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Mateo Gil El Palomitrón
Mateo Gil, director y guionista de Proyecto Lázaro

Es canario, todo un experto tras la cámara, ha tocado diferentes géneros y ha sido el compañero de guion del mismísimo Alejandro Amenábar en obras maestras de nuestro cine español como Tesis, Abre los ojos, Mar adentro y Ágora. Sí, hablamos de Mateo Gil, y tras visionar su último filme, Proyecto Lázaro, hemos tenido el placer de tener una agradable y cercana charla con él. Proyecto Lázaro confirma una vez más que las ideas en el cine están por encima de los grandes presupuestos. Con esta cinta, Mateo Gil nos plantea preguntas sobre la vida a través de la ciencia en general y la criogenización en particular, articulando un lenguaje muy particular que nos arrastra a ver, sentir y reflexionar.

 ¿Cómo definirías la película?

 

 

La defino como la historia del primer hombre resucitado de la historia de la humanidad. Es un drama vital.

 

El guion nos ha recordado a Abre los ojos. ¿Te inspiraste en ella para hacer Proyecto Lázaro?

Ahí se me ocurrió por primera vez la idea de contar la historia de un criogenizado, pero sin realidad virtual, cuando se despierta en el futuro lleno de moratones, hecho una mierda en la camilla. Esa era un poco la idea de partida. Luego esa idea se quedó guardada y se fue macerando a lo largo de muchos años.

  
¿Cuándo empezaste a escribir el guion?

Lo escribí en el año 2009, porque en el año 2008 publicaron la noticia que se ve en la película sobre la crionización de ratas, y a partir de ahí sentí que tenía que escribir la historia. En el 2008 estaba rodando la segunda unidad de Ágora con Alejandro Amenábar en Malta y tenía bastante tiempo libre, así que empecé a coger las primeras notas y en 2009 me encerré y escribí en un mes la primera versión del guion.

¿En tan poco tiempo?

En 25 días exactamente. No salía de casa, comía fatal mientras escribía. Salí hecho una mierda porque además fue un viaje emocional, pero la historia ya estaba hecha.

Entrevistamos a Mateo Gil en El Palomitrón

La noticia entonces fue la señal para crear esta historia.

 

Fue el detonante perfecto para crear la narración. Se habían macerado muchas cosas ahí, muchas experiencias, muchas preguntas.

Has situado la historia en el año 2084, ¿cómo crees que va a ser el mundo para entonces?

Elegí 2084 porque es una fecha muy lejana y porque yo quería que todo el entorno vital del personaje que muere hoy con 32 años hubiera desaparecido. No podía ocurrir en 2050, tenía que llevármelo más lejos para que él no se preguntara: “¿Y dónde está Fulanito?”. Quería sacarlo completamente de su contexto. En cualquier caso, creo que si ocurriera esta historia, probablemente ocurriría antes de 2084.

¿Cómo te has documentado para hacer la película?


No ha hecho falta tanta documentación porque en realidad yo, según lo que he leído, me imagino que se clonarían un montón de órganos, pero habría otros que no podrían clonarse, como el sistema nervioso. Tampoco he tenido que documentarme mucho, porque al fin y al cabo estoy ficcionando sobre cosas que hoy se están investigando, pero que no están del todo claras. Me he mantenido más o menos verosímil en cuanto a quién llevaría la investigación, las corporaciones privadas, muy grandes e internacionales, y poco más. Tampoco hay mucha ciencia en la película. Parece que hay mucha ciencia pero no la hay.                                               

 ¿Crees que es posible la criogenización?

 

Creo que es posible la criogenización, pero que te resuciten yo lo pongo en duda. Es posible, porque de hecho hay varios miles de personas criogenizadas en el mundo ya.

Entrevistamos a Mateo Gil en El Palomitrón                                                                                           
¿Tú lo harías?

 

Yo no lo haría personalmente porque creo que si algún día llegan a tener la tecnología para descongelar a una persona y recomponer ese cuerpo, tendrán la tecnología para coger tu ADN y hacerte nuevo. De todas formas no vas a ser tú, va a ser otra cosa nueva. De hecho, creo que el tema del fondo de la película es la identidad. ¿Seguimos siendo nosotros mismos aunque te cambien los músculos, los amigos, te saquen de tu sitio y te lleven a otro lugar, a otro tiempo, o te cambien los objetivos vitales? ¿Sigues siendo tú? Yo creo que no.

A pesar de que el personaje tira de sus recuerdos de antes…

 

Claro, porque es lo único que te hace ser tú. Y hay un momento que después de estar dando tantas vueltas a los recuerdos te preguntas si serán reales o te los estarás inventando, y entonces ahí tu identidad se habrá ido a tomar por culo. Eso le pasa a mucha gente mayor. El personaje de Marc se agarra a los recuerdos porque ahí está su “yo”.

En cuanto al amor que pueda sentir Marc después de ser revivido hacia Naomi y hacia el personaje de una de sus cuidadoras, Elizabeth, ¿qué siente? ¿Cómo lo ves?

De Naomi sigue más enamorado aún que cuando estaba vivo. Y en cuanto a Elizabeth, hemos querido mantener adrede un poco la ambigüedad porque ella misma dice que el amor romántico es algo a lo que ella no se entrega ya con tanta facilidad, pero eso no quiere decir que no sea capaz de amar. Son cosas muy diferentes y yo creo que ella a Marc sí le ama, otra cosa es que se haya enamorado. Lo dejo abierto.


¿Por qué elegiste coger y contextualizar esta historia en ciencia ficción?

 

Yo quería que el personaje atravesara, hubiese visto, sentido la muerte y se enfrentara a una nueva vida y dijera: “¿Y ahora qué?”. Ya no está mi gente, ni mi agencia, ni mis pinturas, ni mi reconocimiento social, ni mi madre…

¿No es un poco para invitar al público a que piense y valore el tiempo de su vida que vive ahora en este mismo momento?

Cuando escribía esta historia me lo estaba diciendo a mí mismo. Si al público le hace pensar eso, habré conseguido algo muy guay.

Es lo que a nosotros nos ha hecho pensar.

 

Ojalá a todo el mundo le pase lo mismo. Para mí ha sido un viaje personal que necesitaba hacer en ese momento y decir espabila, céntrate ya, sienta el culo y aprende porque no vas a ser siempre joven ni siempre vas a estar ligando… La vida tiene un montón de otras cosas. Es un poco lo que le digo al personaje, yo al personaje le trato muy mal, pero también le plante como un gilipollas para poder tratarlo bien, mal y que al final aprenda la lección.

Entrevistamos a Mateo Gil en El Palomitrón

El tema del sexo libre que se trata en la película ¿crees que es lo que hay hoy en día en las relaciones?

Lo que dice el personaje de Elizabeth con respecto a ese tema es lo que le podría decir una chica de este año 2017 liberada de la independencia del hombre a una chica casada de hace 30 años, o incluso menos. Tal cual, o si me apuras a una chica del norte de Europa a una mediterránea. El personaje dice que el amor romántico estaba muy sobrevalorado en tu época. Y eso es cierto, porque somos hijos de la televisión y del cine, y el amor romántico en la historia de la humanidad jamás estuvo tan valorado como en el siglo XX y en otras épocas se vivía prácticamente sin amor romántico, lo cual no quiere decir que en esas épocas hayan sido incapaces de amar. Hay muchos tipos de amor y no necesariamente el romántico es el mejor, porque a veces es muy egoísta, vivimos en una especie de nube y no queremos analizarlo. 

¿Por qué elegiste coger a escogiste a Oona Chaplin y Tom Hughes como los protagonistas?

A Oona Chaplin porque lo mola todo (risas). La pregunta es por qué me eligieron ellos a mí. A Oona Chaplin ya la tenía fichadísima y a Tom Hughes le escogimos a través de casting.

¿No pensaste en escoger a Eduardo Noriega, por ser uno de los actores con los que más has trabajado o como guiño a Abre los ojos?

Eduardo tiene buen inglés y podría haberlo sacado perfectamente, pero yo sentía que al tener a Oona Chaplin ya estaba cubierta la cuota española y no tenía necesidad de meter a otro actor español más. Y además, tenía que darle a otro vuelo a la película, separarla de Abre los ojos, porque si no hubiese sido un poco raro. Aunque Noriega hubiese sido un médico perfecto, pero Barry Ward está fantástico. Es un tío muy listo y es filósofo de formación.

¿No pensaste en algún momento que era arriesgado sacar este tipo de película aquí en España?

Absolutamente. Lo que pasa es que yo también se dónde estoy y el productor también. Esta película si se hubiera rodado en castellano difícilmente se hubiese amortizado su coste, pero al ser una película rodada en inglés y no ser muy cara, ya tenemos un mercado muy grande para recuperar el dinero. El productor no ha hecho esta película para forrarse, pero este tipo de películas tienen que existir y seguir existiendo y por suerte hay productores que siguen queriendo hacerlas. Es el cine en el que yo me siento muy cómodo y me han dado absoluta libertad para hacerla. No todo va a ser películas comerciales. Como Blackthorn es una película que salió bien porque pudo venderse a todo el mundo. La taquilla está dificilísima a no ser que hagas una película con una clara vocación comercial apoyada por una gran cadena de televisión, todas las demás hacen lo que pueden. La amortización no puede estar en la taquilla. Creo que por eso se está transformando tanto la industria

¿A quién criogenizarías?

A un enemigo ¿dirás? No, no criogenizaría a nadie. Cada uno que se busque su propio cielo y su propio infierno. Yo no me criogenizaría, porque me acuerdo las conversaciones que tenía con Amenábar sobre el tema y él me decía de broma que él se iba criogenizar y yo le decía que si estaba loco, que si iba a firmar un contrato con una gente que no va a estar en el futuro. Yo es que siempre he sido muy desconfiado; me viene de mi padre, con todo lo que tiene que ver un negocio. Mucho antes de que explotara la burbuja inmobiliaria yo no quería tener una hipotecan ni amarrado.

Has tocado muchos palos en el cine (wéstern, comedia, drama…) ¿Piensas en regalarnos una película de terror?

Terror es el único género que no quiero tocar, no disfruto nada del cine de terror porque me pone en tensión y tengo reparos morales. Ahora estoy haciendo una comedia romántica, Las leyes de la termodinámica. Ya se terminó el rodaje y yo me incorporo al montaje de la cinta la semana que viene, y espero que esté acabada para verano.

No nos dará terror Mateo Gil, pero a pesar de ello sus historias nos ponen los pelos de punta.

María Páez

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