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Hace escasos días publicamos el análisis de la última temporada de JUEGO DE TRONOS. Un artículo objetivo, para todos los públicos, en el que no se hacía distinción de opiniones entre lectores fanáticos de los libros de la saga CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO y los niños de verano que defienden a punta de espada la superproducción de la cadena HBO. Esta vez, se dará una visión mucho más subjetiva sobre cómo JUEGO DE TRONOS pasó de ser, de la mejor adaptación de un libro con esas características jamás realizada, a una serie de éxito cuya máxima premisa es dar giros imposibles de guión sin ni siquiera dar explicaciones.

 

Juego de Cosas que Pasan, la serie de moda
Juego de Cosas que Pasan, la serie de moda

Antes de empezar, nos gustaría puntualizar algo que, independientemente de las posteriores críticas y opiniones, debería de estar subrayado en cada uno de los párrafos siguientes: HBO ha realizado un enorme trabajo intentando adaptar una novela río de más de 5000 páginas en total (hasta la fecha), con cientos de personajes, miles de ciudades, y el presupuesto ilimitado de una mente humana con muchísima imaginación. Además, el autor de la criatura, GEORGE R.R. MARTIN, supervisa todos y cada uno de los pasos que se dan en la serie, por lo podría considerarse hasta casi canónica. Es por ello que intentaremos no entrar en tópicos (una adaptación nunca será mejor que su formato original, salvo honradas excepciones), pero sí que daremos las claves de por qué la serie está tomando un rumbo que podría haber evitado ciñéndose de una manera más fiel al contenido de los libros.

Dicho esto, comenzamos: ¿Por qué algunos de nosotros consideramos que JUEGO DE TRONOS se está convirtiendo en una pésima adaptación? Porque se ha convertido en una serie que prima el espectáculo y el generar audiencia, antes que contar una historia. Se ha pasado de una adaptación ejemplar en su primera temporada, respetando absolutamente todo lo que facilitaba la comprensión de la trama y dándole prioridad a la presentación del mundo y personajes a la par de los acontecimientos, a un desmadre. Somos conscientes de la complejidad de un mundo que, libro tras libro, se ha abierto cada vez más; pero no es excusa para dejar de lado algunos motivos claves por los cuales cambian personajes y situaciones. Ampliando un poco esta tesis, podríamos decir que la obra maestra de HBO es una serie donde “pasan cosas” (muertes inesperadas, acción medieval, traiciones, y algo de sexo gratuito), pero no se explica por qué pasan. Esto hace que la audiencia vea JUEGO DE TRONOS porque todo el mundo habla de ella, porque en cada capítulo pasará algo inesperado, pero no porque haya un argumento consistente y entendible, tanto para aquellos que no hayan leído los libros (“¿Y esa tal Elia quien era?”, “¿El Stannis ese qué hace en el Muro?”) como para los que sí (“Ahora dirán lo de Thysa, ahora dirán lo de Thysa, ahora d… ¡Que los siete infiernos se lleven a estos guionistas!”). A continuación, repasamos las claves por las que esta serie se debería de empezar a denominar JUEGO DE COSAS QUE PASAN:

 

HISTORIA Y MITOLOGÍA

No, Valyria no es una marca de acero, sino la Atlantis del mundo de Poniente y las Ciudades Libres.
No, Valyria no es una marca de acero, sino la Atlantis del mundo de Poniente y las Ciudades Libres.

En este apartado no queremos decir que haga falta saberse toda la genealogía de la casa Targaryen ni todas las fábulas que contaba la Vieja Tata; simplemente la necesaria para entender la trama principal de la serie o que no nos chirríen algunas decisiones que, de otra manera, tendrían mayor comprensión. Contar el motivo verdadero por el cual Robert Baratheon fue a la guerra (muchísimos seguidores de la serie desconocen por completo que el desencadenante fue el cuadrado amoroso Robert Baratheon – Lyanna Stark – Raeghar Targaryen – Elia Martell); diferenciar entre las diferentes religiones existentes en Poniente (clave para entender la aparición de los Niños del Bosque y el viaje de Bran); contar algo más acerca de Valyria y las Ciudades Libres (de esta manera parece que Daenerys da vueltas una y otra vez en la misma ciudad temporada tras temporada)… Como argumentamos, lo justo y necesario para reforzar las decisiones y eventos que aparecen en la trama principal.

Por otra parte, como ya hemos dicho antes, comprendemos la dificultad de resumir todo lo necesario en tan sólo diez capítulos; aunque teniendo en cuenta la cantidad de relleno inútil de la serie, podrían haber metido algo más. ¿Podría haber un relleno más apetitoso que teorías conspiranoicas de si Jon Nieve era realmente bastardo de Ned Stark, por ejemplo?

 

CAMBIOS DE MENTALIDAD

Robb Stark, en brazos del canon de la serie.
Robb Stark, en brazos del canon de la serie.

Este es uno de los puntos más delicados e inquietantes de nuestro punto de vista. ¿Qué necesidad hay de cambiar la mentalidad de personajes clave en momentos que marcan un antes y un después en sus vidas? Aquí no nos vale tener más o menos tiempo para desarrollar una trama, mayor o menor número de extras, ni el presupuesto. Hablamos de diálogo sin más. Se han producido bastantes cambios en ese aspecto sin motivo aparente, de los cuales nos gustaría recalcar unas pocas situaciones protagonizadas por personajes que han sido pilares de las primeras temporadas.

Retrocedamos en el tiempo hasta ver a Jon Nieve sentado frente a Mance Ryder (el-Rey-más-allá-del-Muro), cara a cara por primera vez. En los libros, ambos se someten a un interrogatorio en el que acaban contándose los motivos de su deserción, acercando así al lector al pasado de ambos personajes, descubriendo los matices de unas personalidades bastante herméticas hasta entonces. Sin embargo, en la adaptación de HBO, al actor KIT HARINGTON sólo le faltó mirar a la cámara para decir un peliculero “Porque quiero luchar en el bando de los vivos”… Y fundido a negro. Una frase que queda muy bien para un trailer, pero no para convencer a una persona inteligente como es Mance.

Su hermanastro Robb Stark sufrió un cambio muchísimo más desesperante, fruto de la desviación cronológica que sufre la serie y que, por tanto, podría haberse evitado. En la adaptación descubrimos cómo Robb, inmerso en una campaña para vengar a su padre, conoce a una enfermera de Volantis y, poco a poco, acaba enamorándose y casándose con ella, provocando así la ira de Lord Frey (a quién se le prometió que el Rey en el Norte desposaría a una de sus hijas) y desembocando en la Boda Roja. En los libros vemos a un Robb hundido tras la noticia de la muerte de sus hermanos Rickon y Bran, y herido tras una batalla feroz lejos de casa. Una situación límite para un chico que se ve consolado (en todos los sentidos) por la hija de un señor feudal de la zona. Robb, cumpliendo con los códigos de honor establecidos, no puede dejar deshonrada a la chica, por lo que termina casándose con ella. El final de su aventura es la misma, pero el desencadenante, no.

La otra protagonista de la Boda Roja, Catelyn Stark, tampoco se ha librado de la maldición de encefalograma plano por parte de la HBO, ya que en la serie libera a Jaime Lannister por ocio y aburrimiento, cuando en los libros sucede también tras recibir la noticia de la muerte de Bran y Rickon; y pensando en salvar a los pocos hijos que le quedan mediante un intercambio.

El liberado Jaime Lannister ha sido víctima también esta temporada, siendo objeto hasta de polémica por una desagradable escena con su hermana, en la que le forzaba delante del cuerpo sin vida de su hijo. A lo largo de esta cuarta entrega hemos visto unos altibajos en la relación de los hermanos un tanto surrealistas (para una situación surrealista ya de por sí como puede ser un incesto, no lo olvidemos), algo que en los libros sucede de manera más natural: El episodio polémico no lo es tanto ya que ocurre nada más llegar de su cautiverio y a modo de bienvenida, más que por lujuria ante el dolor de la pérdida; y poco a poco los hermanos se van distanciando hasta el punto de que Jaime acaba desencantado y desconfiado de su hermana.

 

ME GUSTA MATAR

¿Dónde van las putas?
¿A dónde van las putas?

Estos dos puntos anteriores dan lugar a situaciones límite para algunos personajes que no son del todo argumentados, por lo que parece que a algunos les entra unas ganas de matar totalmente gratuitas. Tres casos sobre los que podríamos argumentar esta teoría serían la traición a Robb Stark por parte de los Bolton y Karstark, el de Jon Nieve matando a Qhorin Mediamano por un insulto en medio de un duelo sin sentido y para nada premeditado (cuando en los libros forma parte de un plan que Jon acepta a regañadientes), y el parricidio de Tyrion. A final de capítulo, el menor de los Lannister escapa gracias a Jaime y la Araña Varys (a cara descubierta, como si no fuese suficientemente conocido); pero antes de emprender rumbo lejos de Desembarco se dirige a los aposentos de su padre, al cual asesina junto con la mujer que amaba. Sin embargo, para los lectores, la adaptación dejó muchísimo que desear. La despedida de Tyrion y Jaime está vacía de sentimiento y de contenido; y el parricidio posterior tiene un motivo de peso mucho mayor que la venganza por la acusación por asesinato: Antes de despedirse, Jaime confiesa a Tyrion que Tisha, la primera esposa del enano (de la que se habla en la primera temporada), no formaba parte de la broma cruel del padre de ambos, por lo que tanto su matrimonio como sus sentimientos fueron reales. Tyrion, loco de dolor, decide interrogar a su padre (a punta de ballesta) para saber más sobre el paradero de su esposa. Ante la negativa burlona, se produce el asesinato. Volvemos a lo de siempre; el fin es el mismo, los motivos no: Son bastante más sólidos, más “razonables”.

 

TELETRANSPORTE Y WIFI EN PONIENTE

"A ver si termina ya el entierro, que en cinco minutos tengo que estar en Harrenhal; y antes tengo que pasarme por Desembarco a por mi merienda".
“A ver si termina ya el entierro, que en cinco minutos tengo que estar en Harrenhal; y antes tengo que pasarme por Desembarco a por mi merienda”.

El té de la luna no es el único adelanto que dispone el mundo de Poniente con respecto al real, ya que también disponen de unos teletransportes de lo más eficaces. ¿Cómo explicamos si no, que Stannis esté en Braavos por un lado, Melisandre tomando un baño en Rocadragón por el otro; y en el siguiente capítulo estén ambos en el Muro? ¿Y qué decir de Meñique alias el Usain Bolt de Poniente, visitando un reino o dos por capítulo en la segunda temporada? De lo que sí disponen ambos mundos es de un excelente WiFi, o eso nos da a entender la serie cuando Meñique se entera de la muerte de Joffrey en alta mar antes de que se lo cuente Sansa; o que la difunta Mano del Rey Tywin Lannister sepa hasta a qué hora se acuesta (y con quién) Daenerys, la cual vive al otro lado del mundo. Incongruencias, detalles que se podrían arreglar ciñéndose un poco más al contenido de los libros.

 


 

Resumiendo un poco, con este artículo no queremos decir que se adapte la totalidad de los libros ni que se siga a rajatabla el contenido. Lo que intentamos transmitir es la falta de previsión que se ha tenido a la hora de interpretar situaciones que han acabado plasmándose de una manera confusa y/o errónea, situaciones que podrían haberse evitado si no se hubiese caído en los fallos que hemos argumentado en los anteriores puntos. GEORGE R.R. MARTIN ha manifestado recientemente que con 13 capítulos en lugar de 10 podrían contar más cosas que se han quedado en el tintero. Nosotros, en cambio, pensamos que en lugar de un metraje extraño sobre un Lannister que mataba cucharachas, se podría apurar mejor un trabajo que, aun así, es impecable de cara al espectador. La espectacularidad se premia más que el argumento, y por ello se han perdido momentazos de la saga como la sorpresa de ver a Meñique detrás de todo el conflicto (en lugar de apariciones momentáneas como en la serie), o que al final de tanta tormenta de espadas nos hayamos quedado sin el corazón de piedra. Amigos de HBO, ¡aun estáis a tiempo de redondear vuestra obra maestra!

"Cómo les gusta a estos reyes prometer cabezas..."
“Cómo les gusta a estos reyes prometer cabezas…”

 

8 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. Sólo un matiz: GRRM no está supervisando la serie. Él sólo escribe su capítulo y ya, ni siquiera mete mano en la dirección de ese capítulo. Lo que pasa es que en su blog es muy muy diplomático y casi nunca habla de los cambios a peor de la serie.

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