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La Princesa Mononoke protagonista y lobo - el palomitrón

Él [el Espíritu del Bosque] es la vida.
No está muerto, San, está aquí, ahora, intentando decirnos algo.
Nos está diciendo que vivamos.

Ashitaka, La princesa Mononoke

Todos aquellos que seguimos al gran maestro de la animación japonesa, Hayao Miyazaki, sabemos que hubo una película que marcó un antes y un después en su carrera, además del devenir del Studio Ghibli. Hablamos de La princesa Mononoke (1997). Cumple 20 años y sigue siendo una de las películas más influyentes de la animación japonesa.

Para sorpresa de todos, a principios de año Studio Ghibli publicó un comunicado en el que anunció una nueva película dirigida por el maestro japonés para 2019. Para celebrar esta gran noticia, y como homenaje al maestro Hayao Miyazaki, en El Palomitrón hemos decidido repasar cronológicamente los largometrajes que ha dirigido hasta el momento. La semana pasada os contamos todo acerca de El castillo de Cagliostro y esta semana os contaremos qué nos ha parecido La princesa Mononoke.

Una historia de lobos hecha realidad

Desde los años 70, Miyazaki tenía una idea en su cabeza: escribir una historia sobre una chica criada por lobos. Pero no fue hasta 15 años después cuando comenzó a ponerla en marcha. Ambientada en el periodo Muromachi, La princesa Mononoke cuenta la historia de Ashitaka, un príncipe sobre el que cae una extraña maldición que le obliga a abandonar su pueblo y buscar una solución en tierras lejanas. Una vez halla el lugar que buscaba, se encuentra con una situación de lo más hostil. Por un lado, los dioses del bosque luchan por conservar su naturaleza intacta; por otro, un grupo liderado por Lady Eboshi amenaza con destruirla con el objetivo de obtener hierro y construir armas de fuego.

Este choque entre ambos mundos está llevado de una manera muy especial y nunca vista hasta el momento. Para plasmarlo de la mejor manera posible, Miyazaki apuesta por una protagonista diferente, una joven (San) que ha vivido con lobos desde que fue abandonada por sus padres y lucha junto a ellos y los dioses por la conservación del bosque. Su idea de crear una historia sobre una chica criada por lobos se hizo realidad. Además, si vamos más allá, vemos como el filme retrata a la perfección los primeros intentos del ser humano de dominar la naturaleza. Para el maestro no hay villanos, por eso su intención fue siempre evitar los estereotipos para mostrar la complejidad de ese momento.

La Princesa Mononoke lucha hombre y naturaleza - el palomitrón

Junto a esta lucha entre los humanos y la naturaleza encontramos a unos personajes y unos roles de género que, realmente, no se habían visto hasta el momento. Ejemplo de ello son los enfermos de la Ciudad del Hierro: no son marginados, sino que forman parte de la comunidad. Otro gran ejemplo es el papel de las mujeres. Hacen el trabajo más duro y tienen la misma voz que los hombres. Todas ellas habían sido prostitutas, pero gracias a Lady Eboshi se convierten en mujeres emancipadas sin nada que temer. Queríamos mencionar esto, pues es más que evidente el compromiso de Miyazaki por los personajes femeninos fuertes, y no solo se refleja en esta película, sino que está latente en todas sus producciones.

Una naturaleza para adultos

A lo largo de los años esta película ha recibido muchas críticas tanto por el uso de la violencia como por la crueldad que muestra. Ejemplo de ello son las escenas donde podemos ver cabezas saltando y brazos amputados, algo que muchos consideraron inapropiado para cierto público, o los mensajes que puede mostrar en determinados momentos, mensajes duros (aunque en nuestra opinión realistas y sinceros).

Para todos los que consideraban que esta película no era para todos los públicos, Miyazaki tuvo unas palabras que recuperamos a continuación: “Hay que abordar los temas que tratamos de la forma más honesta posible. No considerar, en particular, el pasado como algo intocable confinado en los museos. Hay que narrar el mundo tal y como lo sentimos, tal y como lo vivimos. Para mí todo eso no es tan grave, ya que no me quedan muchos años por delante… Pero muchos jóvenes son descendientes de una generación cuyos padres los han llevado literalmente en brazos. Están completamente debilitados. Cincuenta años después de la guerra, hemos vuelto ingenuamente al punto de partida. Pensamos que eludiendo las cosas desagradables podemos hacernos mejores, que superando la pobreza estaremos sanos. Sin embargo, ahora sabemos que no hacemos más que crearnos nuevas plagas”. Una reflexión más que acertada y que pensamos que hizo para hablar sobre la imaginación de los niños y saber cómo reaccionan a esas imágenes.

La Princesa Mononoke bosque - el palomitrón

Pero bueno, sea o no una película apta para menores, debemos tener claro su mensaje: TENEMOS QUE CUIDAR LA NATURALEZA. Miyazaki siempre presenta este mensaje en todas sus producciones, desde Nausicaä del Valle del Viento (1984) a Ponyo en el acantilado (2008), pasando por la icónica Mi vecino Totoro (1988). Así, en La princesa Mononoke el gran maestro muestra este mensaje a través del bosque. Nos muestra su magia, pero a la vez nos muestra cómo los humanos poco a poco lo vamos mancillando de forma irreparable. Todo ello tiene un fin, una voluntad: hacer reflexionar al espectador sobre qué relación tenemos con la naturaleza, con los dioses del bosque. Es bastante interesante y nosotros nos preguntamos: ¿podemos renunciar a nuestro deseo de poseer para poder convivir con ellos en armonía?

Una animación japonesa más allá del Ghibli

La animación conseguida en La princesa Mononoke realmente es sólida y muestra un colorido y una fluidez de lo más sorprendente. Si nos paramos a pensar en los paisajes, parecen fotografías en movimiento. La delicadeza mostrada en los diseños de las criaturas o los mismos personajes es otro de los aspectos que destacar, pues nos transmiten sentimiento y emoción en cada movimiento. Incluso los propios animales, seres de mayor importancia en el filme, nos consiguen transmitir con la mirada sensaciones dignas de admiración. Se nota que está en manos tanto de Miyazaki como de Studio Ghibli.

Hemos hablado de la imagen, pero no podemos dejarlo sin hablar del sonido. En esta ocasión el autor de la banda sonora es Joe Hisaishi. Una banda sonora que impregna toda la película y nos llena de emoción. Sabe qué tema encaja mejor en cada momento, y sabe qué debe sonar tanto en la guerra como en la paz. Se trata de un perfecto complemento que hace todavía más grande a La princesa Mononoke.

Tenemos ganas de más

Dos décadas después, el maestro Miyazaki lo sigue consiguiendo, sigue estando en lo más alto. Con La princesa Mononoke consigue una combinación de tradición cultural, un fuerte mensaje medioambiental, violencia contenida y, como ocurre en sus obras, una pizca de romanticismo. En definitiva, la historia de La princesa Mononoke es vibrante, emotiva y, por qué no decirlo, bonita. Sus personajes, la trama, la música… Todo nos invita a sentarnos a disfrutar una vez más de ella. Todo ello nos invita a esperar con ansia a la próxima cinta del gran maestro Miyazaki.

LO MEJOR:

  • El argumento y su dramatismo, que te llega hasta el corazón.
  • El mensaje de crítica hacia la naturaleza.
  • Un trabajo de dibujo y de animación excepcional.

LO PEOR:

  • El ritmo de la película, en momentos puede parecer lenta.
  • La complejidad del mensaje puede no llegar a todos los públicos.

Marisol Navarro

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