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Hola, soy Chucky. ¿Quieres jugar? Con siete películas a sus espaldas, el adorable muñeco que llegó hace 29 años para hacernos mirar a nuestros juguetes de otra manera vuelve este año con Cult of Chucky, un filme con el que pudimos disfrutar como enanos en el Festival de Sitges 2017 en una de las maratones de madrugada con ambiente jocoso y animado. Ahora Universal Pictures acaba de lanzar su edición doméstica al mercado directamente, sin pasar por cines. 

Don Mancini, el padre del muñeco diabólico, su director y guionista durante toda la saga, vuelve a ponerse a la dirección tras La maldición de Chucky (2013) para darnos de nuevo muertes y diálogos que harán reír a todos aquellos que, de una forma u otra, tengan el sentido del humor peculiar similar al de nuestro muñeco de terror favorito. Después de acompañar en la infancia al pequeño Andy Barclay, ir a una escuela militar con su dueño en plena adolescencia, conocer a su novia e incluso a su hijo, ahora nos vamos “de excursión” con él a un psiquiátrico para ver quién está más loco, si el muñeco o sus pacientes (tendríamos una discusión para resolver este asunto): “Esta tía está como una regadera… Joder, puto loquero de mierda” ¡Chsss, Chucky! Cuida tu vocabulario, que hay niños delante.

Una vuelta a la infancia de todos los fans de la saga en la que, además de ver al muñeco con la voz aterciopelada a la que nos tiene acostumbrados durante todos los largometrajes, reaparecerán personajes y actores que ya han estado en anteriores cintas, como Jennifer Tilly, la novia de Chucky de carne y hueso, y también su muñequita de plástico Tifanny tendrá cierto cameo. Junto a ella aparecerá un personaje muy importante para Chucky, su “mejor amigo” Andy, ya hecho todo un hombre (de ser un niño victimizado a ser un adulto duro justiciero), interpretado por Alex Vincent. Todo ello, por supuesto, con muertes sangrientas y gore que nos encandila.

Es cierto que no es el peliculón del año, pero es de obligatorio visionado: ¿Quién no quiere volver a ver los diminutos pies correteando por los pasillos y escuchar la risa maligna de Chucky, el muñeco que nos ha visto crecer? No defrauda y da lo que promete, una vuelta innovadora con esencia maligna de sus orígenes. Vuelve Charles Lee Ray, vuelve Chucky con nuevos trucos que enseñarnos a todos. Junto a su DVD y Blu-ray, además, podremos encontrar maravilloso material extra en el que poder descubrir mucho más de este peculiar muñeco.

Los extras

  • Escenas inéditas: Este apartado se puede reproducir de forma simultánea mientras ves tres de las escenas eliminadas en el trabajo final con los comentarios de Don Mancini. Eso sí, esos comentarios en estas escenas están exclusivamente en inglés sin subtítulos. En dichas escenas eliminadas aparece el enfermero Carlos vendiendo fotos de Nica, una con una receta de Madeleine y una última con una vuelta de tuerca a una muerte que no os desvelaremos por si todavía no habéis visto la cinta.

  • Dentro de la locura de Cult of Chucky: ¡Me cago en la leche! Y dicen que yo estoy enfermo. Este tío es diabólico. ¡Joder menudo figura! En el fondo hasta le envidio un poco… Efectivamente, como dicen, “Chucky es un personaje que se hace querer: o te encanta odiarlo, o te mata de la risa, o te hace cargarte de miedo”. Un icono que ha sobrevivido y que, por nuestra parte, siempre será bienvenido. Tony Gardner confirma que la escena que más le costó hacer fue la de los tres Chuckys hablando, ya que tener a estos en un mismo set es muy complicado. “Si no fuera por los guiones gráficos, aún sería mucho peor”, afirma, ya que no puedes usar marionetas en una película sin planificar plano a plano. Un apartado donde te cuentan las causas de elegir un escenario como el de un psiquiátrico, una decisión que para su director era muy importante, para que fuera algo diferente que no se hubiese visto antes en la franquicia. Nos cuenta también el director de fotografía, Michael Marshall, que quisieron desaturar el color de la imagen para que así la sangre destacase mucho más; esto lo podemos comprobar en escenas como la de la cristalera, que disfrutarán los “goremaniacos”. En definitiva, es un filme especial, una película donde Charles Lee Ray consigue fugarse y entrar en otro cuerpo, un aspecto que los fans no esperan y que abre un mundo de posibilidades a, quizá… ¿una octava parte?
  • El bueno se vuelve malo: Las encarnaciones de Chucky: Aquí se cuenta un interesante aspecto al hablar de todas las personas que se necesitan para dar vida a Chucky, una imagen que ha evolucionado a lo largo de siete películas y 29 años. “Trabajar con marionetas es un lujo”, nos cuenta en este apartado Don Mancini, ya que es muy complicado, pues tiene que haber seis personas distintas para conseguir que Chucky levante una ceja y gire la cabeza.

Este apartado de los extras es muy interesante, ya que Tony Gardner, el marionetista jefe y productor asociado, nos enseña cómo funciona Chucky y cómo graban la voz de Brad DourifPeter Chevako, otro marionetista, cuenta que todo el diálogo está pregrabado por Dourif y lo cargan en el ordenador. Después, Chevako maneja la boca del muñeco dándole forma a las palabras, guarda la actuación de este para asegurase de que está de forma fonéticamente correcta y luego se van al set y se preocupan de la interpretación, ya que la sincronización la han fijado antes. Una vez hecha la interpretación de la boca, se pasa a mover el resto de la cara, el control de las cejas, los ojos y los párpados. Cada uno tiene un operador distinto con un control remoto para cada aspecto.

En total pueden ser alrededor de siete personas las que estén en el set para hacer un movimiento básico del muñeco. Luego para cada arma hay que hacer un brazo diferente, una mano esculpida para encajar cada arma (uno para el cuchillo clásico, otro para el taladro, uno para el que se le funden las manos…) y utilizar muchos componentes para lo que parece un solo Chucky: tres muñecos de trapo, dos Chuckys animatrónicos, seis pares de brazos animatrónicos, doce juegos de pies, seis juegos de fundas de manos, tres juegos de manos con armas, cuatro pelucas, cuatro pelucas de repuesto, siete jerséis, nueve petos, repuestos de todo y una bolsa enorme de cordones de zapatilla… Teniendo claro algo, ir todos a una, todos ellos deben operar y pensar como un muñeco asesino.

  • La casa de muñecas: En este último apartado se pone tras las cámaras la hija de Tony Gardner para que todos y cada uno de los creadores de esta franquicia y padres de Chucky (director, guionista, productor, marionetista) cuenten su experiencia a nivel familiar, es decir, cómo es separarse de los suyos para irse con su otra familia, lo que ya llaman el Campamento Chucky. “Pienso en esto primero como familia y luego como terror; es un grupo muy unido”, le dice su propio padre. Los actores, Brad Dourif (la voz de Chucky) y su hija en la vida real, Fiona Dourif, hablan de este trabajo en el que llevan ya casi 30 años, como si de una familia se tratase.

La actriz explica que era una sensación rara ver en el set una marioneta manejada por su padre y también con su voz, que para más inri le diga a su propio personaje: “Te mataré lentamente”; una situación que le hacía gracia, pero a la cual ya se ha acostumbrado. Este trabajo, aunque no se sepa o no se quiera saber, es sacrificado, y todos cuentan lo difícil que es pasarse meses separados de sus familias en otros países (perderte cómo crecen tus hijos) por estar rodando Chucky.

Unas familias peculiares que saben, al vivirlo en sus propias carnes, que Chucky es más que un muñeco diabólico. Chucky es el eje de una familia terroríficamente diferente que ama su trabajo, el cine de terror. En definitiva, Chucky es una familia a la que cuidar.

María Páez

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