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una vida sencilla

 

Venecia, Shanghai, Paris, Hong Kong,Palm Spring, Golden Horse, Dubai,Boston, Asian Film Awards…No encontraréis otra película en cartelera con este palmarés y, si miramos los estrenos de los últimos años, sólo le puede hacer sombra otra genialidad: AMOUR (HANEKE). No sólo puede competir con ella a nivel de galardones, sino a nivel de perfección y sensibilidad. Al igual que la obra del director alemán, esta no es una película normal. Directamente, no es una película; es una oda. Una oda al cuidador y al cuidado. Una oda al amor más sincero e inquebrantable que existe, el amor de la persona que lo ha dado todo por ti. Ya sea un padre, una madre, un abuelo o, como en este caso, la interna que ha acompañado una familia durante más de medio siglo; ese amor es puro, es honesto. Un amor que no pide nada a cambio, pero al que le debemos mucho.

 

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En la superpoblada Hong Kong, Roger (interpretado por un impecable ANDY LOU que vimos en LA CASA DE LAS DAGAS VOLADORAS o JUEGO SUCIO) ronda la treintena y trabaja en la industria del cine. Vive en un pisito y sigue teniendo como empleada a Ah Tao (personaje encarnado por una emocionante DEANIE IP). La mujer, sin familia propia y habiendo pasado 60 de sus 70 años haciéndose cargo de cuatro generaciones de la familia de Roger, cae enferma y ella misma toma la decisión de jubilarse y pasar los días que le quedan en una residencia. En ese momento, al más puro estilo LAS INVASIONES BÁRBARAS (DENYS ARCAND), Roger decide hacerse cargo de Tao. Con un tempo algo más dinámico que la clásica película intimista asiática, nos sacude a golpe de poética visual y con una de las historias más universales y humanas que se han podido ver en mucho tiempo. Tierna como pocas, se puede resumir con una de las últimas frases del film:

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La sencillez de la directora ANN HUI nos trasforma una relación que va del que sirve al que es servido, a un amor puramente materno-filial. Recuerda inevitablemente a DUCHA (YANG ZHANG) por la maravillosa sinergia creada entre Ah Tao y Roger. La pieza es clara heredera del estupendo savoir-faire de la tradición cinematográfica del Este asiático, pero no tiene miedo a usar recursos narrativos occidentalizados. Sincera con su público, se presenta como una obra obligada para todos esos que quieren disfrutar de una historia emotiva y humana.

 

“Hay tiempo para pollo hervido,

hay tiempo para huevos revueltos.

Hay tiempo para reír

y hay tiempo para llorar.

Pero siempre es mejor reír que llorar.”

 

Después de ver esta brillante obra sólo nos queda dar las gracias a aquellos que nos han cuidado y los que lo siguen haciendo.

LO MEJOR:

  • La espectacular actuación de la pareja protagonista.
  • Un tiempo pausado, sin que ello implique somnolencia.

LO PEOR:

  • Que haya tardado más de dos años en llegar a las pantallas españolas.

 

Adrià Naranjo

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