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Entrevista Hugo Gélin - Rodaje 2 - El PalomitrónHugo Gélin, parisino nacido en 1980, estrenaba hace unos meses en Francia Mañana empieza todo, su segundo largometraje como director. La primera, Comme des frères (2012), tuvo buena acogida general, pero hizo poco ruido más allá de fronteras francesas. No va a ocurrir lo mismo con Mañana empieza todo, que llegó el pasado viernes a nuestras salas, con un imponente Omar Sy (Intocable) dominando el cartel. Y a buen seguro, ver a un director que se sitúa en los confines de la generación millennial dirigiendo una película europea de buen presupuesto es esperanzador para muchos cineastas noveles.

El mismo día que vimos su última película pudimos reunirnos con él y preguntarle acerca de Mañana empieza todo (y mucho más). El resultado de nuestro encuentro es la entrevista que tenéis a continuación y que esperamos sinceramente que disfrutéis:

Primero de todo, quería preguntarte, y voy a ir al grano, es una adaptación, es un remake. ¿Qué es importante para ti de un remake y por qué estamos ante uno?

Es una película que los productores me propusieron. La película estaba adaptada por un guionista francés. Yo no había visto la película original, pero sí había leído el guion. Me encantó la historia, pero me sentía lejos de los personajes, de la cultura, del humor y de muchas otras cosas. Fue entonces cuando entendí que había espacio para hacer un remake, pues podía desmarcarme un poco del filme original, pues si este hubiese sido una obra maestra, no lo hubiese adaptado. Las grandes películas no se tocan. En cambio, aquí la película original no es grandiosa, pero sí una historia magnífica, como una obra de teatro de Shakespeare, que puede readaptarse, aportando la cultura francesa, pero también mi visión de la historia, mi cultura con mi juventud, mi mirada sobre la paternidad, y todas estas razones me permitieron alejarme de la película original, pero conservando la historia.

Y teniendo ahora las dos películas, una junto a la otra, ¿dónde has conseguido algo de lo que te sientas orgulloso?

Creo que la moraleja de la historia, sobre todo en la segunda parte del filme. Decidimos hacer la película más ligera, quisimos que fuera menos triste, ya que la película original es mucho más dramática y muy triste. Encuentro que es interesante que sea emocionante, pero no dramático en la manera de hacerlo.

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Es por esto por lo que todo el final es alegre, muestra imágenes de su vida, de recuerdos, de risa, de todo lo que tiene que ver con la familia, y por eso la película se llama Mañana empieza todo, porque es optimista. Y creo que esa es la diferencia con el filme original, esa manera de salir de la película con las ganas de abrazar a las personas que queremos, más que estar completamente catapultados por la película.

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Omar Sy. ¿Cómo es trabajar con él? Cuando le vimos en el cartel pudimos decir: ¡Guau, tenemos al gran actor de Intocable!

Sí, es un gran actor, pero no deja de ser un actor. Con todo lo que tiene de frágil, de dudas, preguntas, pero también con generosidad, con humor. Su profesionalidad, sus ganas de trabajar, de implicarse. Y realmente se interesa por la película, y por Gloria, por Bernie, por Cleménce, por mí; y realmente estábamos haciendo una película juntos, porque Omar y yo nos decíamos “estamos en el mismo barco y tenemos que contar la historia juntos”. Así que era un diálogo permanente, y de hecho fue muy fácil. Lo que quizá sea diferente respecto a otro actor que fuera menos una estrella es lo que le rodea, porque cuando la película acaba, la promoción, la prensa, el público, la espera de los productores… todo eso quizá sea más difícil, porque ocupa un lugar muy grande. La presión es más grande, pero eso es todo. Trabajar con él, dirigir a Omar, es como con los otros actores.

¿Has tenido voz para elegir con qué actores ibas a contar? ¿Con cuáles no?

Sí, a todos los actores. En el caso de Omar, hablé con él para pedirle opinión sobre el papel, porque si lo hubiese detestado, lo hubiese tenido que replantear. Lo hago con todos los actores.

¿Qué tiene que hacer una persona joven que empieza en el cine para llegar a algún lugar? ¿O qué no hay que hacer?

Pues no hay que hacer películas por razones equivocadas. Hay que hacerlas lo más personales posible, lo más sinceras que podamos. Es extraño, porque de las dos películas que he hecho, la gente salía del cine diciendo “son películas sinceras”, y para mí la sinceridad en el cine es una virtud que me gusta mucho y, sin embargo, nunca he salido de un cine diciendo “uy, qué sincera es”. Incluso de grandes películas no he salido con esa impresión de decir qué gran sinceridad. Creo que viene del hecho de que son películas muy humanas, y hacer películas humanas sin sinceridad considero que no funciona. Se vería en la pantalla, incluso en el cartel. Y por eso creo que hay que hacer películas personales. No hechas para que funcionen, sino realizar las películas que tienes en el corazón.

Entonces, después de esta película, que todavía te lleva a más gente, ¿vas a poder seguir siendo fiel a esa sinceridad?

Sí, mi próxima película es con actores desconocidos.

 

¿Puedes contarnos algo de ese nuevo proyecto o es top secret?

 

Oh, no, no es secreto. Es una comedia romántica, un poco como El día de la marmota o Notting Hill. Es una historia de amor, pero muy divertida.

 

Nosotros estamos al otro lado, desde la crítica. Nos reíamos el otro día con un capítulo de Los Simpson, serie que toca muy de cerca a nuestra generación, y hablaban de un mundo sin abogados, un mundo feliz y utópico. Todos extasiados de felicidad. Si lo llevamos de alguna manera al mundo del cine, lo mal vistos que están los abogados, también lo están los críticos.

(Risas) Sí, es cierto.

¿Qué opinas de ello? ¿Es necesaria la crítica? ¿Cómo te has enfrentado a ella cuando la has tenido delante?

Pues he cambiado en ese aspecto. Al principio lo leía todo, por lo que me hacía daño. Obligatoriamente va a haber gente a la que no le guste tu película. Y después a aquellos que decían que la película era estupenda, pues yo les creía. Esto era para la primera película. Y para esta he decidido tomar la distancia necesaria para no creer ni a aquellos que la detestan ni a los que la adoran. Y son opiniones de una persona. Con algunas críticas negativas estoy de acuerdo, y con algunas críticas positivas también. Pero yo creo que no es ni una obra maestra ni una mierda (risas). Y, de hecho, he aprendido a medir. Creo que en la vida es importante que haya opiniones para hacer progresar el arte, pero es necesario lograr seguir haciendo las películas sin pensar “ay, ¿le gustará a la crítica?”. Porque eso sería no ser sincero, sino hacerlo por las razones equivocadas. Y, sin embargo, yo leo la crítica, pero sencillamente intento tomar una distancia: es importante, pero no es algo grave. Porque si no uno se pega un tiro (risas). Porque incluso con una crítica positiva puede haber cien líneas positivas y una negativa, y yo seguiré leyendo la negativa.

Decían que no había libro sin lector. Por supuesto, no hay cine sin espectador. Suponemos que la crítica está entre medias, tirando de un lado y tirando de otro. 

Y creo otra cosa: hay películas que se prestan a la crítica, porque se dirigen a gente que lee la crítica, y que necesita leer la crítica, y hay mucha gente así. La gente que va a Cannes, por ejemplo, que forma parte de un conjunto muy importante que respeto y que leo. Yo voy a ver las películas de Cannes, pero son películas de Cannes. Hay algo muy especial, porque se dirigen a un público erudito, que tiene la cultura para entender todo lo que envuelve a las películas. Hay dos tipos de críticas diferentes: la que se lee de manera previa a las películas, que está bien, y aquella que se lee después de haber visto la película, que ya no es una crítica: es un análisis. En este último caso, el lector también ha visto la película y puede tener una opinión del texto que lee, y encuentro que eso es algo muy interesante, porque el crítico y el espectador están al mismo nivel. En el primer caso la crítica produce en el lector ganas (o no) de ir a ver la película.

De hecho, a nosotros nos sirve mucho como espectadores haber venido hoy, porque salimos de la película queriendo saber qué significaba esta en manos de quien la había dirigido y cómo un director joven había llegado hasta aquí. 

Pues verás, yo no fui a la escuela de cine, pero estaba en los rodajes. A partir de los dieciséis años trabajé en todos los puestos, en todas las posiciones. Hice mi primer cortometraje con diecinueve años y después continué, hasta hoy. No hay nada mejor para aprender que el hacer.

Pues, Mañana empieza todo. 

(Risas) Sí, exactamente.

 

Eloy Rojano

 

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