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LA GRAN FAMILIA

 

Entramos en el último trimestre de curso y parece que el cine español echa la casa por la ventana para salvar un año realmente duro. LA GRAN FAMILIA ESPAÑOLA, que pasa por ser la comedia del año, juega  dos bazas realmente buenas: un reparto difícilmente mejorable y una dirección planificada al milímetro. SÁNCHEZ ARÉVALO nos cuenta la historia de una boda que se desarrolla el mismo día que España juega la final de sudáfrica, una boda en la que sus personajes juegan un partido paralelo y definitivo, el partido de sus vidas.

LA GRAN FAMILIA ESPAÑOLA no es una película perfecta ni mucho menos, pero va a funcionar porque SÁNCHEZ ARÉVALO, inteligentemente, se acerca más a la comedia americana que a los patrones que han definido el género los últimos 30 años. El desarrollo de la historia pasa un segundo plano porque el director sabe que lo realmente atractivo de la propuesta son los personajes y sus propios estadios vitales. Así, nos encontramos con tres triángulos narrativos que soportarán la trama, destinos que se cruzan  y se encuentran, conflictos que aprovechan la oportunidad que el destino les brinda para resolverse.

 

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Cabe destacar la búsqueda de la complicidad con el público por parte del director, que no duda en tirar de manual, pero también de su habilidad como excelente planificador de escenas y situaciones que buscan traspasar la pantalla y comulgar con el espectador, que no puede remediar seguir la deriva de los acontecimientos involucrándose y viéndose reflejado en situaciones que a todos nos ha tocado vivir. El amor y sus vericuetos es universal al fin y al cabo.

El punto más positivo de la cinta es la defensa de la unidad familiar como bloque de cemento armado que es capaz de aniquilar cualquier obstáculo siempre que ésta permanezca junta. Los personajes de la cinta no dudan en sacrificarse como individuos para mantener a salvo la unidad familiar, fuente de energía y refugio colectivo. Por contra, el aspecto más flojo de la cinta reside en un guion demasiado sencillo que no se centra en ninguna historia en particular y capitula ante un calculado festival de encuentros y desencuentros amorosos. SÁNCHEZ ARÉVALO, que es muy consciente de esta debilidad, compensa la función explorando las posibilidades de la cámara (ese plano secuencia inicial que presenta a los personajes es maravilloso), del montaje (hilarante las confesiones en paralelo de los novios) y de la puesta en escena, que con la ayuda de una estudiada selección musical, se muestra muchas veces deudora de técnicas más publicitarias y videocliperas que cinematográficas.

 

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La calidad del reparto es abrumadora, y prácticamente todos firman buenos trabajos. Destacamos a ROBERTO ÁLAMO, más que posible Goya a actor de reparto, a VERÓNICA ECHEGUI, una todotereno en plena madurez interpretativa y preparada para lo que la echen, y un MIQUEL FERNÁNDEZ perfecto que promete una carrera llena de sorpresas. Esta película supondrá también, para la mayoria de los espectadores, el primer contacto con PATRICK CRIADO, ARANTXA MARTÍ, y SANDRA MARTÍN, que se reservan los papeles más juveniles. Lo tres están de lujo gracias a una interpretaciones muy notables y al mimo con el que la cámara de SÁNCHEZ ARÉVALO les retrata. Los mejores planos se los queda SANDRA MARTÍN, dotada con una de las miradas más potentes del cine español.

Película ligera que cumple sobradamente el objetivo gracias a una hábil y estética dirección de SÁNCHEZ ARÉVALO y la calidad de un reparto coral que compensa los puntos más débiles de la propuesta.

 

 

LO MEJOR:

  • El talento de sus actores, los consagrados y los futuribles, que salvan la función.
  • El abordaje que sufre el personaje de MIQUEL FERNÁNDEZ por parte de su prima.

LO PEOR:

  • La historia de la caja fuerte no aporta nada  y rompe el ritmo de la trama principal.
  • DANIEL SÁNCHEZ ARÉVALO puede, y sabe, hacerlo mejor.

 

 

 

Alfonso Caro

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