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Nunca estamos infinitamente lejos de aquellos a quienes odiamos… Estas son las palabras firmes, realistas y duras que escribía el catalán Albert Sánchez en el comienzo de su novela La piel fría (2005), una cita que también está expuesta en el cartel promocional del filme. La piel fría es una novela que habla del monstruo y del hombre, de la invasión de la criatura en el terreno humano y de la posible comunicación entre ambas especies. La piel fría es filosofía pura y trasfondo que se ha intentado llevar a la gran pantalla y se ha quedado a medio camino. De la mano de Diamond Films, el encargado de este intento es el director y guionista francés Xavier Gens.

Para aquellos que no sepan de qué trata la novela, os adelantamos que está ambientada en plena independencia de Irlanda, en 1921. Tras esta situación, un guerrillero irlandés totalmente sin fuerzas y desganado acepta trabajar durante un año en un islote en medio del océano, donde solamente tendrá la compañía de un faro, su nueva casa, y de unas criaturas que, de noche, saldrán de sus frías aguas con una intención que no desvelaremos y frente a la que los dos hombres se pondrán a luchar cuando caiga el sol.

La piel fría es una historia rodada totalmente en inglés muy perseverante. La trama de su libro nos teletransportaba a la dureza y a la profundidad de los personajes y a sus respectivos conflictos internos y nos calaba, en general, más hondo que lo que ha conseguido el director con su adaptación cinematográfica. Una historia guionizada por su propio escritor y por Jesús Olmo (28 semanas después) que, como bien dice su título, nos ha dejado fríos. No obstante, sí destacamos sus grandes interpretaciones, compuestas por la del joven David Oakes (Los Borgia) como el novato que tiene que adaptarse a un nuevo trabajo que nada tiene que ver con el suyo, así como también a una relativa soledad junto a la “compañía” del oficial interpretado por Ray Stevenson (Transporter Legacy), un hombre experto y acostumbrado a la soledad con una frialdad todavía mayor que la de las propias noches que pasan ambos junto a una curiosa criatura llamada Aneris, interpretada por Aura Garrido (El Ministerio del Tiempo). La actriz experimentará un espectacular cambio físico (de horas y horas de maquillaje gracias al gran trabajo de Arturo Balseiro) e incluso interpretativo para el personaje que encarna, una especie de anfibio azul. Aquellos que no sepan de antemano el reparto de la película quedarán sorprendidos y únicamente averiguarán que es la actriz la que hace este papel en los títulos de crédito del final. Toda una grata sorpresa. Una magnífica interpretación gestual, llena de silencios y miradas que conforman lo que más nos gustó del filme. Tres personajes que pasarán más tiempo juntos del que les gustaría (de ahí la premisa de “Nunca estamos infinitamente lejos de aquellos a quienes odiamos…) y que nos dejarán ver qué relación tiene cada cual con el otro, pero quedándose muy en la superficie.

Estos tendrán que lidiar cada noche con criaturas de la misma especie de la que encarna Garrido, con intenciones más violentas e invasivas… o eso parece. El elenco es el aspecto que salva el poco avance que tiene la cinta, que, en vez de ahondar en los temas que nos cautivan de la novela de Piñol, parece estar más pendiente de conseguir la atmósfera del escenario o incluso de la fotografía. Este último aspecto, el de la fotografía (un trabajo totalmente conseguido de Daniel Aranyó), nos transmite el mismo o más frío que el que pasan sus personajes en sus paisajes envueltos en niebla, bellos a la par que desolados, en los que predomina el color azul del mar y el blanco de las nubes. Sin embargo, centrándose en esos aspectos, descuida su trama, descuida su narración, que desde nuestro punto de vista es lo más importante. Nos faltó miedo, tensión, intriga… Elementos del género que eran imprescindibles para estar en un festival como el de Sitges.

El tema que más nos llegó de todos los que trata en su obra Piñol es su moraleja, ya que muchas veces todos nos hacemos ideas equivocadas: ¿Por qué el que es diferente tiene que ser enemigo? Ahí lanzamos la pregunta… No serán pocas veces las que el que menos apariencia de monstruo tenga sea quien realmente guarda en su interior lo más monstruoso, y muchas veces son estas criaturas quienes nos muestran que son más humanos que los supuestos humanos. ¿Qué pensáis al respecto?

LO MEJOR:

  • El fantástico cambio radical de Aura Garrido.
  • El trabajo de maquillaje.
  • La fotografía y la atmósfera de la película.
  • El tema de denuncia social que plantea la cinta.

 LO PEOR:

  • No consigue la esencia y la profundidad de la narración de Piñol.
  • Se queda en la profundidad de todo.
  • No hay elementos del género.
  • Darse cuenta realmente de quiénes son los monstruos.

María Páez

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