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Hay películas que en ocasiones pintan muy bien y después nos decepcionan. Eso es lo que nos pasó en Sitges con Maus, una oportunidad bastante perdida del asturiano Gerardo Herrero, más conocido como Yayo Herrero (Safari, The Acrobat, Picnic) con su primer largometraje, donde quiere reflejar la amenaza islámica a Occidente en la actualidad.

Maus habla de una pareja, Alex y Sasa, que decide viajar a Bosnia para conocer el país natal de la familia de ella. Todo pinta de maravilla hasta que Sasa tiene la sensación de que algo les está acechando.

Un thriller con recursos de fantasía que trata en su guion, escrito también por el director, un tema tan interesante como son los traumas, en concreto los dejados tras vivir una guerra. Y es que Sasa (Alma Terzic) ha vivido dicha situación. El problema es la construcción del personaje, su simpleza e incoherencia, porque es tal el delirio repentino que coge la joven que, en vez de que el espectador empatice con sus sentimientos, acaba rehuyendo de ella y de la historia en general. Por su parte, su pareja, Alex, encarnado por August Wittgenstein (El Congreso), es un europeo feliz, concretamente alemán, que entra en conflicto con su propia novia en este viaje en el que se adentran en los bosques del este de Europa, en pleno Sarajevo. La película se centra en el conflicto de Los Balcanes de los años 90, una dura guerra que se llevó alrededor de 100 000 vidas de civiles. La dos Europas se ven perfectamente reflejadas en los personajes protagonistas, simbolizando uno la felicidad y el otro el horror, y pasando del amor al odio y viceversa por momentos. Debemos decir que hasta el último minuto de la cinta no están bien reflejados estos detalles, que deberían haber sido más claros y haber estado mejor expuestos desde el principio de la película. Creemos que Herrero se arriesga y se pilla las manos al posicionarse en un bando (el de los musulmanes) y extraer una moraleja en la que parece decir: “Mira, Europa, lo que pasa por no haber sabido gestionar lo de Los Balcanes”. 

El culmen viene con las escenas de “tensión” (forcejeos, armas, minas, espacios oscuros…) protagonizadas por los dos secundarios, Aleksandar Seksan (Zaba) y Sanin Milavic (Belvedere), que nos darán más de una escena desagradable. Sasa, ante esto, desvariará y se aferrará a su amuleto, el hamajilija. Una vez más, el espectador se desespera y se decepciona en todo su conjunto con tanto juego entre la realidad y lo onírico que engaña demasiado al espectador sin explicaciones claras, desembocando en un final pretencioso que hace deprisa y corriendo para que algo de lo que quería reflejar fuese coherente. Un mix de cine survival con thriller y cine político excesivamente difuso en su conjunto, delirante y poco claro. Un quiero y no puedo que os animamos a ver para que opinéis por vosotros mismos.

LO MEJOR:

  • El tema planteado es interesante.
  • Las dos Europas reflejadas en los personajes principales.

LO PEOR:

  • El tema está mal abarcado y con poca claridad y fluidez.
  • No empatizamos con el personaje de Sasa.
  • Se respira demasiada confusión y simpleza en sus personajes y planteamientos.
  • Es demasiado delirante.
  • Desespera al espectador.

María Páez

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