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ALFONSO CARO. ****

 

GUERRA MUNDIAL Z arranca presentándonos el despertar de una familia norteamericana, la de BRAD PITT. Un día normal en una familia más. Los niños corren a despertar a los papis, desayuno todos juntos, preguntas infantiles que asombran a los padres, bromas, piquitos de amor entre los mayores…una familia perfecta, vaya. Dan ganas de casarse y tener niños. En apenas unos minutos todo eso va a desaparecer. Los infectados van a hacer añicos esa idílica realidad instaurando el caos más apocalíptico en todas las ciudades, que van “cayendo” como moscas sin remedio ante las salvajes oleadas de zombis que sorprenden, aterrorizan, y barren todo rastro de vida y civilización a su paso. Con este panorama, y como no podía ser de otra manera, la salvación y la esperanza quedarán en manos de los mandos militares y el buen hacer de los expertos que trabajan para los poderosos organismos internacionales.

 

El filme está basado en la novela homónima de Max Brooks, que utilizando como vehículo una infección global que convierte a la población en zombies, articula una crítica despiadada a las grandes corporaciones y a la teórica inoperancia de los protocolos de crisis que los organismos internacionales pondrían en marcha en caso de que la terrorífica premisa sobre la que descansa la novela se volviese realidad. Lógicamente adaptar con fidelidad la novela sólo sería posible a través de una saga, o incluso un formato televisivo, por su complejidad y su gran variedad de escenarios, con lo que PARAMOUNT ha optado finalmente por lo más sabio, y también seguro, coger la novela  y adaptarla libremente en menos de dos horas.

 

 

Lo que nos vamos  a encontrar, polémicas sobre la adaptación aparte, es una cinta no sólo entretenida o bien rodada, se trata de un filme que contiene algunas de las escenas más espectaculares que hemos visto en mucho tiempo. La elección de MARC FORSTER, que tanto nos ha hecho sudar, ha resultado no ser una muerte anunciada para esta producción, que si bien ha sufrido todo tipo de contratiempos, se ha sabido rematar con coherencia por parte de sus responsables, que nos brindan aquí  uno de los vehículos de evasión más refrescantes no sólo del verano, sino de todo el 2013 que llevamos andado.

 

Desde EL SEÑOR DE LOS ANILLOS no veíamos un uso tan justificado y tan espectacular de los planos aéreos, que son los reyes del metraje porque sólo a través de ellos es capaz el espectador de asistir a la magnitud de la amenaza que suponen los infectados, así como el extraordinario caos que éstos desatan a su paso. Secuencias filmadas con una velocidad de infarto y una estudiada puesta en escena que logran una tensión en el espectador verdaderamente desasosegante. Masas y masas de infectados imposibles de contener. Para recrear estas turbas, FORSTER ha tenido que recurrir a un programa parecido al  “MASSIVE” (aquel programa que JACKSON y WETTA DIGITAL idearon y usaron para filmar miles de extras en sus mastodónticas batallas de la tierra media), y el resultado es de lejos el mejor que hemos visto en pantalla desde la famosa trilogía.

 

 

No me importa si los zombies deberían de andar o correr, como tampoco me importa si se ajusta más o menos al libro (que lo he leído y me ha encantado). Lo que sí me importa es que durante las dos horas de proyección no hay tiempo para apartar la vista de la pantalla. Tampoco sé si es la mejor película de zombies, lo que  sí sé es que vistas unas cuantas, esta está a otro nivel. Mientras algunas secuencias son puro espectáculo y ritmo, otras son un ejercicio magistral de contención narrativa que involucran al espectador de manera definitiva en la trama.

 

Para rematar la jugada, PARAMOUNT coloca al frente del reparto a un BRAD PITT, que cada día aprende más de CRUISE en esto de promocionar, no sólo para asegurarse la rentabilidad del producto, sino también para ejercer de ejemplar padrino de una saga que estamos seguros acaba de empezar.

 

Peliculón para este verano que nos ayudará a olvidar decepciones como EL HOMBRE DE ACERO o IRON MAN 3, y nos devolverá la fe en los bluckbusters.

 

 

 

LO MEJOR:

  • TODAS LAS ESCENAS DE ACCIÓN. Tanto el poderoso arranque como la excesiva secuencia de Jerusalén son apabullantes.
  • La B.S.O., cuyas notas ayudan a magnificar el alcance de lo que estamos viendo en pantalla.
  • Un magistral golpe en el que BRAD PITT se toma un refresco. Sí, así como lo leéis. Ya lo entenderéis.

LO PEOR:

  • Las secuencias de acción son tan intensas que otras sub tramas de la película parecen ralentizar en exceso el devenir de los hechos.
  • Los perjuicios de todos aquellos espectadores que acudan a la sala con ánimo de comparativas. Esto sólo impedirá el disfrute total de la propuesta.
  • La trama de la película es tan rica en posibilidades y desarrollos que el final desprende una cierta sensación de apresuramiento, de que esto tenía que haber durado un poquito más.

 

 

 

zroma

 

 

 

JOSÉ COLMENAREJO. **

 

El creador cinematográfico de los zombies (o infectados, o no-muertos, ya llámenlos como quieran) GEORGE A. ROMERO siempre dejó una puerta abierta para todo tipo de elucubraciones filosóficas sobre el verdadero significado de las criaturas y el porqué de sus feroces ataques. Sin aclarar el entuerto, él dejaba caer que los vientos causados por las revoluciones, los cambios y tensiones sociales se colaban en las imágenes de sus divertidas películas grindhouse. ¿Qué mejor época que la mayor crisis económica en las últimas décadas para gestar la película definitiva de zombies? Y si BRAD PITT la protagoniza, y las palabras “guerra” y “mundial” están en el título significa que nos quieren hacer creer que esta batalla contra la realidad va a ser dinamita.

 

Pero esta dinamita se moja demasiado pronto. La principal virtud del film es su efectividad y su corrección. El espectador atiende a las dos horas de metraje con cierta atención y nunca aburrido, pero el espectáculo jamás termina de despegar. Tanto la historia, que parece más una serie de escenas hilvanadas por diferentes ciudades del globo, como su actor protagonista ponen el piloto automático y se dejan arrastrar por un camino predecible, y lo peor de todo, nada sangriento. Cualquier película del género que se precie debe tener su punto excesivo, su toque gore y de mala uva que haga revolverse al respetable y hacerle dudar de si al que tiene al lado le va a entrar hambre de carne humana. Aquí no lo hay. Tampoco esa escena memorable por diferente, por arriesgada, por emocionante, que al final se erija como bandera definitiva del film. MARC FORSTER, el nuevo chico para todo en Hollywood, cumple sin alardes. Sí, hay algunos planos aéreos verdaderamente espectaculares y un agradable acierto de guión al ahondar en la naturaleza de los zombies, pero no veremos ni rastro del humor negro (sólo un refresco) ni del toque retorcido que ha encumbrado a este género.

 

¿Y la crisis? Es este apartado, y no el de lo macabro, el que podría enorgullecer a ROMERO. GUERRA MUNDIAL Z se descubre en su media hora final como uno de los blockbusters más sombríos y pesimistas de los últimos años. Uno podría pensar que ese no-final es una triquiñuela fácil para sacarse la secuela de la manga si se presta. No lo creo; estos vivos no dejan creer en otros vientos más esperanzadores.

 

 

LO MEJOR:

  • Sus colosales planos aéreos.
  • Su tesis final.

 

 

LO PEOR:

  • Le falta potencia y emoción.
  • Demasiado light para el público adulto.

 

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Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.

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