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Ya nos lo venía advirtiendo Ned Stark desde la primera temporada: se acerca el invierno. Y por fin, el invierno está aquí y arrecia con fuerza. Con este gran arranque de la temporada siete casi se nos olvida que nosotros estamos en verano, y aunque no fuese así, lo perdonamos todo porque durante siete semanas los lunes vuelven a ser menos lunes porque al menos tienen algo bueno: Juego de tronos. Por refrescar un poco la memoria: el final de la sexta temporada nos barría de un plumazo una casa entera, se llevaba por medio al líder de otra de ellas y encaminaba la enorme flota de una peliblanca hacia Poniente dispuesta a recuperar lo que es suyo. A fin de cuentas, nos dejaba con muchas ganas de más.

El 7×01 nos lo ha sabido dar, poniéndonos en situación como ocurre cada comienzo de temporada. Ha sido un capitulo relativamente pacífico y l̶i̶b̶r̶e̶ ̶d̶e̶ ̶s̶a̶n̶g̶r̶í̶a̶s̶. Los personajes han dejado claro su lugar en el mapa, abriendo el espacio para empezar a teorizar sobre hacia dónde evolucionará cada trama. Nos ha dejado, además, dos escenas que seguro quedan para la historia, la inicial y la final; y, en resumen, ha cumplido su función de dejarnos un muy buen sabor de boca. Sin más preámbulos, vamos a pasar a sobrevolar el mapa como en la intro (¡qué ganas teníamos de oír la música de cabecera otra vez!), deteniéndonos en los enclaves destacados del capítulo. A partir de aquí ya sabéis: la noche es oscura y alberga spoilers.

Atención: Contiene spoilers

Las Tierras de los Ríos

¿Había algo más inesperado que ver un primer plano de Walder Frey después de estar esperando un año para el regreso de Juego de tronos? Ya nos habíamos olvidado de los Frey, cosa lógica teniendo en cuenta que Arya ya se había encargado de ellos. O más bien no de todos. Nos encontramos en el salón principal de Los Gemelos, asistiendo a otro festín de lord Walder, que ha citado hasta a la rama más lejana de su familia para hablarles de los futuros planes de su Casa. Antes de nada les da las gracias por su ayuda en la Boda Roja para a continuación echarles en cara no haber matado a todos los Stark. “Deja vivo a un lobo y las ovejas nunca estarán a salvo”. Ese lobo no es otro que Arya, que despojándose del rostro de Walder Frey, observa como todos los asistentes al banquete caen fulminados por el vino que estaban degustando. Eso sí, deja con vida a la jovencísima mujer de Walder para que dé constancia de que el norte recuerda y el invierno llegará para todos.

Desde allí, la joven Stark pone rumbo a Desembarco del Rey para matar a la reina según les hace saber a una cuadrilla de soldados que se encuentra de camino, cantando alrededor de una hoguera (Ed Sheeran está entre ellos, por si había dudas de dónde aparecería).

El Norte

Los Caminantes Blancos siguen siendo una amenaza en ciernes, aunque solo los vemos a través de los ojos en trance de Bran. El niño Stark, acarreado por Meera Reed, llega hasta el Muro en busca de su hermano Jon Nieve.

Claro que Jon está muy ocupado en la recién recuperada Invernalia, presidiendo una reunión junto a Sansa. Les hace saber a los banderizos de la Casa Stark que no solo los hombres lucharán, sino que mujeres, niñas y niños se pondrán igualmente a fabricar armas y empuñarlas para proteger debidamente el Muro cuando lleguen los Caminantes. Mientras tanto, la principal prioridad será encontrar vidriagón para fabricar dicho armamento. Por otro lado, y aunque Sansa lo cuestiona delante del resto de casas menores, Jon decide perdonar a los hijos de los traidores a la Casa Stark por los errores de sus padres. Empiezan los primeros desencuentros entre Sansa y Jon, y prevemos que irán a más (especialmente teniendo a Meñique pululando alrededor de la pelirroja). Brienne no se fía ni un pelo de él y nosotros tampoco, pero después de que este pusiese a los hombres del Valle al servicio del Norte para ayudar a derrotar a los Bolton, ya no pueden quitárselo de encima. Y Sansa sabe muy bien que hipotecó su vida (o su libertad) en cuanto le pidió ayuda.

Y por último, en algún lugar donde la nieve también cae a mansalva, vemos al Perro, que definitivamente viaja junto a la Hermandad sin Estandartes. Poco sacamos de aquí, excepto la profética visión del hielo en el fuego: el mentado ejército de Caminantes dirigiéndose al Muro.

Desembarco del Rey

Llegamos a Desembarco, que está más desangelado que nunca. Cersei se cavó su propia tumba la temporada pasada y ahora tiene enemigos literalmente por todas partes. Jaime se mantiene firme junto a ella, aunque es evidente que no le hacen ninguna gracia las decisiones que ha ido tomando esta en los últimos tiempos (provocar que su hijo Tommen saltase por una ventana, por ejemplo). Están en el bando perdedor, y su hermano Tyrion se ha convertido además en la mano derecha de su principal enemiga: Daenerys Targaryen. Pero aún queda un as bajo la manga de Cersei: los Greyjoy fieles a Euron. Este va por su cuenta, queriendo erigirse como rey legítimo, y para eso necesita una reina. Naturalmente Cersei declina la oferta por no fiarse de él, pero Euron le promete que hará méritos para ganarse su favor. Y, a fin de cuentas, los Lannister están perdidos sin la flota de las Islas del Hierro.

Antigua

La última vez que vimos a Sam Tarly llegaba a la Ciudadela de Antigua con Gilly y su pequeño para cumplir su sueño de convertirse en maestre. Pero, como en todo, para llegar arriba hay que empezar desde abajo El pobre Sam está asqueado de la rutina de limpiar retretes, servir comida y pesar órganos. Está más encadenado que los libros de la biblioteca, y veremos cuánto tarda en irse de allí. Sobre todo después de descubrir en una de sus lecturas que bajo Rocadragón hay todo el vidriagón que Jon necesita para proteger el Muro de los Caminantes.

Pero lo mejor de las escenas de Sam llega cuando, mientras está con la ronda de comidas, un brazo con muy mala pinta sale de uno de los calabozos, aferrándolo con fuerza mientras le pregunta si ya ha llegado Daenerys de la Tormenta. ¡Jorah Mormont recluido por su psoriagrís! Sorpresa de las grandes y de las buenas cuando ya no teníamos mucha esperanza de volver a verlo (con vida al menos).

Rocadragón

Si la imagen de Daenerys rodeada por las flotas de prácticamente todas las Casas mayores de Poniente surcando el mar nos puso los pelos de punta en la última escena de la sexta temporada, ver a sus dragones sobrevolar Rocadragón ha sido el hype en estado puro. Impresionante el trabajo de fundir el flysch de Zumaia con San Juan de Gaztelugatxe para crear la legítima fortaleza de los Targaryen. Lo primero que hace ella al llegar es retirar todo remanente de la Casa Baratheon e irse derecha al mapa ponientil. ¿Comenzamos?

Reflexiones

Necesitamos que sea lunes otra vez. La séptima temporada ha empezado con fuerza y a nosotros nos pasa lo siguiente: estamos deseando que la guerra de Daenerys dé comienzo, nos alegramos de que por fin Arya no esté tan alejada de la mano de Dios, nos da un miedo tremendo que Sansa haya aprendido tanto de Cersei, nos preguntamos cuál será ese regalo que Euron le ha prometido a esta última y qué ocurrirá con Jorah o cuánto tardarán en llegar los Caminantes. Tenemos media docena de capítulos por delante y una promo que nos pone los dientes largos. Shall we begin?

Aitziber Polo

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