Compartir

cartel

 

Ocurren sucesos traumáticos que son capaces de cambiar el rumbo de la historia o incluso barrer físicamente de los mapas ciudades enteras, siempre con el trágico resultado de miles y miles de vidas destruidas. El oportunista mundo de la ficción audiovisual, siempre se ha hecho eco de estas grandes tragedias para contar, generalmente con algún punto de vista de calado humano y sensible(ro), cómo y por qué sucedieron y sus consecuencias. Hechos como los atentados de Nueva York el 11 de septiembre de 2001 o el tsunami que arrasó las costas de Thailandia el 26 de diciembre de 2004, han inspirado cintas en las que, como en WORLD TRADE CENTER de OLIVER STONE o LO IMPOSIBLE de J. A. BAYONA, la espectacularidad técnica para mostrar la catástrofe en sí se mezcla con el drama humano en una espiral de grandiosidad y morbosidad conjunta que, sorprendentemente, consiguen llegar a un gran número de público.

Pero hay otras historias detrás de las tragedias que pocas veces se cuentan, y son aquellas que reflejan las consecuencias a largo plazo, la reconstrucción física y mental de quienes vivieron los acontecimientos que paralizaron al mundo. WONDERFUL TOWN es una de esas historias que aparentemente poco tienen que ver con una película sobre catástrofes, pero que serían más difíciles de entender sin ellas.

 

Wonderful town 2

 

En una aldea al sur de la devastada isla de Phuket, otrora destino turístico por excelencia, la vida continúa después de tres años de haber cambiado radicalmente todo el lujo por la más absoluta de las ruinas. Un hotel ha sobrevivido al derrumbe físico pero no al económico, se mantiene en pie sólo por los pocos trabajadores que lo habitan como la joven Na, y al que un día acude un arquitecto llegado desde Bangkok para supervisar las obras de reconstrucción de otro gran hotel de la zona. Entre Na y el forastero empieza a despertarse una atracción que poco a poco se convierte en en amor, un amor que se levanta entre las ruinas emocionales de cada uno de ellos que es visto con malos ojos por aquellos que se recrean en su miseria odiando todo atisbo de felicidad ajena que encuentren a su alrededor.

 

Wonderful town

 

WONDERFUL TOWN es la primera película del tailandés ADITYA ASSARAT con la que ganó varios premios en festivales como el de Rotterdam, el de Las Palmas o el Festival Indie de Lisboa, y en la que trata una sutil historia de amor, sencilla y con el argumento recurrente del extraño que llega al pueblo y se enamora de la primera chica solitaria a la que encuentra, con una delicadeza visual que eclipsa cualquier indicio de vulgaridad que pudiera surgir de esa trama. Utilizando un ritmo esencialmente contemplativo, ASSARAT mimetiza los movimientos de sus personajes con el paisaje, que no por asolado deja de ser bello, creando así una película intensa pero poética que va desde el romance más tierno al drama y la tragedia tan inesperada como lo fue la ola que destrozó su paisaje.

Incluida en el Festival Prisma Siglo XXI, WONDERFUL TOWN es una película tan bella como desoladora, en la que quizá en algunos momentos abusa del lirismo de sus imágenes en decrimento de la historia, pero que en su conjunto resulta una cinta realmente recomendable.

 

LO MEJOR:

  • La belleza de su puesta en escena.
  • Que no recurra al sentimentalismo ni en la historia de amor ni al abordar las consecuencias del tsunami.

LO PEOR:

  •  Su ritmo excesivamente lento en la mayoría del metraje puede no convencer a todo tipo de público.

 

 

Mari Carmen Fúnez

No hay comentarios

Dejar una respuesta