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A estas alturas del año pasado ALFONSO CUARÓN armaba una impresionante metáfora cuyo eje era el instinto de supervivencia y cómo la vida se abre paso en las condiciones más adversas con su espectacular GRAVITY.  Y lo hacía con una historia lineal y sencilla, al alcance de todos los públicos, que jugaba sus mejores bazas en la propia experiencia del visionado. CHRISTOPHER NOLAN, uno de los mejores directores de nuestros días, presenta con INTERSTELLAR la respuesta más científica al evolucionismo de CUARÓN, regalando a los amantes del género la lectura que echaban en falta, la que deja en manos del hombre la evolución a través del conocimiento y la investigación. Alejarse del planeta tierra es abandonar el darwinismo para abrazar las teorías cuánticas que rigen el orden (¿o caos?) del vasto universo.

INTERSTELLAR explora fronteras que escapan a nuestro entendimiento, en la mejor (y más atractiva) vertiente del género. Es una película imperfecta, no sólo por su propia ambición sino también por las limitaciones (o exigencias) de cada espectador y sus expectativas. Con una estructura gemela a 2.001: ODISEA EN EL ESPACIO, NOLAN concibe una civilización fagocitada por sus propias ambiciones, un planeta tierra asolado que ha condenado a la humanidad a volver a trabajar la tierra para poder subsistir. La implacable sombra de la extinción es el empujón definitivo para que la NASA, que opera en secreto porque ya nadie cree en la aventura espacial, ponga en marcha la última fase de un arriesgado plan para asegurar la supervivencia de la raza humana fuera de nuestro planeta. Con esta premisa NOLAN interpreta los viajes espaciales a través del espacio-tiempo como único pasaporte para asegurar nuestro futuro como especie, pero también para garantizar un entendieminto pleno de nuestra naturaleza humana. Si en 2.001 nuestra supervivencia estaba en manos de una deidad superior, en INTERSTELLAR está en nuestras propias manos.

 

INTERSTELLAR. Crítica. Cine comercial. Cine y estrenos en El Palomitrón

 

Con una factura técnica que roza la perfección, la cascada de planos (muchos de ellos majestuosos) que pueblan las casi tres horas de metraje aseguran un deleite visual poco frecuente en el cine de hoy en día, brillando con luz propia todos los que acontecen en el espacio, muchos de ellos de los más hermosos y poderosos que se han visto en una pantalla grande en los últimos años. Una gozada para la vista que junto a la B.S.O. de ZIMMER complementan un guión que rechaza los picos de intensidad, dejando que sea la partitura de ZIMMER la que identifique los momentos claves de una narración contenida que sólo guarda un giro muy predecible para todos los fans de NOLAN.

MCCONAUGHEY, que no puede pedir más a su carrera, vuelve a convencer y a dejar claro que cuenta con el mejor agente de Hollywood. Su carisma sólo se ve perturbado por el fabuloso trabajo de MACKENZIE FOY (la vimos en EXPEDIENTE WARREN) y JESSICA CHASTAIN (ZERO DARK THIRTY), ambas dando vida a su hija Murph en en la infacia y su edad adulta. Junto a ellos, una galería de secundarios que no desperdician la oportunidad: WES BENTLEY (Rostro que os sonará a muchos por su papel de Seneca Crane en LOS JUEGOS DEL HAMBRE), CASEY AFFLECK (el hermanísimo), JOHN LITHGOW (hace ya 30 años de 2010: ODISEA DOS) y el habitual MICHAEL CAINE se quedan con los mejores papeles en detrimento de una ANNE HATHAWAY y un MATT DAMON a los que parece pasar factura estar rodeados de tanto talento.

 

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El principal defecto de INTERSTELLAR, que guarda su mejor jugada en la relación paterno filial de Cooper y Murph (sorprendente cómo el director relega al hijo de Cooper, el personaje más flojo y menos trabajado de la historia), es el afán de NOLAN por explicarlo todo, cerrando la puerta a que sea el espectador el que de forma a sus propias respuestas. El filme sería redondo si el director no insistiese en hacernos comulgar con su propias teorías, dando pie a alguna secuencia (o discurso) que puede dejar momentáneamente perplejo al espectador (HATHAWAY y su teoría del amor). El aficionado al género echará de menos poder cerrar la propuesta participando con sus propias teorías y creencias.

En cualquier caso INTERSTELLAR es una película que en poco tiempo ocupará su lugar entre las grandes de la ciencia ficción. En cuanto las perspectivas (y las expectativas) de muchos espectadores, con un listón sorprendentemente alto o directamente infranqueable, se liberen de los exigentes prejuicios de rigor, nos quedará una de las mejores cintas de ciencia ficción que el cine nos ha regalado. Obligatoria en pantalla grande. Pero en la más grande que tengáis a mano.

 

 

LO MEJOR:

  • El virtualismo visual de NOLAN, tan potente que sostiene casi tres horazas de película.
  • MCCONAUHEY, CHASTAIN y MACKENZEI FOY. No pueden hacerlo mejor.
  • La sensación de ver algo nuevo, más allá del festival de precuelas/reboots/secuelas/spin offs que protagonizan la cartelera semana tras semana.
  • La secuencia de despedida entre Cooper y su hija Murph. Tremenda.

LO PEOR:

  • Que habrá espectadores que encaren la película en busca del fallo olvidándose de disfrutar sin complejos INTERSTELLAR
  • Algunos pasajes podrían haberse acortado, beneficiando de ritmo al conjunto.

 

 

Alfonso Caro

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