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UN CERDO EN GAZA nos propone una aproximación desde el humor y la ternura a un conflicto cuya crudeza e infinitud le hace permanecer enquistado más allá de sus fronteras.

No hay duda de que Gaza es un infierno. Una víctima molesta cuya situación ha sido denunciada por todos los organismos internacionales y sobre la que se ejerce, se ha ejercido y se ejercerá una violencia abusiva, contestada desde la desesperación y el relativo abandono. Pero partiendo de esta realidad tantas veces documentada y que no abandona los medios de comunicación, el guionista francés de origen uruguayo, SYLVAIN ESTIBAL, ahora por primera vez como director, se acerca al lado más humano del conflicto: el del día a día de sus habitantes. La cotidianidad de los que tienen que convivir entre un horror que se convierte en su entorno natural. Porque no es posible vivir constantemente indignados y en lucha, la realidad es mucho más vulgar.

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Pero el aspecto más original de la película es que se aproxima a la vida de sus habitantes desde el humor y la ingenuidad, liberándose de la carga dramática. El relato se centra en las peripecias de un pescador palestino de Gaza que captura entre sus redes un cerdo vietnamita. En un lugar en el que, ni en su parte israelí ni en su parte palestina, el cerdo puede pisar el suelo por ser un animal prohibido, éste será el punto de unión de dos pueblos permanentemente enfrentados. Por primera vez deben unirse para combatir a un enemigo común y esa unión es la esperanza que abre la película para plantear una posible convivencia buscando los puntos de encuentro.

En su desarrollo, a través de situaciones hilarantes y relatadas con gran sensibilidad, se realiza una descripción, sin afán de denuncia, de la realidad palestina. Jafar, el pescador palestino maravillosamente interpretado por el actor israelí SASSON GABAL (LA BANDA NOS VISITA, TEHILIM), apenas captura nada y se queja de sólo poder pescar en los 4 Km desde la costa; debe tolerar la presencia de soldados israelíes en el tejado de su casa para que vigilen un camino hacia la zona ocupada por los asentamientos; debe soportar la vigilancia y sospecha de la policía palestina y la presión de los grupos terroristas… Pero todos estos mensajes forman parte de su vida cotidiana y se relatan con un humor sencillo y despreocupado que sorprende y deleita.

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La aparición del cerdo, cambia su vida y precipita una serie de acontecimientos que le harán compartir intereses con una colona israelí, interpretada por MYRIAM TEKAÏA. En ese contacto directo, alejado de la visión política y la opresión institucional, tanto los palestinos como los soldados israelíes y los colonos son víctimas de la situación y todos ansían el fin de un conflicto que les esclaviza. Visión excesivamente positiva que encuadra la película en un alegato de cuento realista y que remite, salvando las distancias, al realismo mágico iberoamericano.

Las situaciones están exageradas y parodiadas al servicio del tono de comedia. Pero parodiar y reírse de una situación como la del territorio ocupado de Gaza requiere una sensibilidad y respeto que ESTIBAL consigue con facilidad. Es, en definitiva, una película divertida, tierna y novedosa en su enfoque, que no olvida la tragedia de lo que nos cuenta y pretende aportar una pequeña esperanza. UN CERDO EN GAZA se estrena en España el 8 de noviembre.

LO MEJOR:

  • Enfocar desde el sentido del humor y el respeto un tema que enciende conflictos a nivel internacional
  • El punto de partida original
  • La crítica soslayada y sin rencor

LO PEOR:

  • Un final demasiado alegórico y positivo que se descuelga del relato
  • La parodia se lleva en ocasiones al exceso

Marina Calvo

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