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Mikinori Sakakibara El Palomitrón

El gatito que alza las patas cada vez que se le deja de hacer cosquillas se convirtió en uno de los vídeos más visitados de YouTube. Y nos preguntamos si sería por su originalidad o tal vez por su alta calidad de imagen. Nada de ello explica por qué tuvo tanto éxito, pero la respuesta es más simple: los gatos son monos e hipnotizan con su ternura. Por lo tanto, una película de animación protagonizada por gatos es una apuesta segura para diferentes tipos de público. Hasta el que no se pierde ni una de Arnold Schwarzenegger puede caer rendido ante las monadas de un gato. Este podría ser el caso de Gatos. Un viaje de vuelta a casa, una propuesta sencilla pero bastante eficaz y apta para un amplio público.

Gatos. Un viaje de vuelta a casa es una película de animación basada en las obras infantiles Rudolph and Ippaiattena y Rudorufu Tomodachi Hitoridachi, escritas por Hiroshi Saitō y Hanmo Sugiura, y su adaptación a la gran pantalla llega de la mano de Mikinori Sakakibara y Kunihiko Yuyama.

Kunihiko Yuyama El Palomitrón

Un gato doméstico y de tamaño pequeño se pierde en Japón y con la ayuda de otros gatos callejeros intenta volver a su hogar. Un argumento que recuerda a la excelente De vuelta a casa. Un viaje increíble, de Disney, o a la reciente Mascotas, de Illumination: animales tiernos que se pierden y corren aventuras hasta que vuelven a su hogar.

Esta vez, sin embargo, a pesar de que la fórmula parece la misma, sus directores apuestan por introducir un elemento fantástico pero sin llegar a ser ridículo: uno de los gatos sabe leer porque su dueño le enseñó. Gracias a este detalle, la cinta sube a otro nivel al intentar fomentar la lectura entre los más pequeños en una historia infantil y simple a primera vista. De esta manera, el público infantil aprenderá que la lectura y los conocimientos son necesarios para avanzar en la vida y triunfar. Un aprendizaje muy útil y sobre todo necesario para los tiempos que corren.

Además del fomento a la lectura, la cinta realza los valores de la amistad de manera madura pero sin olvidar que estamos ante una película infantil. Su target está muy claro: está dirigida a los más pequeños de la casa, que disfrutarán de una película llena de aventuras entretenidas, mucha ternura y valores que parece que se están perdiendo en la actualidad.

Gatos. Un viaje de vuelta a casa El Palomitrón

Sus personajes resultan bastante estereotipados, pero es un detalle casi necesario si tenemos en cuenta su público objetivo. Su gato protagonista, Rudolf, aunque a todos enternecerá, puede resultar por momentos demasiado cursi. ¿Y qué decir del gato “divertido” que les acompaña y poco aporta? Pues que simplemente no tiene gracia y que estamos ante un Jar Jar Binks japonés. A los más pequeños no les molestará, pero algún que otro adulto podría desear durante la película que un camión atropellara al minino. Pero por el bien del espectador. Solo por eso, que nadie se alarme.

Porque, al fin y al cabo, Gatos. Un viaje de vuelta a casa es una propuesta esperanzadora y resulta un alivio de que existan estas películas, y no solo filmes al estilo Emoji: La película, una película que en ningún momento invita a la lectura u otra actividad que no sea fijar los ojos en una pantalla del móvil como si fuera lo único que existiera. La película de Mikinori Sakakibara y Kunihiko Yuyama es una muy buena y necesaria opción para los más pequeños y entretendrá al público adulto. 

LO MEJOR:

  • Los valores tan necesarios que transmite.
  • El poder de entretenimiento que posee, a pesar de ser una historia previsible.
  • La ternura de algunos momentos de la película.

LO PEOR:

  • El personaje del gato “gracioso”.
  • Que pase sin pena ni gloria por las carteleras.

 

Gabriela Rubio

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