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Emoji la película El Palomitrón

Nadie dijo que fuera fácil: hacer una película de dibujos animados que fascine a los más pequeños y entretenga al público adulto es más complicado de lo que parece. Ya pasaron aquellos tiempos en los que se ideaban películas de aquel género solo para niños y nadie ponía pegas. Los estudios son cada vez más exigentes a la hora de ampliar su target, o eso es lo que pusieron de moda Pixar y Dreamworks, y lograron triunfar. Por lo tanto, cada vez que aparece un nuevo proyecto de dibujos animados las expectativas son muy elevadas.

Emoji: La película comienza de una manera algo torpe. Se nos presenta a los adolescentes de hoy en día que no se despegan del móvil: ni en la calle, en clase, ni siquiera en su tiempo de ocio. Una situación que se normaliza en la película y que no es aconsejable que un niño en periodo de madurez lo asocie a una conducta que seguir. Aquí es donde reside el principal problema de Emoji: La película: su target. Ni los niños deberían ver y oír según qué comentarios (y tampoco se reirán con sus gags) ni los adultos podrán disfrutar de sus 86 minutos de metraje por su falta de garra y por el hecho de que todas sus bromas apenas arrancan una leve sonrisa y el espectador se quedará como su emoji protagonista, con un triste bah.

Carlos Latre El Palomitrón

El transcurso de la película tampoco mejora en exceso. Su narración se centra en el mundo de los emoticonos, donde lo más gracioso será reconocer los que el espectador más utiliza en su dispositivo. Más allá de eso, nada puede hacernos demasiada gracia. Se dan situaciones con buen potencial, pero que se quedan en un mero intento. No estamos ante una película aburrida que se hace eterna; de hecho, es entretenida, pero demasiado monótona para lo que podría haber sido. Emoji: La película nos introduce en el interior de un móvil visitando sus protagonistas las diferentes aplicaciones, pasando por Facebook, Youtube, Instagram, Dropbox, Just Dance y hasta el pajarito de Twitter. Unos escenarios que son la materia prima para realizar unos gags memorables pero que se quedan en algo insulso y con poca gracia. El momento Facebook podría ser salvado por original y perspicaz, pero peca de escueto (apenas dura unos segundos).

Los guionistas tomaron la decisión de incluir una historia paralela de los padres del emoji protagonista, totalmente innecesaria y de vergüenza ajena en la trama, y que desgraciadamente hace que la cinta decaiga demasiado. ¿Realmente importa una crisis matrimonial entre dos emojis? ¿Qué aporta a la historia? ¿Quién decidió que eso se debía contar? ¿Por qué? Bienvenidos a la nave del misterio.

Quim Gutiérrez El Palomitrón

Emoji: La película cuenta con un reparto de voces nacionales muy efectivo. Nada tenemos que reprocharle a las voces de Macarena Gómez, Quim Gutiérrez y Carlos Latre. Todo un acierto en la elección de los mismos. Aun así, no es suficiente para poder decir que estamos ante un largometraje de dibujos animados bueno y efectivo. Su gran lastre, aparte de la subtrama de los padres y ciertas ideas poco desarrolladas, es su confusión a la hora de dirigirse a un cierto público. ¿Adultos, niños o ambos? Emoji: La película se queda claramente en tierra de nadie, y eso no se lo puede permitir ninguna película en la actualidad.

Al inicio de la película se oye una voz en off afirmando que los emojis son la manera de comunicar más importante que ha existido en la historia. Sí, habéis leído bien, los emojis. Nada más que añadir, su Señoría.

LO MEJOR:

  • Las voces de doblaje.
  • No resulta soporífera.

LO PEOR:

  • La historia de los padres emojis.
  • La falta de crítica social.
  • Que queda en tierra de nadie.
  • Su falta de gracia y garra.

Gabriela Rubio

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