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juntosyrevueltos

 

Hubo un tiempo en que la comedia romántica gozaba de buena fama. En que el llamado “género fácil” no era criticado y valorado por ello, sino por el disfrute y grado de carcajadas que en el público provocaba, y en donde el mayor de los placeres constituía en contemplar a un auténtico cómico disfrutar del producto que al público ofertaba. Hubo un tiempo en que BEN STILLER sabía que algo pasaba con Mary, AUDREY HEPBURN se dejaba encantar por Tiffany’s y GEORGE PEPPARD, y MEG RYAN y BILLY CRISTAL, tan jóvenes y expresivos como ausentes de botox, se encontraban casualmente como Harry siempre encontraba a Sally. Hubo un tiempo en que elevar un radiocasete o el puño al aire eran los gestos más románticamente imaginables, y era en ese tiempo cuando la vida de cualquier joven se veía más atractiva bajo la dirección de JOHN HUGHES o el guión de RICHARD CURTIS (preferiblemente con un gran número musical espontáneo de fondo y una declaración de amor tardía en un lugar inapropiado). Hubo un tiempo en que ADAM SANDLER podía hacer reír con sus gags, divirtiéndose a sí mismo y al público en general en la composición de personajes inmaduros, rebeldes, incorrectos y, con todo ello, admirables. Hubo un tiempo en que DREW BARRYMORE escapaba de su condición de niña revelación, dejando atrás su tierna sonrisa y aparente inocencia para evolucionar en una carrera que sólo acababa de empezar. Hubo un día en que ambos funcionaron bien. Hubo un día en que separados, juntos o revueltos, nos encantaban.

Hubo un día que dejó de ser. El presente es más pasado que nunca cuando, 10 años y 50 PRIMERAS CITAS después, asistimos al reencuentro de quienes nacieron para actuar juntos, ya una de esas parejas cómicas para el recuerdo. En un continuo dejavu, nos dejamos llevar por el inexorable paso del tiempo adentrándonos en una comedia cadenciosa, fácil y disfrutable como sólo una química familiar y evidente puede provocar, como sólo aislados casos como JUNTOS Y REVUELTOS pueden mostrar y demostrar. Divorciada ella, viudo él, padres solteros ambos, la desastrosa cita a ciegas que une a Lauren y Jim les hace estar de acuerdo en una sola cosa: no desean verse nunca más. Pero cuando las fortuitas casualidades hacen que ambos contraten unas fabulosas vacaciones familiares en el mismo destino, se ven forzados a compartir durante una semana una suite en un lujoso resort para familias ‘arrejuntadas’ en tierras africanas.

 

BLENDED

 

Adiós a complejidad, giros imprevistos o aportes novedosos. El uso de una fórmula ya gastada es tan evidente como hilarantes son las referencias a la cultura popular o a otras integrantes del género como NEVER BEEN KISSED. Y así, JUNTOS Y REVUELTOS cumple su principal y último propósito, motor de toda comedia que se precie: hacer reír al público. Sin más pretensiones que las de hacer pasar un buen rato a sus espectadores, SANDLER y BARRYMORE se convierten en las estrellas de este viaje profesional y personal por la nostalgia cinematográfica y la juventud perdida en una predecible y entretenida comedia familiar, ideal para todos los públicos, obligada para admiradores de los ya consagrados actores del género.

Robando protagonismo a ambos, y como si de la más pura de las campañas promocionales se tratara, África hechiza y es capturada en un buen trabajo de fotografía y dirección artística bajo planos de paisajes coloridos y fauna salvaje. Proporcionando al espectador un continuo safari, la escenografía se convierte en un reclamo más de la producción, alineándose con los protagonistas y con el discreto y acertado trabajo de secundarios como JOEL McHALE, BELLA THORNE o TERRY CREWS.

 

BLENDED

 

Más allá de lo puramente cómico, JUNTOS Y REVUELTOS reinventa, de la mano del director FRANK CORACI, al que ya es su actor fetiche, liberándolo de lo puramente superficial y excesiva comedia, coqueteando con el género dramático. Y es que JUNTOS Y REVUELTOS no será la mejor película de SANDLER, ni la más divertida de BARRYMORE, pero supone un gran paso adelante respecto a la dirección filmográfica que sus carreras estaban tomando.

Apostamos sobre seguro. Sabemos a lo que venimos. La decisión es fácil, las excusas inexistentes: tómela o déjela.

 

 

LO MEJOR:

  • SANDLER y BARRYMORE. Juntos, revueltos o como sea, su química va más allá de la normalmente existente entre una pareja de actores. Su relación profesional y su amistad más allá de cámaras se nota, se refleja y se agradece en una producción que sin ellos perdería toda la gracia y la mayor parte de su sentido.
  • El toque dramático. El coqueteo con el drama que CORACI proporciona convierte a JUNTOS Y REVUELTOS por momentos en algo más que una simple y prejuzgada comedia del género.

LO PEOR:

  • El uso excesivo de clichés. Escenas y diálogos ya vistos y oídos en decenas de producciones cómicas vuelven a nuestras pantallas sin apenas variación.
  • Lo lineal de las tramas. Habiendo espacio y metraje para el subdesarrollo de más de una línea argumental, la película se centra casi en exclusiva en la relación principal entre sus dos protagonistas, dejando entrever pero sin desarrollar historias que tienen alicientes para entretener al público.

 

 

Lydia Martínez

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