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Peaky Blinders Cuarta Temporada El Palomitrón

Antes de finalizar el año, Netflix nos obsequiaba con la cuarta temporada de Peaky Blinders, que a mediados de diciembre había emitido su último episodio en la BBC2. La serie de Steven Knight (Taboo) anunció en 2016 que se renovaría por dos temporadas más y, aunque con un poco de retraso (las temporadas solían estrenarse en mayo), hemos podido disfrutar de los seis episodios de esta cuarta entrega. Con el retraso del estreno y los fichajes de Adrien Brody (El Gran Hotel Budapest) y Aidan Gillen (Juego de tronos), las expectativas no dejaban de crecer. ¿Han visto los espectadores lo que esperaban de esta temporada? Pasen y lean.

La familia Shelby desestructurada

Peaky Blinders Familia Shelby El Palomitrón

El final de la tercera temporada de Peaky Blinders dejaba a la familia Shelby bastante en jaque. Con todos ellos en la cárcel, salvo Tommy (Cillian Murphy), nos intrigaba saber a qué tipo de estrategia respondía esa última jugada del jefe de la banda. Resuelto el conflicto en los primeros minutos del primer episodio, las tensiones familiares no hacen más que acrecentarse.

Tommy Shelby, el líder de la familia, les pide que se unan una vez más para atacar a un enemigo común: Luca Changretta (Adrien Brody). Una vez que el objetivo haya sido liquidado, siempre podrán hacer sus vidas como mejor les plazca sin necesidad de rendirle cuentas a la familia. La familia acepta y empieza la guerra.

Peaky Blinders: tramas en eterno bucle

Peaky blinders Adrien Brody El Palomitrón

Peaky Blinders es una serie que siempre ha destacado por la manera en la que está hecha. El vestuario es excepcional, la fotografía hace que algunas escenas se conviertan en verdadero arte y el gran acierto de añadir música contemporánea a una serie ambientada en los comienzos del siglo XX hace de esta serie un espectáculo visual increíble.

Pero toda esta pirotecnia técnica no es suficiente para tirar de una serie durante cuatro (camino de cinco) temporadas. Las tramas siempre repiten un mismo esquema: la familia Shelby se encuentra entre la espada y la pared, arman un plan para poder salir del atolladero y, aunque por el camino siempre sufren un golpe bajo o una pérdida en la familia, acaban por salirse con la suya y seguir adelante como si no hubiese ocurrido nada. Y esto cansa. Cansa porque sabemos cómo va a terminar, porque ya no hay sorpresa, porque parece que no hay nada nuevo que nos pueda ofrecer.

Cuando el guion ensombrece a los grandes actores

Peaky Blinders Aidan Gillen El Palomitrón

El segundo gran error de esta temporada ha sido esbozar con palabras el carácter de algunos personajes, para que después los actos de estos nada tuvieran que ver con sus premisas. Nos explicamos mejor: los dos grandes fichajes de esta temporada eran, como apuntábamos arriba, Adrien Brody y Aidan Gillen, que interpretan a Luca Changretta y Aberama Gold, respectivamente, dos hombres que se nos presentan violentos, sin escrúpulos y que harían temblar al mismísimo diablo si se les cruza en el camino. Changretta desea vengarse de los Shelby y amenaza con matarlos a todos, mientras que Aberama es llamado por el propio Tommy para luchar contra el italiano.

Los personajes de ambos nos tienen hasta el último episodio en vilo para ver si presenciamos algo de esa agresividad y carácter sanguinario con el que amenazaban, pero salvo un tiro certero en el primer episodio (no desvelaremos en el cuerpo de quién hace diana), Changretta no derrama ni una sola gota de sangre. Aberama, por su parte, no consigue tocarle un pelo a Changretta y parece que su personaje es una excusa para introducir una trama de boxeo (el hijo de Aberama es boxeador) que servirá para enfrentarlo con el gran personaje de esta serie, Alfie Solomon (Tom Hardy), pues se nota que es el niño mimado de Knight, al que le regala las líneas de diálogo más jugosas y esa libertad para hacer lo que le sale de la barba. Eso sí, siempre un excepcional Tom Hardy (Dunkerque), al igual que Cillian Murphy (En el corazón del mar), Helen McCrory (Penny Dreadful), Paul Anderson (El renacido) y el resto del elenco, siempre de diez. Pero el desaprovechamiento de estos dos nuevos fichajes ha hecho que la temporada no haya sido lo que esperábamos.

La inexplicable involución de los personajes femeninos

Peaky Blinders Jessie Eden El Palomitrón

Y luego llega el turno de las mujeres, las cuales habían dado un gran paso al frente en la tercera temporada al establecer una unión entre ellas para soportar el inestable carácter de los hombres de la familia. En esta temporada se tratan unas a otras con una hostilidad fuera de lo común, a pesar de algunas escenas de amistad impostada, más como un grupo de colegialas que como las mujeres fuertes e independientes que son (la escena en el baño del último episodio parece sacada de una serie adolescente), pero de forma individual todas dan dos pasos atrás al ser usadas, a veces por ellas mismas, como moneda de cambio. El culmen de esta figura de mujer florero es Lizzie (Natasha O’ Keeffe), la secretaria de Tommy.

La guinda de este pastel machista se encuentra en un personaje real: Jessie Eden, interpretada por la irlandesa Charlie Murphy, una activista comunista que consiguió llevar a 10000 mujeres a una gran huelga en una fábrica de Birmingham. Un personaje fuerte, basado en hechos reales y que han hecho trizas al darle el mismo destino que el resto de mujeres de la serie: desalentador y sin sentido. Entendemos que la época es la que es, pero no se explica el retroceso en el carácter de estas mujeres que habían avanzado tanto en su independencia en la anterior temporada.

Esperamos una quinta y última temporada de calidad

Peaky Blinders Qquinta temporada El Palomitrón

No dejaremos de recomendar la serie porque, como hemos dicho a lo largo del artículo, técnicamente es excepcional y sus actores son capaces de defender todo aquello que se les proponga. Pero con una amplia variedad de series como las que tenemos hoy en día no podemos seguir invirtiendo tiempo en una serie que se repite una y otra vez, que no nos cuenta nada nuevo y que se hace previsible, solo porque sea bonita de ver.

Esperamos que esta quinta temporada sea la última y terminen la serie por todo lo alto, tal y como se merece, antes de seguir prolongando tramas cada vez más similares y sin ningún atractivo para el espectador. No nos olvidemos que con los Shelby no se juega, y queremos volver a encontrar esa esencia de nuestros adorados Peaky Blinders.

Lorena Rodríguez

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