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En 1988, Chile seguía gobernada por Augusto Pinochet, desde que en 1973 diera un golpe de estado. La presión internacional en aquellos años finales de la década de los 80 obligó a convocar un plebiscito para que los chilenos eligieran entre seguir siendo gobernados por Pinochet o bien para que éste se retirase paulatinamente con el fin de democratizar el país.

A pesar de que la oposición al régimen chileno, los partidarios del no, tenían pocos recursos y esperanzas de ganar, fueron capaces de diseñar una campaña televisiva muy innovadora para aprovechar los escasos 15 minutos diarios que tenían en la franja nocturna de la televisión. El éxito de la campaña ayudó, claramente, a que Chile tomara otro rumbo político a partir de entonces. Esta película es la historia de esa campaña, de cómo surgió y de quién la ideó para que los opositores a Pinochet pudieran ganar en contra de todos los pronósticos iniciales.

NO_01 Lo más curioso de la película es que en el fondo cuenta la historia del enfrentamiento entre dos creativos de publicidad, que además trabajan en la misma agencia, siendo el creativo de la campaña a favor del sí a Pinochet el jefe del creativo de la campaña a favor del no a Pinochet. Por tanto no deja de ser una lucha entre las antiguas formas y las nuevas, entre el maestro y el discípulo.

Otro punto interesante es cómo la oposición de izquierdas se da cuenta, con bastante dolor eso sí, que el mensaje a trasmitir, en el fondo, es un mensaje “capitalista”, “liberal”, alegre, de futuro. Que la sociedad reclama esos anhelos y hablar, por tanto, de la represión, de los desaparecidos o del exilio es una idea caduca, del pasado y que trasmite poca esperanza.

De esta manera, los partidos que forman la coalición de izquierdas usan en cierta forma las técnicas de marketing de las sociedades capitalistas y liberales para estudiar a su público objetivo, sus necesidades y deseos, con el fin de preparar un “producto” que se venda, es decir, que se vote. En ciertos aspectos, esta película es muy recomendable que sea vista por gente a la que le interese el marketing y la publicidad.

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El papel de los actores es bastante correcto. Sin embargo, GAEL GARCÍA BERNAL  está, desde mi punto de vista, bastante flojo al principio. Tenía la sensación de que le faltaba ensayar un poco más. Aunque hay que reconocer que su trabajo es bastante bueno al final de la película.

Va a llamar mucho la atención a los espectadores de esta cinta el aspecto visual de la misma. Esto es debido a dos razones: la primera es que el director usó una cámara analógica de los años 80, con, tubo Ikegami para evitar que el espectador se diera cuenta de los saltos que hay entre las escenas grabadas hoy en día y las escenas de aquellos años utilizadas en la película. Hay que reconocer que el director lo consigue y ha sido todo un acierto. La segunda razón que llama la atención es el formato casi cuadrado de 4:3.

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En definitiva, se trata de una película que se puede ir a ver perfectamente. Aunque obviamente tiene un mensaje político detrás, éste no resulta muy “machacón”. No es la típica película “activista”. Se agradece y se percibe, en cierta manera, que el director haya intentado centrarse en contar la historia. Intentando evitar, en la medida de lo posible, decantarse claramente por uno de los dos bandos o, al menos, no de una forma demasiado evidente. Pero también es cierto que la película cuenta lo que cuenta. Si se me permite la analogía, al final hay que ser práctico y lo que vale es el “producto” y a quién se lo vendes. El resto es bastante secundario.

Finalmente decir que la nominación de esta cinta al Oscar a la mejor película extranjera en 2013 está totalmente justificada. Aunque AMOR, de MICHAEL HANEKE, tiene todas las papeletas a priori para llevarse ese Oscar, no se descarta una sorpresa. Siempre y cuando también se lo permita otra gran película como es KON TIKI y de la que hablaremos en este blog en breve.

LO MEJOR:

  • El acierto en el uso de la cámara analógica.
  • ALFREDO CASTRO, interpretando al creativo de la campaña a favor de Pinochet.
  • La escena final de GAEL GARCÍA BERNAL caminando por la calle mientras lleva en brazos a su hijo, con todos los partidarios del no celebrando su victoria en el referéndum.

LO PEOR:

  • La calidad del sonido. En muchos momentos no se entendía lo que estaban diciendo los actores.
  • La interpretación de GAEL GARCÍA BERNAL al principio del film.

 

SPECTRA.

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Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.

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