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Nos dicen la palabra musa e inmediatamente nos evoca algo bueno, ya que en la mitología griega siempre se ha relacionado a las musas con el mundo del arte y la cultura. Pero… ¿y quién dijo que las musas no pueden evocar un sentimiento algo más oscuro y negativo? Es en este otro lado por el que se mueve Musa, la última película de Jaume Balagueró. El director catalán cambia de tercio, incluso acercándose al cine que hacía en sus inicios (Los sin nombre) con su nuevo trabajo, el cual pudimos disfrutar en su estreno mundial (fuera de concurso) en el 50 aniversario del Festival de Sitges.

Musa comienza con una trágica muerte de la novia del protagonista, el profesor de universidad Samuel Solomon. A partir de entonces, este comienza a tener una misma pesadilla que se le repite cada noche sobre el asesinato de una mujer que no conoce. Todo parece dentro de lo que cabe normal, hasta que de repente salta la noticia de que una mujer, la mujer que aparecía en sus sueños, realmente existe y ha sido asesinada como predecía él mismo mientras dormía. Es entonces cuando comienza a investigar y conoce a Rachel, una joven que asegura haber vivido lo mismo que él cada noche. Por ello, se pondrán manos a la obra para intentar averiguar el misterioso caso.

Esta es una buena adaptación del libro La dama número trece, de José Carlos Somoza, como expresó muy contento el novelista en Sitges. Balagueró, junto al guionista Fernando Navarro (Verónica), ha simplificado el libro de Somoza en 107 minutos. Las claras diferencias que hay entre el libro y la película han sido la localización, ya que en vez de ser en España se ambienta en Dublín, y el número de musas (Balagueró las redujo a siete, puesto que si cogía las trece de la novela era abarcar demasiado en poco tiempo). Este es un aspecto que nos parece un gran acierto, aunque sí que es verdad que hubiésemos preferido saber aún más de algunas de las musas que aparecen, de su fondo o de sus poderes. Hablando de estas, otro de los puntos que fortalecen la cinta es su reparto (las propias musas de Balagueró)Franka Potente (Expediente Warren: El caso Enfield), que representa la garra, la fuerza y que nos da una de las escenas más desagradables de toda la cinta; Manuela Vellés (Lobos sucios), que representa la luz y a la que ya hemos visto en otros papeles del género como Secuestrados; Leonor Watling (Mi otro yo), que nos inspira confianza; Ana Ularu (Inferno), que nos da la valentía; Joanne Whalley (Gardel), que proporciona la oscuridad del filme; Yennis Cheung (The Real Target) como la exuberancia; Stella McCusker (Mi nombre es Emily) como la ambigüedad, y la pequeña Eve Maher (Can’t Cope, Won’t Cope).

Junto a ellas el papel protagonista masculino será llevado por Elliot Cowan (Innocent) como Solomon, el mayor implicado en la historia, que será quien resuelva este misterio que comenzó como un sueño junto a la ayuda del papel de Ularu. También tendremos el cameo de Christopher Lloyd, que alegrará a todos aquellos fans del séptimo arte, porque volver a ver al actor que interpretó a Doc en Regreso al futuro nos transmite nostalgia y bonitos recuerdos.

Una producción rodada en inglés para así poder expandirse a todo el mundo, coproducida por todos los lugares donde se ha rodado el filme: Castelao y Muse Film AIE en España, Fantastic Films en Irlanda, Frakas Productions en Bélgica, The Jokers Films en Francia y distribuido por Filmax en España. Este thriller es un cambio de tercio para Balagueró, que aunque nos guste su lado más terrorífico y sangriento que nos regaló con la saga Rec, agradecemos que nos muestre su faceta dedicada al terror gótico que nos ha ofrecido con Musa. Nos hace bastante gracia, irónicamente hablando, la gente que critica negativamente este último trabajo aferrándose a la explicación de que la cinta no aterra, cuando estaba claro que si lo que esperaban era algo similar a Rec, Musa no tiene nada que ver, y nunca pareció que fuera a ser así. De ahí el problema de hacerse ideas preconcebidas en el que siempre hacemos hincapié.

Musa es ahondar en lo oculto, en lo misterioso, en la apariencia, en la ambigüedad, en la seducción y en los sentimientos. Es un thriller, más bien similar a un cuento convertido en poesía tanto a nivel narrativo (se muestra el lado romántico en la forma de rodar y narrar de Balagueró) como a nivel técnico gracias al trabajo de Pablo Rosso en su fotografía. Si en algo peca Musa, es en su resolución final: nos parece bastante sencilla y rápida de resolver, aspecto que durante su primera parte de narración no nos pasó, y nos fue seduciendo, como las protagonistas de la misma, durante toda la historia hasta su parte final, de la que nos despegamos por completo. Sea como sea, es un buen trabajo con el que Jaume Balagueró nos ha dado una nueva versión, una nueva visión que transforma a las inocentes y bellas musas en algo no tan bello.

LO MEJOR:

  • La nueva etapa de Balagueró.
  • Las musas y su visión más oscura.
  • La poética en su narrativa.

LO PEOR:

  • Su final, que decae al ser resuelto muy rápidamente.
  • Echamos en falta saber más sobre alguna de las musas.
  • No es la película para quien espere pasar miedo.

María Páez

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