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La 69.ª edición de los Emmy ha estado marcada por el protagonismo de las mujeres. Las series más galardonadas tienen en común el mismo denominador: una (o varias) mujeres fuertes a la cabeza de varias historias que tratan temas tan importantes como los derechos humanos, la violencia machista, la insatisfacción, la amistad, la felicidad o la muerte. A continuación repasamos los pros y contras de un palmarés cargado de sorpresas.

ACIERTOS

  • Elizabeth Moss. Cualquiera de sus estoicos planos con la cámara pegada a la nariz. Cualquiera de sus miradas desafiantes. Aquel icónico “Nolite te bastardes carborundorum, bitches” se merecía un Emmy para él solito.
  • Que una nueva serie como The Handmaid’s Tale haya arrasado solo puede ser motivo de alegría: la mejor ficción de 2017 está dirigida, escrita, producida e interpretada por mujeres. Y ya que el cine en general sigue estancado en este aspecto, su victoria supone, si no un paso adelante, un amplio reconocimiento de las historias protagonizadas casi exclusivamente por mujeres y dirigidas a todos los públicos. ¿Deberían poner The Handmaid’s Tale en las escuelas? Deberían poner The Handmaid’s Tale en las escuelas.
  • Reconocer por fin a Ann Dowd. La actriz ya había demostrado un talento gigantesco en otras series de televisión (The Leftovers) y en cine apenas había tenido personajes jugosos, a excepción de la incómoda a la par que estúpida Compliance. ¿Qué podemos esperar de este Emmy? Más trabajo y variedad de personajes (basta ya de ser la mala de la función). ¿La habéis visto recoger el galardón? Esta mujer está pidiendo un papel de señora amorosa.
  • Los premios a Melissa McCarthy y Kate McKinnon por Saturday Night Live son pura justicia para dos de las mejores actrices cómicas de la actualidad. Cualquier reconocimiento hacia ellas es insuficiente.
  • El reconocimiento a John Lithgow por The Crown. El intérprete es uno de los puntos fuertes de la serie y, por si pensabais que es un actor infravalorado, con este ha conseguido el SEXTO Emmy de su carrera.
  • El San Junipero de Black Mirror se llevó el premio a Mejor Película para Televisión en una categoría bastante floja, pero que no hace desmerecer uno de los mejores episodios de la serie, una historia protagonizada por dos mujeres lesbianas y que ¡sorpresa! no tenía final trágico.

DECEPCIONES

  • El absoluto ninguneo a Feud: Bette & Joan en las categorías principales ha sido especialmente doloroso, teniendo en cuenta que el único rival de altura era Big Little Lies, que finalmente le ha quitado todo a la serie de Ryan Murphy. Un único premio de carácter técnico es la recompensa crítica que recibirá la serie sobre aquel duelo de gatas que ahondaba más de lo que a priori pensábamos en las complejas personalidades de las dos estrellas de la interpretación.
  • Premiar a Nicole Kidman siempre está bien. Su papel en Big Little Lies estaba cargado de momentos de lucimiento para una de las actrices más versátiles de la actualidad, y estaba llena de verdad. Además, 2017 está resultando ser uno de los años más prolíficos de su carrera. Sin embargo, ese Emmy tenía el nombre de Susan Sarandon. La actriz no interpretaba a Bette Davis en Feud, sino que directamente era Bette Davis. Cada mirada, cada gesto, cada movimiento evocaba a la estrella de cine clásico. No ha podido ser, pero Sarandon debería quedarse al menos con el consuelo de haber competido en la categoría de más nivel del año, y probablemente una de las más reñidas de la historia de los premios.
  • A lo mejor 6 Emmy consecutivos para Julia Louis-Dreyfus son algo excesivos. La actriz está estupenda en Veep, eso es innegable, pero ¿qué pasa con Allison Janney en Mom o con Pamela Adlon en Better Things? ¿Y qué pasó en su día con Amy Poehler en Parks & Recreation?
  • A lo mejor tres premios técnicos para Westworld resultan algo escasos para una serie de semejante envergadura visual y tan bien interpretaba, si bien es cierto que la competencia era dura.

AUSENCIAS

  • ¿Durante cuánto tiempo seguiremos haciendo oídos sordos al innato talento para la comedia de Anna Faris? La protagonista de Mom ha sido denostada en innumerables ocasiones, pero los Emmy la han ignorado en cinco ediciones consecutivas y, francamente, ya es suficiente.
  • Broad City es una de las mejores comedias de la actualidad y jamás ha recibido ni una mísera nominación. ¿Es posible que los académicos la hayan visto y no se hayan reído? No, señores. Lo que pasa es que los académicos no la han visto. Si hubiese justicia, televisivamente hablando, tanto la serie como las dos protagonistas estarían bañadas en premios.
  • Absolutamente previsible pero no menos injusta fue la ausencia de Braindead en las nominaciones. La serie protagonizada por Mary Elizabeth Winstead era un cóctel paródico entre los mundos de La invasión de los ladrones de cuerpos y El ala oeste de la Casa Blanca. A pesar de funcionar como un reloj y ser divertidísima, su baja audiencia originó su posterior cancelación, una noticia de la cual los fanes no nos hemos recuperado todavía.
  • La ausencia de Girls y su protagonista, Lena Dunhman, en su temporada final ha resultado dramática teniendo en cuenta los enormes episodios (American Bitch a la cabeza) a los que nos ha acostumbrado.
  • Carrie Coon. Independientemente de que The Leftovers haya podido gustar más o menos a los académicos (es historia de la televisión, eso es innegable), la interpretación de Coon a lo largo de toda la serie (y en la escena clave en particular) supone un auténtico hito televisivo, un baby boom, un razonamiento lógico aplastante de por qué la humanidad sí merece la salvación. Porque los Emmy no te merecen, tía.

El próximo año Juego de tronos volverá a la carrera por los premios más importantes de la televisión norteamericana y volveremos a ver como Robin Wright pierde otro Emmy. Por el momento, lo único que podemos hacer es seguir devorando una ficción que cada año se vuelve más amplia y competitiva.

Jose Cruz

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