto (LA CÚPULA, EXTANT, ÉRASE UNA VEZ, RESURRECTION), pierden espectadores paulatinamente y no sobreviven a la dictadura del mando a distancia tras la llegada de sus segundas temporadas. Muy representativo de esta situación es el caso de HOMELAND: Cuatro se esforzó en emitir su tercera temporada muy pegada a la emisión en Estados Unidos pero, aun así, perdió seguimiento semana tras semana hasta despedirse ante un insuficiente 5,4 % de la audiencia. ¿Qué falló en ese caso cuando se cumplían todos los parámetros que exigimos los espectadores: un capítulo semanal, un horario decente, una sola pausa publicitaria y pocos días después de su estreno en Showtime? ¿Nos hemos acostumbrado tanto a la televisión no lineal (bajo demanda) que ya no somos capaces de demostrar fidelidad a ningún producto importado en un horario determinado?

 

Ned Stark
JUEGO DE TRONOS, un estreno que se desinfló con el paso del tiempo

 

Silvio González hablaba de JUEGO DE TRONOS (cuyos derechos posee Atresmedia) en su ponencia: “El primer capítulo hizo un 12 % de cuota y luego ya fue cayendo al 6 %, que es un resultado que te hace retirar algo, porque no te da la media de la cadena”. Los números fallaron al directivo, pues la serie fantástica realmente se estrenó ante casi 3 millones de espectadores y un 20 % de audiencia en pleno mes de julio, según recoge la propia cadena en su web, aunque es cierto que los datos fueron bajando semana tras semana. Utilizar JUEGO DE TRONOS como ejemplo de la situación de las series extranjeras en nuestro país es contraproducente tanto por parte de Atresmedia como de los espectadores. Hablamos de la serie más descargada en todo el mundo (algo que no solo no molesta a HBO, sino que consideran positivo) y que llega a nuestro país en primer lugar a través de Canal Plus Series. Atresmedia no puede pedir algo que es imposible: que la serie más exitosa del planeta llegue “virgen” a los ojos de los televidentes más de un año después de su estreno. Nosotros tampoco podemos exigirle al grupo que la reserve para sus canales principales (Antena 3 y La Sexta) cuando seremos muy pocos los que nos acerquemos a ella cuando se hagan efectivos sus derechos de emisión. Otra cosa muy distinta sería que Antena 3 pudiera emitirla en abierto un día después que en Estados Unidos. ¿Cuánta gente, sumando los espectadores de todas las emisiones de Canal Plus, Atresmedia y las descargas piratas, ve esta serie? Probablemente más que cualquier producto nacional. Es decir, las series funcionan, pero hay que tener en cuenta la suma de todas sus ventanas de exhibición.

La publicidad y el doblaje, dos aliados necesarios

Durante este año y, sobre todo a lo largo de 2017, empezarán a estrenarse las series de producción propia que está desarrollando Movistar Plus. Entonces veremos qué alcance pueden tener y cómo funcionan tanto en emisión lineal (los pases directos en televisión) como en Yomvi. Así podremos establecer comparaciones más justas que las que hacemos ahora entre nuestro modelo y el americano. Series como GIRLS (HBO), que cosecha menos de un millón de espectadores en un país mucho más grande que el nuestro, serían un auténtico fracaso en su emisión en abierto tanto allí como en España. Exigir que Mediaset o Atresmedia importen esos productos es absurdo, pues serían imposibles de rentabilizar.

 

Alberto Rodríguez
ALBERTO RODRÍGUEZ prepara LA PESTE, nueva serie de Movistar Plus

 

Movistar Plus, al igual que HBO y otras cadenas del cable norteamericano, puede permitirse programar estos contenidos porque su financiación no depende exclusivamente de la publicidad, sino de la cuota mensual de sus abonados. Cuando nos quejamos de que las series extranjeras no funcionan en Telecinco o Antena 3 por la publicidad, estamos siendo imprecisos: ¿Por qué si no arrasan VIS A VIS o EL PRÍNCIPE? Hay que recordar que en Estados Unidos se dedica una franja de 60 minutos para emitir capítulos de entre 40 a 45. El resto del tiempo lo ocupan anuncios comerciales. El problema está en nosotros, los seriéfilos, que nos hemos acostumbrado a un modelo de consumo diferente y preferimos pagar con dinero estos contenidos (cuotas mensuales) y no con nuestro tiempo. Otros muchos solo creen en la gratuidad de los contenidos, pero por razones obvias los dejaremos al margen de este debate. La televisión comercial tiene que rentabilizar los productos que compra, pero no todo el mundo parece entender esta obviedad.

En cuanto a la versión original, pese a que (afortunadamente) las nuevas generaciones están consumiendo más contenidos subtitulados, la mayoría de la población aún está acostumbrada al doblaje. Uno de los pocos aspectos positivos que nos ha traído la TDT es la posibilidad de cambiar el idioma del audio. Ya no hay excusas para no ver una serie en abierto en ese sentido.

En definitiva, la suma de todos estos factores hace que resulte tremendamente complicado que las series extranjeras triunfen en abierto en nuestro país. El modelo de televisión lineal va encaminado al directo y a lo inmediato. El traslado del resto de contenidos a la televisión de pago es inevitable. Han empezado siendo las series, pero también sucederá con el cine. Encontraremos ejemplos residuales, pero a los amantes de la ficción no nos quedará otra que cambiar el mando a distancia por el ratón del ordenador.

 

 

Fon López

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