Compartir

 

April A2 26

 

Si bien RAY LAWRENCE es un director que se ha formado en la escuela televisiva norteamericana de los ochenta (MAGNUM, MIKE HAMMER), lo cierto es que el director a la hora de dirigir cine siempre ha optado por rodar en tierras australianas, un aspecto que probablemente tenga mucho que ver con que éste se crió allí, junto a su familia. Con sólo tres películas a sus espaldas, todas ellas muy espaciadas en el tiempo, las producciones de RAY LAWRENCE acumulan once premios AFI (el prestigioso American Film Institue) y nominaciones en Cannes o San Sebastián. JINDABYNE supone su tercer y último, por ahora, largometraje.

Como ya hiciera con sus anteriores trabajos como director, en JYNDABINE vuelve a centrar la atención en las relaciones humanas. Esta vez LAWRENCE opta por diseccionar las relaciones humanas dentro de una pequeña comunidad, analizando las repercusiones de los actos de nuestros protagonistas no sólo en sus núcleos familiares (el entorno privado) sino también en el contexto social que monitoriza sus vidas (el entorno público, o mejor dicho, la opinión pública). En JINDABYNE el mensaje es claro: la aprobación o la condena pública de nuestros actos influye inexorablemente en nuestro círculo de confort, un terreno en el que reina muchas veces una falsa sensación de control, y que puede descubrirse como un espacio tremendamente vulnerable cuya fragilidad puede ser rota en cualquier momento liberando toda suerte de rencillas, rencores e inseguridades provocadas por experiencias vitales no superadas.

 

jinda3

 

El eje de la trama en JINDABYNE son las repercusiones que pueden llegar a azotar la vida de un individuo (en este caso un grupo) por tomar una decisión poco acertada. Cuatro amigos se adentran en la naturaleza para disfrutar de su pasión: la pesca de río. Cuando descubren el cadáver de una aborigen, con visibles muestas de violencia, flotando en el agua, su decisión de continuar con su deporte favorito y retrasar la noticia del hallazgo hasta su regreso al pueblo provocará un conlicto social que irremediablemente afectará sus planos públicos y privados. La ausencia de ética o moralidad en su decisión de continuar pescando será juzgada y condenada por la sociedad, levantando una cortina de miedo y descofianza entre los seres más cercanos de todos los integrantes del grupo. El hecho de que la víctima sea una aborigen sólo ayuda a que la fractura no sólo sea familiar, sino también social.

 

jinda4

 

A partir del relato “Tanta agua tan cerca de casa”, de Raymond Carver, RAY LAWRENCE construye este análisis sobre acciones y consecuencias con un ritmo muy pausado. El estudio psicológico de los personajes se antoja mucho más interesante para el director que el propio discurso narrativo de los hechos. Quizás esta “falta de prisa” en la exposición sea el punto más polémico de la cinta, porque mientras algunos espectadores, acostumbrados a consumir cine rodado a altas revoluciones, achaquen una excesiva (e innecesaria) densidad en el tratamiento de los personajes, otros espectadores celebrarán la elección del director, encaminada más a estudiar los perfiles de los personajes que los acontecimientos en si.

En el plano interpretativo, elenco prácticamente formado por acores australianos, destaca LAURA LINNEY, que se alza sobre el resto del reparto firmando una actuación poderosa, llena de matices y capaz de transmitir su conflicto interno a través de miradas llenas de confusión, miedo y desesperanza. GABRIEL BYRNE, en cambio, no solventa con éxito su papeleta y su actuación, excesivamente hermética, impide que el espectador se identifique con él.  El resto del reparto trabaja con solvencia sus roles secundarios, destacando la labor de BETTY LUCAS dado vida a la intromisión en estado puro, porque los conflictos del matrimonio protagonista no sólo son generados por elementos externos, sino en su propio día a día más íntimo.

Un estudio del matrimonio como una comunión de confianza mutua. Sin ésta, todo son sombras y dudas.

 

LO MEJOR:

  • LAURA LINNEY, sin duda.
  • El acertado doble tratamiento del conflicto, a nivel externo e interno.

 

LO PEOR:

  • Su ritmo exige mucha implicación en el espectador. No es para todos los públicos.
  • Son obras que de no ser por Festivales como el que nos ocupa, tienen muy complicado el acceso al espectador.

 

Alfonso Caro

 

 

 

No hay comentarios

Dejar una respuesta