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Desde México, pero filmada por el español DIEGO QUEMADA-DÍEZ y tras pasar por la sección ‘Una cierta mirada’ del pasado Festival de Cannes (donde se alzó con el premio al mejor reparto), llega a nuestras carteleras el viaje iniciático por la frontera de tres adolescentes que anhelan alcanzar el sueño americano. LA JAULA DE ORO es un debut muy prometedor. Su principal virtud reside en su honestidad, factor tremendamente importante, casi esencial, teniendo en cuenta el candente y delicado tema a tratar. Todo el artificio cinematográfico se desmoronaría si el espectador atisbara algún rastro de falsario sentimentalismo o pirotecnia sensacionalista. No es así. QUEMADA-DÍEZ demuestra sensibilidad al contar esta triste historia, este doloroso viaje en forma de epopeya anónima donde tres jóvenes nicaragüenses darán el paso (forzado, casi un empujón) a la madurez. En el camino aflorará el miedo, el rencor, la intolerancia, pero este tortuoso periplo, donde el hambre y la muerte, la crudeza y la violencia acechan, les servirá también para conocer el verdadero sentido de la amistad. Estos primeros y abruptos encontronazos con la realidad más oscura son mostrados con una sinceridad y pureza mayúsculas, apoyados en las actuaciones de sus jóvenes y desconocidos intérpretes que ponen cara a la dignidad y valentía intrínsecas a la inmigración.

 
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La narración posee un ritmo ágil, vigoroso, cierto tono aventurero: desencuentros con la policía, el necesario y cómico robo de una gallina, algún alto en el camino en forma de baile, las primeras caladas, los intentos de subida a un tren en marcha… Hasta que los personajes se van a acercando a su dudosa meta, a esa jaula de oro, y el clímax, sentimental al menos, llega (en un bonito homenaje a EL CAZADOR) en una dura escena en la que uno puede sentir desde la comodidad de la butaca el peligro.

 

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LA JAULA DE ORO propone una mirada lúcida, directa, cercana al tema de la migración, retratando con romanticismo a sus protagonistas, y con aspereza al paisaje y su circunstancia; un contraste donde brilla la autenticidad. Ofrece además la posibilidad de formar una bonita doble sesión con AQUÍ Y ALLÁ, también mexicana, también estrenada en este 2013 y, lo más importante, también sincera, para conocer desde el ángulo del emigrante la problemática de un tema actual y a su vez universal.

 
 

LO MEJOR:

  • Su compromiso, su honestidad.
  • Su brillante y joven trío protagonista.
  • La sensibilidad de su director para mostrar ciertas relaciones.

LO PEOR:

  • Su anticlimático final puede dejar frío.
  • Que un director español con voz en Cannes haya pasado tan desapercibido en nuestro país.

 
 
José Colmenarejo

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