Compartir

 

cubos
La plaza de los cubos de Madrid a primera hora de la tarde.

 

La primera jornada de la Fiesta del Cine se salda con colas kilométricas por todo España. No sólo en Madrid o Barcelona se registró una afluencia imprevisible,  en otras ciudades como Málaga o Valencia también se habla de esperas de más de una hora para adquirir las cotizadas entradas. A falta de que nos faciliten el balance de la primera jornada, ésta promete unos números de vértigo.

 

Tres aspectos que nos llamaron la atención ayer:

 

  • Por un lado el colapso del servidor de internet, que desde mediodía dejó de funcionar obligando a los usuarios a revisar las redes sociales en busca de soluciones y ayuda. Finalmente, como medida extrema, se autorizó la impresión de acreditaciones en blanco para que fuesen rellanadas por los propios usuarios de manera manual. Es parte de nuestro ADN esperar al último minuto para subirnos al carro…
  • Por otro lado, la cara de dos empleados de los YELMO IDEAL (centro de Madrid) que iban siguiendo (o recorriendo) la impresionante cola que se formó con evidentes síntomas de emoción. (os recordamos que la cadena YELMO ha estado muy cerquita de echar el cierre y fueron muchos los despidos)
  • La interesante calidad de una cartelera, que permitía saltar alegremente de una película a otra en busca de entrada, PRISIONERS, LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI, GRAVITYCAPITÁN PHILLIPS, CANÍBAL, EL QUINTO PODER, TODAS LAS MUJERES…, sin que el lleno de localidades en una sala supusiese un drama para los amantes del cine.

 

La masiva respuesta a la convocatoria por parte del público pone en evidencia a todos aquellos que sin despeinarse hablan del cine como si de una fórmula de ocio propia del siglo pasado se tratase, que tiende sin remedio a la desaparición por culpa de las nuevas tecnologías y los nuevos hábitos de consumo. Las aglomeraciones registradas ayer son el mejor testimonio de que el cine sigue interesando, y que todavía está muy lejos su desaparición como instrumento de ocio.

 

valencia
También en Valencia se registraros colas de más de una hora de espera.

 

En lo que todos coincidimos es que estas colas son imposibles de revivir con los actuales precios ordinarios de las salas. Complicado asunto el de los precios en el que toman parte muchos actores (Gerentes de salas, distribuidores, productores, estado) que se reparten el quesito de la entrada. 9€ como media para el precio de una entrada es algo prohibitivo para muchos bolsillos y directamente inasumible para muchas familias con hijos que buscan resolver su tarde de ocio los fines de semana. Todo esto sin contar lo que nos espera si se nos ocurre asomarnos al bar de la sala… Es urgente que todas las partes implicadas encuentren soluciones y la oleada de espectadores que ayer tomó las aceras de las ciudades españolas debería funcionar como un toque de atención a la actual gestión de las salas.

 

2,90€ es un precio demasiado reducido para que la gestión de las salas sea rentable, pero creemos que es más que posible una moderación en los actuales precios de las entradas y de las consumiciones en sala. El público ha movido ficha y ha dejado bien claro su interés por el cine. Ahora le toca a la industria traducir este mensaje y adaptarse a la realidad económica de la mayoría de los españoles.

 

 

Alfonso Caro

Compartir
Artículo anteriorEL OTRO CINE: COME, DUERME, MUERE
Artículo siguienteEL CINE EN CASA: ACCIÓN PROMOCIONAL FAST & FURIOUS 6
Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.

No hay comentarios

Dejar una respuesta