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A saber cuántas historias cotidianas esperan ahí fuera para ser contadas. Al fin y al cabo, la etiqueta “basada en hechos reales” ha inspirado una buena cantidad de películas y peliculones. De hecho, no es necesario fundamentarse en un Nobel como John Nash o en un héroe como Oskar Schindler. Un relato cotidiano puede ser igualmente jugoso y extraordinario para hacer una obra solvente, aunque su inspirador no ocupe titulares ni trascienda en los libros. Havana Club 7 da buena cuenta de ello en el proyecto Historias que cuentan. En las ediciones anteriores la marca de ron se había encargado de homenajear a grandes nombres del periodismo español por los teatros españoles. En esta ocasión traslada a la gran pantalla tres historias germinadas de la realidad y transformadas en cortometrajes.

Para afrontar el reto de Historias que cuentan, Havana 7 pone al frente de los filmes a unos directores de sobra conocidos: Ángeles González-Sinde, exministra de Cultura y realizadora de Una palabra tuya y La suerte dormidaFran Perea, debutante al otro lado de la cámara tras una larga carrera como actor en cine, teatro y televisión (De tu ventana a la mía, Balada triste de trompeta, Los Serrano, B&B); y Borja Cobeaga, guionista de Ocho apellidos vascos y director de Pagafantas.

El trío de cineastas ha presentado esta semana los trabajos en un concurrido Teatro Calderón de Madrid y nosotros hemos podido asistir y ver en primicia esta exquisita selección de historias. De lo más variopintas pero, eso sí, con bastantes cosas en común entre sí. Tal y como las califica Gonzalo del Prado, conductor del acto, “divertidas, originales y conmovedoras”. En definitiva, las tres “dicen muchas cosas en pocas palabras”.

Ángeles González-Sinde es la autora de Los guapos, un cortometraje mitad animación mitad imagen real protagonizado por Pilar Castro (Julieta) y Jorge Bosch (Las ovejas no pierden el tren). Pese a que no es la primera vez que dirige, confiesa riendo que la experiencia de mezclar en una misma película collage, dibujo y stop-motion ha sido estresante. “Pensaba que tendría más facilidad para mandar a unos muñecos”. La exministra ha trabajado codo con codo con el dibujante Rafa Sañudo para narrar las peripecias de una pareja de pijos venidos a menos con la crisis. Tras leer centenares de relatos de personas anónimas que querían que ella las contara, la directora se decantó por una cuyo tono le fascina. “Habla de cosas muy serias; es la típica anécdota que desde dentro se ve de forma dramática, pero vista desde fuera resulta cómica”.

Para Fran Perea, por su parte, El bailarín es algo así como su ópera prima. Rodado en un plano secuencia con una estética impecable y una narración muy emotiva, el cortometraje cuenta “una historia de superación digna de contar”. Es la de Juan Antonio García, un bailarín que en la cumbre de su carrera vio truncados sus sueños por culpa de un accidente. A Perea le conmueve sobremanera el nivel de generosidad, tanto de su protagonista como del resto de la gente que les enviaron sus propuestas. “No esperábamos el aluvión de historias que recibimos”, asegura. Al protagonista real, al que da vida en el corto el prestigioso bailarín Chevi Muraday, ver su historia en la gran pantalla le resulta “un sueño”, sobre todo, insiste, “contado con mucha delicadeza”.

Y si Fran Perea aporta la emotividad al proyecto, Borja Cobeaga eligió la primera historia de las 200 que leyó para darle su sello de humor descarnado. Zanahorio parte de una anécdota real en la que el protagonista (Daniel Pérez Prada) trabaja en el departamento de recursos humanos de una empresa y le toca entrevistar a un excompañero del colegio (Jorge Suquet), que le hizo la vida imposible.

Era en principio una historia un poco amarga a la que el guionista y director le dio la vuelta hasta convertirla en una comedia negra. “Me transmitía una historia de venganza mal asumida, y me lancé a llegar lejos, a abordarla en tono de humor”. El director recalca que, a pesar del punto de partida, en realidad “no es un corto sobre bullying”. Eso es solo el difuso trasfondo, ya que en realidad trata de que, en el fondo, la gente no cambia. “El que es un pringado sigue siéndolo toda su vida, y el que es un capullo es un capullo toda su vida”.

Los tres cortometrajes arrancarán próximamente su gira por los cines. Así, se proyectarán durante el mes de junio en salas de Madrid (Artistic Metropol, Cineteca, Pequeño Cine Estudio y Autocine de Madrid) y Barcelona (Cine Texas) y Vizcaya (Autocine Getxo). Además, cerrarán el Festival Internacional de Cine de Huesca el 16 de junio.

 

María Robert

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