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Un hombre de altura 1

Llega a nuestras pantallas una comedia políticamente correcta que trata sobre el amor. Una divertida reflexión que aboga por la tolerancia (o eso nos quieren hacer pensar). Un hombre de altura se pone el disfraz de comedia elegante, pero manda un mensaje brutal: nada importa si tienes el dinero, el mundo está a tus pies. Un relato tramposo que puede levantar ampollas. Estamos ante un remake de la película argentina Corazón de león, estrenada en nuestro país hace tan solo cuatro años.

Diane es una atractiva mujer de éxito. Horas después de perder su móvil, recibe la llamada de un seductor extraño que le informa del hallazgo de su aparato. Después de una elocuente conversación, este le ofrece devolvérselo a cambio de una cita. Atraída por su descaro, accede. Al llegar al lugar convenido, descubre el problema de crecimiento que sufre su pretendiente, un hecho que será el principal impedimento para que la relación evolucione.

Un hombre de altura 3

El tamaño físico no importa si tienes carisma (y un buen fajo de billetes). Esto es lo que parece proclamar la obra de Laurent Tirard, un director que parece tener la clave para encantar al público y arrasar en taquilla. El pequeño Nicolás o Astérix y Obélix: Al servicio de Su Majestad dan fe de ello.

Jean Dujardin y Virginie Efira conforman la pareja protagonista del asequible relato. La química entre ambos es palpable, un factor imprescindible a la hora de zambullirse en las trilladas comedias románticas. El personaje de Alexandre (Jean Dujardin) es adorable: resulta imposible no caer rendido a sus pies. Su locuacidad y elegancia le convierten en el novio, yerno y padre perfecto (quizás demasiado perfecto, ya que su personaje no tiene ninguna fisura). En cambio, Diane (Virginie Efira) sí posee contradicciones consigo misma y con el mundo que la rodea. Estos problemas hacen de ella un personaje verosímil y mejor formado, es decir, con sus aristas y recovecos. Unos secundarios de altura refuerzan a los protagonistas y logran captar toda nuestra atención. Es el caso de Eléa Clair, actriz debutante a la que auguramos una brillante carrera. Sus cortas apariciones son un soplo de aire fresco en el magullado relato.

La comedía se apoya en rápidas conversaciones y chistes ingeniosos. No utiliza el gag físico y, cuando lo hace, es de forma pobre y predecible, utilizando a un perro que imita a su compañero de Los Picapiedra y se abalanza sobre su dueño cada vez que entra por casa, una simple acción que se repite hasta el hartazgo. Sí es un acierto la sutileza de las bromas y chistes. Esta no es una comedia gamberra que intenta buscar la risa mediante el insulto o la palabrota, aspecto que se agradece muchísimo.

Un hombre de altura 2

Se echa de menos algo de identidad, y faltó arrojo a la hora de adaptar la película, algo que se nota cuando la ves. Este hecho es incomprensible si tenemos en cuenta que nuestros colegas franceses entienden la comedia romántica: dominan perfectamente este subgénero que posee amantes y detractores a partes iguales. Quizás el hecho de adaptar un remake tan actual les llevó a cortar sus alas. Una pena. Los estudios Gaumont repiten la rentable y fácilmente explotable fórmula. No se olvidan de sus raíces argentinas, ya que la inmensa mayoría de las secuencias son una copia de la original.

Un hombre de altura repite la historia de siempre: chico busca chica, pero de forma fresca y divertida. Una renovación que se agradece, pero tampoco llena. Si el final te parece excesivamente edulcorado, piensa en lo que dice Diane: todo era una metáfora.

LO MEJOR:

  • El casting.
  • La fluidez del relato.

LO PEOR:

  • Los gags físicos.
  • La falsa y superficial moraleja que subyace.

 

Isabel García

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