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HER comienza con una mentira: Theodore, el protagonista, trabaja para una empresa que se dedica a escribir cartas de amor para otras personas. El escritor número 612, como le llaman, plasma sentimientos fingidos sobre el papel. JOAQUIN PHOENIX, que desde THE MASTER no tenía privados de su inmenso talento, interpreta a un personaje melancólico que vive ahogado en los recuerdos de su desaparecido matrimonio, situación que comenzar a superar cuando instale un moderno y vanguardista sistema operativo, “Samantha”, que se convertirá en la vía de escape de su monótona vida.

SPIKE JONZE traza con esta película toda la hipocresía, todo el cinismo y toda la dependencia tecnológica de la sociedad moderna. HER, más que una crítica a un futuro cercano, es una crítica a un presente inminente. Resulta curioso observar como todas las personas que aparecen en el filme no son más que un reflejo de una verdad incómoda y certera sobre nuestra realidad: somos esclavos de la tecnología, una tecnología que, paradojicamente, nosotros mismos hemos creado con el objetivo de ser más libres y autónomos.  Así, en pleno siglo XXI, las máquinas han dejado de ser un elemento de apoyo, para convertirse tristemente en el principal sustento de nuestra supervivencia.

 

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Aunque el film sigue el desarrollo arquetípico de las películas románticas, se diferencia de las demás películas de este género, y he aquí su mejor baza, en el tratamiento de los sentimientos, a los que no presenta como nubes de algodón rosas y demás ñoñerías empalagosas. Esto se consigue gracias a un guión elegante y bien estructurado, que responde a las exigencias de sus personajes y no a los clichés idealistas.

Otro aspecto destacable del filme es la representación de la I.A. Al contrario que en la mayoría de cintas similares, el sistema operativo no supone una amenaza para la raza humana, (véase 2001, UNA ODISEA EN EL ESPACIO, de KUBRICK o YO ROBOT, por destacar dos ejemplos conocidos). En contraste, en HER los sistemas operativos son creados y diseñados para satisfacer las necesidades que las relaciones humanas no son capaces de sufragar, visión que ya nos llamó la atención en INTELIGENCIA ARTIFICAL, de SPIELBERG. Como curiosidad, cabe rescatar que el doblaje de “Samantha” fue realizado por la sensual voz de ScCARLETT JOHANNSON.

La actuación del reparto, encabezado por un JOAQUIN PHOENIX sublime en su papel, es memorable. ROONEY MARA interpreta a Catherine, exmujer de Theodore y última persona con la que nuestro protagonista tuvo contacto físico real. AMY ADAMS (actriz que por cierto coincidió con PHOENIX en THE MASTER) representa, junto a su pareja Charles (MATT LETSCHER), la utópica e intimista relación que tanto añora Theodore.

 

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Como sorpresa, la banda sonora, originalmente compuesta por Arcade Fire, que obedece una vez más a la innovación de esta película. Es destacable también la habilidad del director para introducir conceptos cómicos en una cinta tan profundamente dramática como esta.

Si hay que sacar un pero a la película es a su final. En comparación con el ritmo del film es quizá demasiado acelerado, demasiado desenfrenado. Da un poco de vértigo en una cinta tan pausada.

HER, bellísimamente narrada a nivel visual, funciona como ejemplo moralizante de una realidad en la que todos nos vemos reflejados, como un espejo que todos observan pero en el cual nadie quiere mirarse. HER es una sorpresa que merece la pena degustar. El espectador saldrá de la sala molesto, con cargo de conciencia,  porque ya sabemos lo que se dice: la verdad duele.

HER es una absoluta maravilla.

 

 

LO MEJOR:

  • La actuación de Joaquin Phoenix, espléndido.
  • Esos destellos cómicos que afloran entre un dramatismo total.
  • La fluidez de su narración.

LO PEOR:

  • Su final, inverosímil y poco adecuado a la realidad de la película.

 

 

Víctor González

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