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Festival de San Sebastián. Isabel peña El PalomitrónAmanecemos el lunes con la fabulosa Que Dios nos perdone aún en la cabeza y valorando sus posibilidades de premio en el Festival. Pese a que la cinta de Rodrigo Sorogoyen ha reconducido la Sección Oficial (qué gustazo que sea nuestro cine el que impone el ritmo del pelotón), lo cierto es que todavía tenemos mucho festival por delante y muchos títulos por descubrir. Pase lo que pase, todo indica que esta edición, por fin, tendrá competición de la buena en su Sección Oficial.

Y con estos pensamientos en la cabeza, y tras haber engullido el necesario café y haber activado nuestra maquinaria cinéfaga, nos plantamos en el Teatro Principal para visionar Pretenders, una incursión de Vallo Toomla, joven promesa del actual cine que se rueda en Estonia, en el universo de las relaciones de pareja. Un filme que en su primer tercio se sirve de los silencios, la geometría en sus composiciones y los planos sostenidos para despojar al espectador de cualquier conato de premura, y que poco a poco nos introduce en un juego de celos que termina por hacer añicos las realidades, flirteando sin ningún complejo con el cine de terror a medida que los miedos de unos y otros se materializan y protagonizan el devenir del relato. Reflexiva y moralizante, Pretenders será disfrutada por los espectadores más pacientes.

Festival de San Sebastián. Pretenders El PalomitrónA media mañana, toca avituallarnos enfrente del Hotel María Cristina antes de compartir unos minutos con Alexandra Masangkay, la única actriz femenina que veremos en el reparto de Los últimos de Filipinas, la cinta de Sony Pictures que llegará el 3 de diciembre a los cines. Para la joven actriz debutante el rodaje ha sido, como es lógico, muy excitante. Y es que, ojo, la actriz de origen filipino se las ha visto con Eduard Fernández, Luis Tosar y Javier Rodríguez. Casi nada. “Todo fueron pluses y cosas positivas. Compartir rodaje con gente tan profesional ha sido fabuloso, me ha ayudado mucho a crecer y mejorar mi formación como actriz. Me he sentido muy mimada por todo el equipo y la experiencia de crear un personaje de cero ha sido fantástica”. En palabras de Alexandra, “Los últimos de Filipinas es una película en la que no hay buenos ni malos. Antonio Román, el director, ha querido mostrar el plano personal de los personajes, relegando a un segundo plano al soldado. Se trata de buscar y focalizar las motivaciones y los valores que nos hacen tan humanos”.

Alexandra Masangkay. Los últimos de Filipinas El Palomitrón

Y de una actriz que está empezando a dar sus primeros pasos a un director que con su segundo largometraje ya es una apuesta segura de nuestro cine: Rodrigo Sorogoyen. No nos equivocamos nada hace dos años cuando le incluimos en nuestro especial de jóvenes talentos que atesoraban el futuro de nuestro cine (podéis recuperar el artículo aquí). La mesa redonda es esta vez en una de las habitaciones del hotel, y los escasos quince minutos que nos conceden nos saben a muy poquito, porque tras visionar Que Dios nos perdone, la cascada de preguntas, especialmente todas las que abarcan aspectos técnicos (en cuanto la veáis vais a empezar a entenderlo), requeriría toda una mañana de conversación con el director. Tras él, turno para un Antonio de la Torre muy extrovertido, contrapunto total de Roberto Álamo que, amparándose en el escaso tiempo con el que contamos para la mesa redonda, reparte contestaciones secas y decide no conceder ni un minuto a divagar o detenerse en aspectos obvios bajo su punto de vista. ¿Prepotencia o falta de ganas? Nos inclinamos más por practicidad extrema por parte del actor, algo que en entrevistas de promoción resulta tan extraño como llamativo (que no censurable).

El equipo de Que Dios nos perdone ayer en San Sebastián. Fuente: El periódico

Y para cerrar la jornada del lunes, aparcamos los pintxos para meternos entre pecho y espalda las mejores hamburguesas de San Sebastián, siempre, eso sí, con el cine presidiendo todas las conversaciones.

FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN El PalomitrónCada vez más cómodos en San Sebastián, cada día disfrutando más el festival.

 

Alfonso Caro

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