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LA habitación. entrevista a Emma donoughei en El Palomitrón

Para celebrar la salida al mercado doméstico de La habitación, compartimos con vosotros esta entrevista exclusiva a Emma Donoghue, autora de la novela que adapta la película, en la que habla sobre su experiencia adaptándola a la gran pantalla. Donoghue, nacida en Dublín y residente en Canadá, cuenta con más de una treintena de obras publicadas entre novelas, cuentos, ensayos y teatro. La habitación, publicada hace cinco años, fue y continúa siendo una sensación literaria que ya ha alcanzado la categoría de best seller internacional.


¿Le preocupaba que la novela perdiera algo al ser adaptada?
Algunos escritores son muy protectores con su trabajo.

Emma Donoghue: Muchos autores son muy quisquillosos cuando su trabajo se va a adaptar a la gran pantalla, y un buen número de ellos creen que no deberían involucrarse en absoluto. A mí me encanta el cine y siempre he querido escribir para una película, algo que no había tenido oportunidad de hacer hasta ahora. Aunque la novela de ficción es mi formato por defecto, siempre que veía una buena película me preguntaba si sería capaz de escribir de forma colaborativa, utilizando otros elementos como la música, el trabajo de cámara, la actuación…

También escribo teatro y he hecho dramatizaciones para radio, así que el escribir en diferentes formatos no me es ajeno y ya estaba acostumbrada a la idea de que mis historias son adaptables a distintos medios. Para mí, esto es una ventaja más que una preocupación.

¿Siempre quiso adaptar La habitación usted misma?

E.D.: Sí. Aunque me resultaba algo raro y sabía que necesitaríamos un niño pequeño —además de la peculiaridad técnica de que la primera parte transcurre en una habitación cerrada—, estaba convencida de que el concepto era suficientemente sólido. Comencé a escribir el guion incluso antes de que el libro estuviera en las tiendas. El inminente lanzamiento del libro había creado ya mucha expectación, por lo que sabía que se generaría atención sobre mí cuando estuviera a la venta. Y pensé: “Bien, antes de que me presionen para decirme lo que tengo que hacer o para ceder el proyecto a un mejor escritor de guiones, voy a darme una oportunidad a mí misma” (Risas).

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¿Disfrutó escribiendo el guion?

E.D.: Mucho. Había leído un montón de libros sobre escribir guiones. Lo gracioso es que, cuando acabé trabajando con Lenny Abrahamson, él me animó a relajarme un poco sobre las así llamadas “reglas del guionista”. Por ejemplo, en los libros, cuando estás escribiendo para que un desconocido te compre tu historia, te aconsejan que pulas al máximo cada escena, dejando solo lo fundamental. En cambio, Lenny me dijo: “Vamos a pensar en este guion como si fuera un documental sobre vida salvaje. Dame escenas largas de Ma y Jack hablando y yo las cortaré”. Como trabajé muy estrechamente con él, el guion no tuvo que ser “limpiado”, como ocurre cuando un texto se envía en frío, sin conversaciones previas. Fue un proceso muy colaborativo e interesante.

¿Le sorprendió algún aspecto del proceso de adaptación en particular?

E.D.: Había cosas que pensaba que iban a resultar demasiado extrañas o poco convencionales en la adaptación a la gran pantalla. Por ejemplo, en el libro, Jack también lleva el pelo largo, pero apenas lo menciona. Le trae sin cuidado, y de hecho no te das cuenta hasta la segunda mitad. Creía que, si abríamos la película con un niño con el pelo muy largo, la audiencia podía inclinarse a pensar que se trataba de un niño de género variante. Lenny me dijo: “¿Y qué? Abramos con el pelo largo. Jack es diferente al resto del mundo, así que dejémoslo claro desde el principio”. A Lenny no le preocupaba en absoluto ni el amamantamiento ni el largo tiempo que pasan encerrados, ni siquiera el hecho de que no se dan detalles sobre el villano.

la habitación. entrevista Emma Donogue El PalomitronSu guion debe haber atraído a muchos directores. ¿Por qué fue Lenny Abrahamson el elegido?

E.D.: Me tantearon muchas veces, y algunos eran nombres muy conocidos que, por un momento, me ilusionaron, pero luego pensaba: “Es un nombre muy grande, pero no es el nombre adecuado”. Ninguno me parecía el director perfecto. Me ponía nerviosa venderlo a cualquier estudio o productora sin saber quién sería el director, ya que pertenezco a la tradición europea en la que la película pertenece a su autor, al director. Así que necesitaba un director en el que pudiera confiar, alguien que no fuera a convertirlo en una historia o demasiado sentimental o demasiado truculenta. Podría haber sido una película muy mala, ¿verdad? Tampoco sentía que hubiera una necesidad imperiosa de convertirlo en película a cualquier precio, así que me dije a mí misma: “No venderé los derechos si no puedo conseguir al director adecuado”. Y entonces recibí una carta de 10 páginas de Lenny. Él es más intelectual que yo, estudió Filosofía, y en su carta citaba a Platón. Supe que había entendido el libro por completo y que tenía muy claro cómo debía trasladarse a la pantalla. Se le veía tan directo y confiado en sí mismo… Nunca me dijo nada como: “Mi equipo quedará contigo para comer”. No hubo sandeces por el estilo. En su lugar, hubo detalles minuciosos sobre cómo filmaría las secuencias: “Cuando Ma se siente deprimida, pondría la cámara aquí…”. Al final de la carta decía: “Por favor, confíame tu libro”, y pensé: “Este es el adecuado”.

¿Qué es lo que le inspiró para escribir La habitación?

E.D.: Mis hijos tenían 1 y 4 años, respectivamente, cuando oí hablar del caso Fritzl en Austria, y sentí que me gustaría escribir una historia sobre un niño que ve el mundo real por primera vez. No la quise ambientar en Europa para alejarla del caso Fritzl. Primero se me ocurrió situarla en Canadá, pero terminó siendo Estados Unidos. Para mí era, sobre todo, una novela sobre la maternidad, y nunca la he visto como una historia oscura, porque es un niño amado por su madre las 24 horas del día.

¿Habló con Lenny sobre el casting?

E.D.: Por supuesto. Él creía que conseguir a una actriz que estuviera empezando a ser reconocida sería suficiente como para atraer a la audiencia. Yo soy nueva en todo esto, y pensaba que necesitaríamos a una actriz muy conocida para sacar adelante el proyecto, pero, de hecho, en el negocio cinematográfico prefieren a alguien como Brie (Larson), alguien que está comenzando a despuntar, algo así como el inicio de una intérprete revelación. Brie ha trabajado mucho, pero no fue hasta Las vidas de Grace (2013) cuando la vi en un papel que realmente le resultaba desafiante y apasionante.

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¿Qué le parece Brie Larson en el papel de “Ma”?

E.D.: Brie no es solo una intérprete asombrosa, sino también alguien con quien da gusto trabajar. La recuerdo con sus botas Ugg, sentándose a hablar con todo el mundo de una forma nada pretenciosa. No va de estrella. También hay que destacar que llenó al niño de energía, no solo estableciendo un auténtico vínculo con él, sino acompañándolo en cada escena, recordándole las instrucciones, recogiéndole el pelo detrás de las orejas. Actuó como una madre adorable con él, lo que creo que ayudó mucho a Jacob (Tremblay) a relajarse y a sentirse cuidado. Creo que él disfrutó con la experiencia a pesar de pasar unos 70 días haciendo cosas como dormir en un armario u ocultarse en una alfombra (ríe).

¿Cómo de importante era encontrar al “Jack” adecuado?

E.D.: A lo largo de todo el proceso de planificación de la película, que se prolongó durante años, siempre tuvimos claro que necesitábamos un niño brillante. Yo pensaba: “¿Y si no lo encontramos?”. Me aseguraban que existen agentes especializados en niños que encontrarían al adecuado en alguna parte. Pude ver fácilmente unos 40 clips de niños hablando. Jacob estaba mucho más relajado que el resto. Tiene un encanto natural y actúa de una forma muy consciente, algo raro en los niños actores. Siempre fue consciente de que debía aparentar ser más pequeño de lo que en realidad era.

¿Seguirá escribiendo guiones?

E.D.: Sí, lo haré. Me gusta la colaboración, es muy distinto a cuando trabajo por mi cuenta. Tienes que hacer concesiones y, en parte, es un placer hacerlas. No me importaría en absoluto escribir guiones originales o adaptar el trabajo de terceros, lo que sería muy interesante para mí también. Es agradable pensar que, en mitad de mi década de los 40, mi trabajo esté empezando a tomar una nueva dirección. Llevo escribiendo libros desde los 20 años. No es que esté cansada, pero es divertido adquirir nuevas habilidades.

*Ya podéis consultar nuestro análisis del DVD/BR de La habitación y el contenido de sus extras.

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