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fariña-SILUETA
Libros del K. O.
publicó el septiembre pasado el libro Fariña, que hoy en día va por su quinta edición y que debería convertirse en libro de cabecera de todo periodista, o aspirante a serlo, como ejemplo de un excelente trabajo de investigación. Su autor, Nacho Carretero, escribe actualmente en El Español y ha colaborado como freelance en diversos medios (Jot Down, El País, El Mundo…). Su trabajo de reportero le ha llevado a viajar por medio mundo y a ser testigo de realidades muy duras, como el genocidio de Ruanda o la situación de Palestina. Pero volvió a su tierra natal, Galicia, para contar una historia mucho más cercana, la del narcotráfico, y que parece de película. O de serie, como así le ha parecido a los responsables de Bambú Producciones y de Antena 3, que anunciaron hace pocos meses que el proyecto de la adaptación a la pequeña pantalla de este libro estaba en marcha.

El autor condensa en 268 páginas la historia del narcotráfico gallego, desde sus orígenes como una evolución del estraperlo y el contrabando de tabaco hasta el estado de la cuestión en la actualidad, pasando por los juicios y sentencias más o menos mediáticos o el daño que la droga produjo en toda una generación de jóvenes gallegos. En la posguerra, Galicia, y en especial la zona de la Costa da Morte, era un lugar deprimido económicamente que miraba con envidia las comodidades del vecino Portugal; el comercio entre los pueblos fronterizos era un modo de supervivencia para muchos lugareños. Cuando las cosas mejoraron en nuestro país, los tránsitos de mercancía empezaron a ser en sentido contrario, para terminar convertidos en un gran negocio, el del contrabando de tabaco a gran escala, y en el que participaban las propias tabaqueras, como Philip Morris, que daban salida a partidas defectuosas. El dinero fácil, los coches de alta gama, las familias y clanes… empezaban a multiplicarse. Ser contrabandista significaba tener un estatus elevado en la Galicia de los 60 y los 70.

Fariña. Libro el palomitrónEl salto, como lo define el propio autor, estaba a la vuelta de la esquina. Los jóvenes de la época ya habían empezado a experimentar con las drogas, se olía (nunca mejor dicho) el negocio y llegaban pequeñas cantidades de hachís desde Andalucía en maleteros. Entonces, el encuentro en prisión entre unos narcos colombianos y algunos contrabandistas fue el punto de partida de la época más dura del narcotráfico en España. La coca, la harina, la fariña… llega a las costas, y con ella se hacen habituales en el paisaje las planeadoras, los fardos abandonados en las playas, los cochazos, los fajos de billetes al peso…, pero también los muchachos con el mono por las calles, las muertes por sobredosis o los ajustes de cuentas. La situación se hace insoportable, aunque se mira hacia otro lado, hasta que algunos vecinos se reúnen para luchar contra aquello y aquellos que amenazan su entorno y, sobre todo, a sus hijos. En paralelo llegan las grandes y mediáticas operaciones, como la “Nécora”, las manifestaciones en las puertas de las mansiones de los narcos y la aparición de arrepentidos en programas como La máquina de la verdad. Se hacen conocidos los nombres de algunos de los capos: Laureano Oubiña, Charlín, Marcial Dorado (cuyas fotos con Núñez Feijóo, actual presidente de la Xunta de Galicia, lo devolvieron a la actualidad hace unos pocos años) o “Sito Miñanco”, entre otros. Pero lejos de ver el fin de clanes, grupos y familias de la droga, descubrimos que el negocio sigue boyante, dirigido, en algunos casos, desde las prisiones, y que el blanqueo de sus beneficios mantiene cientos de negocios en la Costa da Morte hasta este momento.

Nacho Carretero ha realizado un enorme trabajo de documentación, que se traduce en una gran cantidad de datos, en extractos de entrevistas y en anécdotas presentados de tal forma que consiguen que el lector devore el libro. Lejos de aburrir con cifras, que también están, se narra la historia del narcotráfico gallego como si de un personaje se tratase y de una forma cercana a la de la mejor película de gánsteres. Aunque en algunos momentos nos podamos perder con los nombres, que se repiten en los distintos capítulos, el autor recuerda algún momento significativo anterior para que el personaje en cuestión sea localizado y puesto en el lugar exacto del entramado narrado. De todo lo que se podría remarcar de este libro, destacamos: la descripción de la génesis del contrabando y su evolución en tráfico de drogas; las entrevistas con los testigos y protagonistas de los hechos, en especial con Carmen Avendaño (portavoz de la Asociación Érguete y que inspiró el personaje de Adriana Ozores en la película Heroína); y la demostración de las relaciones de contrabandistas y narcotraficantes con todos los partidos políticos de Galicia. Y, por supuesto, la parte más sorprendente: el análisis de la situación actual que, sin aparecer en los medios ni ser marco de protestas o reivindicaciones sociales, puede considerarse tan preocupante como en décadas pasadas, porque ya no vende, al ser los narcos más discretos, y porque los recursos para las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado se dedican a otras labores. Por no mencionar que “ahora se mira para otro lado con el dinero de los narcos”.

Un ensayo con mucho material para guionistas avezados que quieran trabajar con mimbres reales y exponer al gran público una parte muy negra de nuestra historia reciente. Eso ha sabido verlo Bambú Producciones, que, como comentábamos anteriormente, ya trabaja en una ficción que aseguran que estará muy cercana al documental, con actores gallegos y en las localizaciones donde ocurrieron los hechos, y a series muy recientes como Gomorra o Narcos. Vamos, que las ganas de que se estrene son máximas; hasta que llegue ese momento, desde El Palomitrón os recomendamos este libro: seguro que lo disfrutaréis.

Rocío Alarcos

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