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El reino de las ranas - El Palomitrón
Han pasado cuatro años desde que finalizó la posproducción de la película que llega a nuestras salas para amenizar estos días festivos. Una co-producción entre China y USA que poco o nada tiene que envidiar a  otras obras coetáneas y llega tras un largo camino en el ambiente de la distribución: siempre es difícil traer filmes a nuestro país, y desde hace pocos años la labor se vuelve más y más ardua debido a los pocos presupuestos, y toda la serie de trabas que posee nuestra industria.
El reino de las ranas cuenta la historia de una princesa que no quiere ser el trofeo de una competición. La enigmática protagonista está harta de ser el reclamo en las Olimpiadas de su localidad natal y quiere ser ganadora de la celebración. Gracias a su motivación descubre y potencia sus cualidades a la par que lucha contra un peligro que amenaza con destrozar no sólo la deportiva tradición, también su ecosistema.
Siempre es bueno situar un interés colectivo a la misma altura que el individual, ya que se intensifica la relación de empatía entre espectador y personaje. Si nuestra heroína sufre una revelación, y de paso salva a toda su aldea, el cambio significará algo, no será en vano.
Reino de ranas - El Palomitrón
El antagonista elegido no es otro que la serpiente, rival natural de las ranas, depredador por excelencia, portador del mal y embaucador según la mitología popular. La emisaria del pecado original intenta manipular y destruir las ilusiones de la princesa, y de la población entera. Los más bobos y socarrones sucumbirán a ella pero ¡ojo! con los elegidos que sepan resistir su mensaje.
La lucha entre diferentes especies es coherente y veraz, lo que supone un aspecto interesante que dota al relato de cierto realismo, más mágico que tradicional, pero la trama planteada ayuda a empatizar con estos simpáticos anuros.
Pero no sólo la rana y la serpiente tienen representación: Un encontronazo con un oso catapulta a los fanáticos de Brave directamente al ciberespacio de los recuerdos. Otra de sus influencias es la nostálgica Bichos, una de las primeras obras acuñadas por la grandilocuente Pixar.
El reino de las ranas - El Palomitrón
El lema más potente y apremiante de la película es la valentía que presenta una mujer a la hora de plantar cara a su patriarca y denunciar una situación que hasta antes era dada por normal. Parece que el reino no volverá a esa bárbara costumbre (incluso cuando hayan pasado siglos y siglos). El sancho panza de esta atleta es un amigo de la infancia que también desarrolla sus habilidades y resulta determinante en algunas de las secuencias que presentan más acción.
A pesar de las virtudes expuestas El reino de las ranas puede no entusiasmar debido al poco interés expresado por el equipo artístico. Echamos de menos cierto arrojo a la hora de animar, ya que la paleta de colores es suficientemente amplia como para ofrecer diferentes gamas… No obstante la película explota los verdes, rojos y azules. Pasa muchos colores por alto al reducir su variedad y eso se nota. La empresa, a nuestro parecer, se ha ceñido a la copia de los mismos animales y solo algunas ranas concretas poseen características propias de los humanos.
Este simpático reinado de ranas no es una joya de la animación pero sí un film solvente, entretenido y familiar. Un guion asequible que se ve denostado por el tiempo de tardanza… Corran al cine, insensatos.
LO MEJOR
  • La valentía del personaje de la princesa alejándose de tópicos y plantando cara a su patriarca.
  • Es solvente y entretiene.
LO PEOR
  • Que haya tardado tanto en llegar a nuestros cines.
  • Su animación y paleta de colores no está tan cuidada como quisiéramos.

 

Isabel García

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