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Para cualquiera que haya visto más de una película de James Bond, queda claro que una de las señas de identidad más obvias de la saga de nuestro agente secreto británico favorito son las canciones que acompañan a sus títulos de crédito iniciales. En un principio, los títulos fueron acompañados de la que a la postre se convertiría en LA melodía de la saga (podéis escucharla en el primer vídeo). Con el tiempo y, a partir de GOLDFINGER, se convertirían mayoritariamente en canciones interpretadas (y muchas veces compuestas) por músicos famosos de cada época. Canciones que marcan el estilo, de forma voluntaria o involuntaria, de cada película; canciones que evocan algunos de los mejores (y de los peores) momentos de toda la saga, embajadoras de una época: la época en la que se ambienta cada una de las películas de James Bond.

 

 

Aunque los créditos iniciales comenzaron desde el primer momento en 007 CONTRA EL DOCTOR NO, no fue hasta GOLDFINGER (probablemente la película más importante de la saga) cuando una cantante de renombre puso letra y voz a la música que sonaba en ellos. SHIRLEY BASSEY, una de las más conocidas intérpretes de la saga (ha participado en tres películas con su voz: GOLDFINGER, DIAMANTES PARA LA ETERNIDAD y MOONRAKER) definió, de forma magistral, la esencia de 007. James Bond quedaría marcado por siempre con esta canción porque, aunque ha existido una amplia variedad musical en las canciones de 007, ninguna canción ha significado lo que ha significado GOLDFINGER, ni ha sentado las bases o la esencia del agente de forma tan duradera.

Si SEAN CONNERY definió al agente con su aspecto y elegancia y con su interpretación, se puede decir lo mismo de SHIRLEY BASSEY con su voz y melodías. Pero ésta sería sólo la primera de muchas canciones que, mutando y evolucionando (o involucionando), fueron definiendo a cada James Bond a lo largo de los años. A través de algunas canciones de la saga, veremos cómo ésta ha cambiado, en gran consonancia con los estilos musicales de cada época.

 

 

El gran éxito de GOLDFINGER fue la catapulta de la saga. Había encontrado su tono y su público. A partir de entonces se sucederían canciones más o menos similares (algunas de las mejores de la saga corresponden a ésta época, la de SEAN CONNERY) que irían perfectamente a la par del glamour y la distinción inédita de este agente británico. James Bond ya existía, era el personaje de las novelas de Ian Fleming, pero su traslado a la gran pantalla significo su despegue, enmarcado en una época cinematográfica que comenzaría a dar forma a lo que (muy) a la postre sería considerado como el blockbuster.

Mención especial en estos últimos años de la etapa CONNERY a esa rara avis que supuso AL SERVICIO SECRETO DE SU MAJESTAD, la única protagonizada por GEORGE LAZENBY, la única en la que nuestro agente se casa (uno de los matrimonios más efímeros de la historia del cine) y probablemente la cinta más psicodélica de la saga, que cuenta entre sus pros con las mejores escenas de ski de la serie y uno de los temas más pegadizos y potentes de la colección (versionado por la banda PropellerHeads décadas más tarde para animar las pistas de baile más selectas del planeta).

 

 

En cualquier caso, el estilo de GOLDFINGER se mantendría hasta VIVE Y DEJA MORIR. Hasta ese momento, SHIRLEY BASSEY se encargaría de poner voz a algunas de las canciones más míticas. Otras canciones fueron interpretadas por NANCY SINATRA (SOLO SE VIVE DOS VECES) o TOM JONES (THUNDERBALL). Casi nada. Esta época, que aunó gran calidad en el mundo de la música, permitió que nombres que ahora son míticos se encargaran de los temas principales de la saga. El reconocimiento de muchos hacia SEAN CONNERY, considerándolo el mejor Bond, va a la par que la calidad de la música de éstas primeras películas, la edad de oro de la saga. A excepción de AL SERVICIO SECRETO DE SU MAJESTAD, todas las películas hasta entonces estaban interpretadas por CONNERY. A la vez que éste abandonó definitivamente el papel de agente secreto, la música dio un vuelco total con la primera película de ROGER MOORE, VIVE Y DEJA MORIR.

 

 

El tema de VIVE Y DEJA MORIR, probablemente sea la película menos “Bond” hasta ese momento, lo firmó PAUL MCCARTNEY, que vivía su época posterior a los Beatles (en 1973, año en el que se estrenó la película, se encontraba en el grupo Wings, junto a su esposa, LINDA MCCARTNEY). VIVE Y DEJA MORIR es probablemente la película menos “Bond” hasta ese momento; apareció casi a la par que el blaxploitation y eso se nota en su temática. Además, la llegada de ROGER MOORE supondría un punto y aparte a la hora de entender a James Bond. ROGER MOORE tomó el glamour y la elegancia de SEAN CONNERY y, poco a poco, película a película, fue creando una especie de sátira del propio agente y de los conflictos globales y políticos a los que se enfrenta en cada cinta.

Siendo honestos, salvo el James Bond más actual, toda la saga ha tenido un aire irónico con los conflictos geopolíticos que han enfrentado a ingleses y rusos, americanos, chinos o árabes. Pero fue con ROGER MOORE donde ésta ironía explotó. Y a veces explotó demasiado, convirtiendo ciertas películas del agente en desenfadadas caricaturas. La seriedad se fue perdiendo. Y con ella se perdió un poco de la esencia del agente.

 

 

La música evolucionó en consonancia hacia melodías más ochenteras y animadas. Incluso el esfuerzo de SHIRLEY BASSEY por rememorar las canciones de los sesenta con MOONRAKER fue en balde (la película nada tendría que ver con el tono de esa canción). Un ejemplo claro de éste cambio se puede ver en EL HOMBRE DE LA PISTOLA DE ORO. La canción de la película, interpretada por la escocesa LULU es totalmente bailable, una animadísima canción, casi de mofa hacia el “el hombre de la pistola de oro”. Fue un cambio muy notable.

En mayor o menor medida, esto continuó hasta bien entrados los ochenta. Si en los setenta la música se tornó festiva, imaginad como sería la cosa en los años más locos de la música popular. Se encargaron consecutivamente de las canciones de 007, DURAN DURAN y A-HA, e hicieron dos de los mejores temas de toda la saga. Pero no dejan de ser música casi de discoteca.

 

 

El final de ROGER MOORE y la breve llegada de TIMOTHY DALTON fueron el epílogo de ésta época tan animada y sarcástica; una época en la que la saga se tomó poco (o nada) en serio. TIMOTHY DALTON sentaría las bases del posterior intento de modernización con PIERCE BROSNAN. Los años ochenta llegan a su fin y con ellos, toda una década en la que el cine de acción ha explotado, convirtiéndose en el género más rentable económicamente.

La búsqueda de esa rentabilidad económica unida a la necesidad de hacer un producto moderno, a la altura del cine de acción reciente y del que quedaría por venir (MISIÓN IMPOSIBLE pareció un espejo en el que fijarse durante un tiempo) propiciaron la llegada del James Bond más contemporáneo (y más hortera) de toda la historia. Por supuesto, en los años noventa. No podría ser en otra época.

Y si la época son los años noventa, la voz debe ser de alguien de renombre en esa década: TINA TURNER. Quizá poseída por los temas míticos de los 60, es una de las canciones más clásicas, alejadísima del ambiente de la película. Lamentablemente, este buen hacer no duró mucho, pues de las canciones se adueñó el ya mencionado horterismo noventero y MADONNA, con su Die Another Day, introdujo inéditamente el barriobajerismo en la saga. Lo que vino después no fue mucho mejor y confirmó que, musical y cinematográficamente, la época de PIERCE BROSNAN es una época para olvidar.

 

 

La saga parecía que había perdido su rumbo. Y lo que es peor: su esencia. Unido a problemas legales, parecía que el universo Bond podía colapsar. Pendía de un hilo y, aunque solían ser un éxito, las películas no parecían películas de 007; más bien un producto prefabricado de finales de los ochenta y principios de los noventa.

Se antojó necesario un cambio total y, por ello, la saga fue reiniciada en 2006 con CASINO ROYALE. Se sustituyó a un ajado PIERCE BROSNAN por DANIEL CRAIG y, casi inmediatamente, se consiguió revivir la saga con un éxito sin precedentes. Un tono más indie y más rockero es el que se encargó de darle CHRIS CORNELL a la canción de la película. El cambio es total, un reinicio en toda regla.

 

 

Un reinicio que se truncó con la que podría ser la peor película de todas las del agente, QUANTUM OF SOLACE. Aquí todo lo que podía salir mal, salió mal (y parte de lo que debía salir bien, también salió mal). Los sudores fríos volvieron a los aficionados de la saga y a algunos de los productores que, temiendo lo peor, se pusieron las pilas.

Contrataron a un grande como SAM MENDES, un elenco de lujo y a ADELE como encargada de la canción y, afortunadamente, la cosa salió muy bien. SKYFALL es una de las mejores (sino la mejor) película de James Bond. Elevó la saga hasta cotas cinematográficas nunca vistas y, lo que es más importante, marcó el camino a seguir en el futuro: elenco y directores de primer nivel. Y por supuesto, la canción maravillosa de ADELE, que nos transportó a ese primer Bond: clásica y elegante, aúna toda la esencia de la saga.

 

 

James Bond se había recuperado con éxito. El camino está ahora marcado; ya se conoce la fórmula del éxito, así que sólo queda animar a los productores a que no hagan locuras como traer a PIERCE BROSNAN de nuevo o, por ejemplo, poner una canción de SAM SMITH como tema de SPECTRE. Bueno, esto último no se les ocurrirá ¿Verdad? ¿VERDAD?.

 

 

Guillermo Martínez

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