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La Cueva

 

“Quieres dejar de decir que nos vamos a morir porque no nos vamos a morir.”

“Hemos aguantado todo lo que el cuerpo humano puede aguantar y yo ya no puedo más .”

“Apaga la puta cámara o te la parto en dos.”

“¿Y si hacemos un sorteo? Si todos estamos de acuerdo en sacrificar a alguien no sería un asesinato, y además sería más aceptable éticamente.”

 

 

Estamos acostumbrados a decir películas de verano y pensar en cintas divertidas, de amor, básicamente felices y donde los protagonistas se lo pasan en grande. Pero no todos los veranos tienen que salir perfectos, puede haber algún imprevisto que cambie por completo esas ansiadas y exóticas vacaciones. Un tiempo de descanso que se convierta en la peor pesadilla de tu vida. Y cómo no, me toca escoger una de mis películas de verano y vengo con este especial a romper los esquemas de veranos perfectos. Sí, yo, una de las pocas de la redacción de El Palomitrón que disfruta como una enana, ama y prefiere ante todo el género de terror. Así soy, rompiendo lo establecido y disfrutando con los gritos, la tensión del momento y las vivencias humanas. no dudé en escoger este filme que si algo tiene relacionado con el verano es por sus actividades, por ser unas vacaciones y también por su escenario, Formentera, en concreto la cueva de Sant Valero. Espacio palpable y real. Cueva en la que aún hoy en día sigo y seguiré atrapada cinematográficamente hablando.

Y es que nunca olvidaré cuando la descubrí allí, en ese evento que tanto adoro, el Festival Nocturna 2014. Fue para mí un cambio de rumbo en el cine de terror, un aire fresco en el género, giros, sorpresas que me dejaron boquiabierta, con los pelos de punta y al que solamente puedo agradecer y aplaudir.

Como veníamos diciendo, en verano también pueden suceder imprevistos que arruinen tus vacaciones. Esto puede darse y es lo que sucede en LA CUEVA, el segundo largometraje de ALFREDO MONTERO (NIÑ@S). Cinta que se creó en 2012 y que salió con mucho empeño y trabajo de forma espectacular a la luz en la gran pantalla el pasado verano, para ser más exactos, el 11 de julio de 2014 y que me deslumbró (como cuando ves la luz al final de la cueva) por completo. Fue verla y quedar atrapada, no creer en la obra maestra que veía, nada que envidiarle a ninguna gran producción americana, y sí señores, española.

Una historia que comienza con sonrisas y ganas mostradas por un grupo de amigos que se van a pasar unos días a Formentera. Un destino vacacional donde encontrar: Parajes exuberantes, puestas de sol, playas de aguas cristalinas, mar a alrededor de toda la isla. Un sinfín de elementos para pasar una semana perfecta en nuestro país. Pero no todo es descanso y tirarse en la arena blanca a tomar el sol. También esta isla del archipiélago balear es una excusa para hacer actividades más deportivas como: Excursiones en kayak, barco, bucear en el mar, senderismo por sus bosques, escalada, rápel, o un atractivo general como es el de las excursiones de espeleología. Ésta última es la que experimentan los personajes de la película. Parece ser que no tenían advertido que si no eres un experto espeleólogo más vale que te quedes fuera de la cueva y no intentes explorarla porque si no pasa lo que pasa… Y lo que todos aquellos que hayan visto esta película, y los que no, ésta es una buena excusa para hacerlo y comprobarlo.

 

La Cueva

 

Homenaje en este especial verano 2015 desde El Palomitrón, escogida, aparte de por ser una de mis favoritas, por ser una demostración de que con buenas ideas y recursos escasos se puede hacer una gran película en nuestro país. Sus buenas críticas y los reconocimientos me dan la razón, ya que ha sido considerada como lo mejor del 2014 en cuanto a cine de terror de nuestro país.

LA CUEVA fue descubierta por la productora Morena Films en el Festival de Sitges 2012 y se ha llevado innumerables galardones (Premio Nocturna Paul Naschy 2014 a la Mejor Película en el Nocturna, Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid, Biznagas de Plata a la Mejor Película, Mejor Actor y Mejor Actriz en la Sección Zonazine del Festival de Málaga), además de vender los derechos a una productora de Hollywood para hacer un remake.

LA CUEVA consigue atrapar al espectador (conmigo lo hizo a partir del minuto 0; cuando aparece ese primer plano desde una roca y se aprecian las vistas del mar Mediterráneo, un sol radiante y unos mensajes telefónicos suenan en voz en off hasta esa brutal escena final), hacerlo sufrir, llorar, sentir desorientación, realmente angustia. Y no con el fácil recurso de introducir fantasmas, zombies o monstruos similares, sino con la realidad, la dureza del ser humano y ver como de una situación que parece en su origen divertida, de repente se tuerce y da la vuelta por completo llegando a pasar un terror verdadero. Una situación que puede ocurrir en realidad.

 

La Cueva

 

Para todos aquellos cinéfilos cansados del found footage (método de grabación de cámara en mano) con esta película volverán a ver que hay cintas que valen la pena. Por un reparto de actores (MARTA CASTELLOTE, XOEL FERNÁNDEZ, EVA GARCÍA-VACAS, MARCOS ORTIZ Y JORGE PÁEZ) con todas las letras de verdad, que no son las típicas caras conocidas (se apuestan por profesionales no famosos que hace en momentos dudar al público si lo que sucede es ficción o no). Un equipo digno de alabar que sufrió daños a la hora de hacer la película debido a golpes con el espacio y la angustia durante el rodaje. Y cómo no, por su cabeza pensante, el formenterense ALFREDO MONTERO, director y a la vez guionista (junto al trabajo posterior de JAVIER GULLÓN), que consigue transportar de la pantalla a la butaca diferentes sensaciones (miedo, supervivencia, claustrofobia, asco, pena). Unos sentimientos que gestó MONTERO desde que se introdujo en la propia cueva del largometraje a escribir en su interior el guión del mismo (con ayuda de un espeleólogo que conocía la cueva y con hilos que le guiarán de la salida). El director concibió esta película allí, entre las grutas rodeado de estalactitas y estalagmitas, donde sus protagonistas quedan atrapados sin saber encontrar la salida. Éste quiso experimentar lo que los actores cuando se escuchara la palabra acción sentirían. Soledad, desorientación y agobio que plasmó en un papel y llevó a la interpretación con la ayuda de su reparto.

Un muy digno natural y real escenario sobrecogedor por sí solo (la cueva de Sant Valero), genialidad y gente enamorada del cine dio como resultado este largometraje que muestra que los seres humanos en situaciones de límite tiran de instintos y su único objetivo es salvarse a sí mismo, valga lo que valga y pese a quién le pese. Ética, moralidad son algunos de los temas que visitan esta cueva, que tanto ansío visitar desde que la conocí gracias a esta película. Eso sí, con un guía experto del tema. Solamente puedo decir una cosa más… que “Gritar no es suficiente”, sensación que viví al introducirme con el séptimo arte en LA CUEVA y… precaución, porque si entras probablemente no puedas encontrar la salida.

 

María Páez

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