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13152873_10209738272798351_257551526_nDagur Kári nació en Francia, creció en Islandia y estudió cine en Dinamarca. Pero por más que nos empeñamos los que escribimos sobre cine en crear corrientes, escuelas, analizar influencias y poner nombres a las cosas, lo que salió de esta conversación con Dagur sobre su película Corazón gigante (Fúsi) fue la maravillosa conclusión de que cada obra es individual, cada autor o autora quiere contar una historia que puede ser más o menos universal, más o menos condicionada por su entorno cultural, pero siempre una historia única y especial, como lo es cada persona.

En el marco de la promoción de su película Corazón gigante (Fúsi) se habla de una nueva ola de cine islandés debido a sus numerosas producciones con alcance internacional en un periodo corto de tiempo, y viniendo de una isla-nación con una población de unos 300 000 habitantes. Sin duda es algo extraordinario. Con este contexto, preguntamos a Dagur sobre la existencia de algún sello o escuela de cine islandés en los últimos años:

No puedo decir que pertenezco a ningún movimiento. Hago mis propias películas bajo mi propio estilo, y no me gustaría que existiera ninguna burbuja cinematográfica en torno a mis películas. Personalmente, me gusta ver las películas como una especie de mundo aparte, completamente nuevo. Pero en Islandia se está viviendo un momento realmente importante. Ha habido muchos directores talentosos los últimos años que están formando parte de un hito en la historia del cine, ya que en el pasado año son tres las películas islandesas que han recibido grandes críticas internacionalmente y han logrado hacer ruido. Y es algo muy especial para un país con una población como la suya”.

Y tiene toda la razón. La historia de Corazón gigante y su protagonista, Fúsi, es tan especial como universalmente comprendida y susceptible para todo el mundo. Los temas tratados en ella, como la depresión o el letargo de la rutina (que nuestro imaginario colectivo del sur los relaciona tanto con la realidad escandinava) son meros escenarios narrativos que sirven para contar la historia de un hombre que es empujado a vivir una situación extrema. Dagur nos lo explica:

No estaba interesado en mostrar ninguna realidad o problemática sobre Islandia, solo lo estaba en la historia de los personajes. De algún modo, quería encontrar el desafío más difícil para Fúsi, como lo es lidiar por primera vez con el amor hacia una persona que sufre depresión; es cuando el amor es realmente difícil. Se trata incluso de un desafío en escalada, porque cada vez se presenta con más dificultades para él. Yo me preguntaba: ¿Cómo puedo desafiar a mi personaje al máximo? Y creo que la depresión es un tema sensible a todas las sociedades”.

13152891_10209738272878353_641148202_nY hablando de la sabiduría tan llana y tan simple de Fúsi, de esa resiliencia que parece tan fácil y natural si sucede en su gigante cuerpo, conversamos con Dagur sobre la construcción del que creemos que debería ser el nuevo héroe de nuestro siglo. Porque no consideramos su historia como la de un hombre fracasado e inadaptado que padece la soledad, sino como la de un hombre realmente elevado por encima de las expectativas modernas, sereno, sencillo y responsable, que vive en una tranquilidad construida a base de unas rutinas que le proporcionan una calidad de vida que muchas personas “exitosas” y estresadas desearían. ¿No es esta vida, en el fondo, a la que todos querríamos llegar? Dagur, por una parte, está de acuerdo con nosotros:

Creo que es un punto bastante correcto sobre Fúsi. Él ha creado una especie de burbuja con su propio concepto del éxito, en la que se siente muy cómodo. Su vida funciona para él, está satisfecho con su trabajo fijo y con sus pequeñas rutinas. De hecho, desde el principio de la película la necesidad de cambiar no proviene de él, sino de alguien externo. Es la gente de su alrededor la que intenta empujarle fuera de su zona de confort. Pero también es cierto que, cuando él da este paso, se da cuenta de que existen otras posibilidades en la vida que él no conocía, de que puede crecer como persona, y normalmente es muy difícil para nosotros aceptar el desafío de crecer como personas. Él ha creado su mundo, que gira alrededor de él, en el cual no existe ninguna dificultad”.

Fotograma de Corazón Gigante (Fusi)
Fotograma de Corazón gigante (Fúsi)

La gran aclamada zona de confort. Algunos tan ahogados en ella y otros tan sabiamente felices. Y Fúsi, el mejor de todos. El que disfruta dentro de ella, y el que además supera con una magnífica naturalidad todas las desavenencias que le esperaban fuera de su regazo. Por esta razón, Dagur tituló su película en inglés Virgin Mountain.

Creo que él se sorprende a sí mismo cuando observa la fuerza que tiene para lidiar con todas estas dificultades. Pero es cierto que, generalmente, todos nos creemos más débiles al principio de lo que realmente somos al final de una situación problemática. En el caso de Fúsi, lo que parece un pobre hombre inocente y tímido termina mostrando una fuerza muy grande basada en la pureza de su bondad. Y es esta bondad la que le ayuda a superar todos los obstáculos. Es como una gran montaña: nada puede quebrarle”.

Por último, y no menos importante en cualquier conversación con un autor, le preguntamos sobre la inspiración, o lo que fuera que le llevara a crear un personaje como Fúsi y contar su historia. Y aunque sea una pregunta trillada, la respuesta fue gratamente sorprendente, y nos revela el papel del actor protagonista más allá de su interpretación.

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Mi inspiración real fue el actor que interpreta a Fúsi, Gunnar Johnson, y la presencia que él tiene. Al conocernos, instantáneamente conectamos con la misma idea, y de hecho él escribió el guion conmigo. No creo que esta o ninguna historia tenga algo representativo o personal de él o de mí, sino que el propio proceso de creación, o el ser creativo, ya es algo subjetivo y personal. Sin embargo, de algún modo sí que quería presentar al público lo que me ocurrió a mí al conocer a Gunnar: el proceso de conocer a una persona que, a primera vista, no es lo comúnmente atractivo, y que lentamente descubres una ternura y una bondad en él que te enganchan. En la película incluso terminas enamorándote de él. También es interesante remarcar el hecho de que, normalmente, las personas tendemos a juzgar a los otros basándonos en información superficial. Al conocer a una persona que mide 2 metros y pesa 200 kilos bajo un atuendo militar, la gente inmediatamente le coloca en un lugar fijo, y yo quería mostrar justo lo contrario: detrás de nuestros juicios existen personas totalmente diferentes a lo que imaginábamos”.

Dagur conoció a Gunnar y se sintió ante una infinita y generosa montaña humanidad real, aunque a primera vista le intimidara. De aquel encuentro nació el maravilloso Fúsi y, con él, la experiencia de ambos trasciende diariamente a miles de personas. Gracias a los dos, y a lo que os unió.

Blanca Álvarez Román

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